Cambio climático – Equilibrio roto – Planeta Tierra – Parte I

Nos enfrentamos a la muerte y destrucción del Planeta Tierra por un exceso de temperatura. El consenso científico es prácticamente unánime.

[Medio Ambiente

 

El cambio climático es una realidad que nos afecta a todos. Pese a que todavía existen escépticos que prefieren no darse por enterados, la voz de alarma entre los científicos es prácticamente unánime:

La Tierra está enferma, le ha subido la temperatura. El motivo se debe a una sobredosis de gases de efecto invernadero, principalmente de CO2. Ha llegado la hora de actuar. El futuro de la humanidad se encuentra en peligro.

 

Exceso de temperatura del Planeta Tierra

Nos enfrentamos a la muerte y destrucción del Planeta por un exceso de temperatura. El consenso científico es prácticamente unánime. Día tras día se confirman las alarmas que se despertaron hace más de dos décadas.

Los casquetes polares se están derritiendo, las nieves perpetúas de cumbres como las del Kilimanjaro desaparecen, aumenta el nivel del mar y los desastres naturales son cada vez más frecuentes…

Durante el siglo XX la temperatura media global subió 0,6ºC –en Europa, 0,95ºC y en España, 1,5ºC–. De seguir las cosas como hasta ahora, los científicos preveyeron que a finales del siglo XX la temperatura media global aumentara entre 1,4ºC y 5,8ºC.

Hay que actuar con urgencia, pues un incremento de fiebre por encima de los 2ºC puede resultar catastrófico.

 

Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático

Estos datos provienen del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, en sus siglas inglesas), que engloba a 2.000 científicos pertenecientes a 100 países.

El Panel fue creado en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. De forma conjunta, y como nunca antes se había hecho en la historia de la humanidad, los científicos trabajan para diagnosticar correctamente lo que le está sucediendo al Planeta.

Sus investigaciones confirman que este calentamiento está derritiendo los hielos polares, y que, a consecuencia de ello, el nivel del mar ya ha subido de diez a doce centímetros.

Varias son las causas que están provocando este problema. La principal es la quema de combustibles fósiles, pero en segundo lugar se encuentra la deforestación.

Muchos países pobres se ven abocados a quemar sus bosques para transformarlos en campos de cultivo. Esta práctica conlleva dos perjuicios: por un lado, se lanzan enormes cantidades de CO2 a la atmósfera cuando arde la madera y, por otro, se elimina masa forestal, indispensable para absorber el dióxido de carbono que emitimos los humanos.

Desarrollo y pobreza

Resulta evidente que el crecimiento de un país está en proporción directa con la energía que consume. Pero el modelo de desarrollo económico actual, basado en el uso intensivo de petróleo, carbón y gas natural, perjudica al entorno y provoca diferencias sociales.

Por otro lado, cada vez somos más personas a contaminar. De hecho, antes de la revolución industrial, en el siglo XIX, tan sólo había 500 millones de individuos sobre el Planeta Tierra, cifra que ahora supera los 7.200 millones, con un incremento de 70 millones por año.

Algunos expertos –como Giovanni Sartori, autor del libro ‘La Tierra Explota’– defienden que el exceso de población es el principal problema ambiental del Planeta Tierra.

No podemos, pues, negar la evidencia de que cada vez somos más las personas que consumimos y contaminamos; aunque, eso sí, unas más que otras…

Por ejemplo, Estados Unidos, que no llega al 5% de la población mundial, expulsa más del 25% de los gases de efecto invernadero.

 

Países desarrollados y cambio climático 

Esto quiere decir que cada americano emite anualmente a la atmósfera el equivalente a unas 23 toneladas de CO2; los europeos, por nuestra parte, rondamos las once toneladas, mientras que los habitantes de los países pobres no alcanzan las dos toneladas. Pero como los pobres son más, entre todos contaminan casi tanto como los ricos. Todo un problema global.

“Los países desarrollados, principales responsables del cambio climático generado por el hombre, deberán destinar recursos y ayuda hacia los países en desarrollo para que éstos consigan reducir en lo posible los efectos adversos del calentamiento terrestre, del que apenas tienen culpa”, asegura Cecilia Carballo, en la actualidad Directora de Programas en Greenpeace (fue  directora corporativa de la Fundación IPADE (Instituto de Promoción y Apoyo al Desarrollo) del 2002 al 2012).

Así es, los países pobres, que apenas han tenido opción de contaminar, serán los más perjudicados. La ONU prevé que en 2050 haya 150 millones de refugiados ambientales, personas obligadas a huir de sus hogares por los efectos desastrosos del cambio climático.

Ante semejante panorama, la Fundación IPADE puso en marcha la campaña de sensibilización: ‘Cambio Climático y Lucha contra la Pobreza’.

“Los países industrializados hemos alcanzado nuestro actual nivel de desarrollo basándonos en la quema de combustibles fósiles. Este modelo de consumo es el principal responsable del calentamiento global del planeta, y sus efectos están íntimamente relacionados con la generación de pobreza.

Por eso, resulta absolutamente necesario basar el crecimiento económico, tanto de países desarrollados como de países en desarrollo, en el fomento de energías más limpias”, afirma Almudena López, actualmente Coordinadora Proyecto de Intervención Comunitaria Intercultural (ICI) por la entidad CEAR Madrid (Fue responsable del Departamento de Educación para el Desarrollo de IPADE entre 2004-2008)

Efectos en España y en Europa

A fin de evaluar las consecuencias del cambio climático, los científicos del IPCC elaboran periódicamente informes que entregan a los gobiernos de los distintos países.

Según los estudios que se realizan el aumento de las temperaturas agrandará las diferencias entre el norte y el sur de Europa, donde se registrarán, por un lado, más precipitaciones y, por otro, como es el caso de España, se agudizarán las sequías.

Nos enfrentamos, pues, a numerosos peligros, entre los que cabe citar, las lluvias torrenciales, las inundaciones ‘relámpago’, la anegación de ciertas zonas costeras, las sequías severas o los riesgos para la salud debido a las olas de calor, que serán más frecuentes e intensas.

 

 

 

Nereida Cuenca
Parte del artículo ‘Planeta Tierra, equilibrio roto’ publicado por la Revista Muface

Pagina de origen de la imagen:
Freepik

Ver:

> El cambio climático y el coronavirus – Percepción mundial   
> Salvar los océanos para alimentar al mundo – Oceana México  
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1 P. 20-11-2007 (Revista Muf@ce, septiembre-noviembre, 2007)