Héctor Abad Faciolince – ‘El olvido que seremos’

«Me gustaba su voz, me gustaban sus manos, la pulcritud de su ropa y la meticulosidad de la limpieza de su cuerpo»

 

[Cultura – Literatura]

 

‘El olvido que seremos’ de Héctor Abad Faciolince fue publicada por la editorial Alfaguara en octubre de 2017 y, en abril de 2021, salió la dieciseisava edición.

La obra obtuvo el Premio de Literatura Casa da América Latina/Banif (Lisboa), otorgado a la mejor obra de autor de América Latina publicada en Portugal en el año 2008 y 2009.

En mayo de 2021 se estrenó en España la película basada en el libro y con el mismo título dirigida por Fernando Trueba. El largometrage ha sido galardonado con el Goya a la Mejor Película Iberoamericana 2020.

‘El olvido que seremos’ es la reconstrucción amorosa y paciente de un personaje que está lleno de sonrisas y canta el placer de vivir, pero muestra también la tristeza y la rabia que provoca la muerte de un ser excepcional.

Conjurar la figura del padre es un reto que recorre consagradas páginas de la historia y de la literatura. Este libro de Héctor Abad Faciolince está escrito con valor y ternura.

 

La novela

Héctor Abad Faciolince recuerda a su padre en esta obra. Él sentía por su padre un profundísimo amor: “Yo amaba a mi papá con un amor animal. Me gustaba su olor, y también el recuerdo de su olor, sobre la cama, cuando se iba de viaje, yo les rogaba a las muchachas y a mi mamá que no cambiaran las sábanas ni la funda de la almohada.

Me gustaba su voz, me gustaban sus manos, la pulcritud de su ropa y la meticulosidad de la limpieza de su cuerpo”.

Su padre también lo amaba a él de forma especial, “quizá excesivamente”, explica el autor en el libro. Le consentía casi todo, creía que mimar y querer a los hijos, era el mejor método educativo.

“Si quieres que tu hijo sea bueno, hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz. Los hacemos felices para que sean buenos y para que luego su bondad aumente su felicidad”, escribió en un cuaderno de apuntes.

Era esencialmente una familia feliz hasta que un cáncer acabó con la más pequeña de las cinco hermanas. A partir de aquel momento hubo un antes y un después y ya nada fue igual.

 

Un hombre bueno

El médico Héctor Abad Gómez, principalmente fue un hombre bueno. Realizó en Colombia importantes proyectos de salud que mejoraron el nivel de vida de los colombianos, uno de los primeros fue conseguir agua potable y alcantarillado decente.

Los niños se morían de diarrea y desnutrición. Organizó campañas de vacunación, clases de higiene y primeros auxilios en el hogar, con las mujeres más inteligentes y receptivas de cada barrio que pasaron a llamarse ‘Promotoras rurales de salud’.

Logró que se pasteurizara correctamente la leche antes de venderla, aunque tuvo la oposición de muchos ganaderos. “La sola medida de dar agua potable y leche limpia, salva más vidas que la medicina individual”, decía.

 

Vida profesional del padre

Fundó la Escuela Nacional de Salud Pública, hoy llamada Facultad Nacional de Salud Pública ‘Héctor Abad Gómez’ de la Universidad de Antioquia.

También fue director de la división de ‘Enfermedades Transmisibles’ del Ministerio de Salud, e inspiró la creación del año rural obligatorio para los médicos recién graduados.

En la década de 1960 y 1970, fue profesor de la facultad de medicina de la Universidad de Antioquia, en el departamento de Medicina Preventiva.

Ostentó algunos cargos políticos referidos a la salud, y fue diputado en la Asamblea de Antioquia y representante a la Cámara por el Partido Liberal Colombiano.

Críticas que le pasaron factura

Sus críticas sobre las condiciones de vida de las comunidades marginadas y en condiciones de miseria, en Medellín y en otras ciudades, no gustaban a muchos de sus colegas y directivos de esa época por lo que pidió excedencias en varias ocasiones, para que no lo despidieran de la universidad.

Trabajó en países asociados a la Organización Mundial de la Salud (OMS) como Yakarta, Manila y Filipinas, donde ayudó a fundar una escuela de salud pública.

Fue profesor invitado de la UCLA (Universidad de California, Los Ángeles), Estados Unidos, y en 1978, durante el Gobierno de Alfonso López Michelsen, fue ministro consejero en la Embajada de Colombia en México.

Durante el tiempo que estuvo en México le acompañó su hijo Héctor, que se tomó este tiempo como un año sabático. Leía mucho, asistía a cursos de escritura, conocía a gente nueva…, como se cuenta en el libro.

 

Defensor de los Derechos Humanos

Desde su jubilación forzosa a los sesenta y pocos años, fue fundador y presidente, hasta morir asesinado en Medellín en 1987, del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos de Antioquia.

Desde allí denunciaba las desapariciones forzadas, el exterminio del partido Unión Patriótica, los secuestros de las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y Ejército de Liberación Nacional, y las detenciones arbitrarias y torturas cometidas por las Fuerzas Militares de Colombia.

 

El autor

Héctor Abad Faciolince (Medellín, Colombia, 1958), se matriculó en la Universidad Pontificia Bolivariana de donde fue expulsado por una columna que publicó en el periódico ‘Paredón’, creado junto con otros compañeros de su carrera de periodismo.

A pesar de este suceso, fue aceptado en la Universidad de Antioquia donde continuó su carrera pero, debido a los constantes paros y suspensiones de semestre, decidió abandonar la carrera e ir a vivir con su novia a Italia.

Estudió Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad de Turín (Italia), graduándose con una tesis de laurea sobre la obra de Guillermo Cabrera ‘Tres tristes tigres’.

Fue columnista de la revista ‘Semana’ y actualmente escribe regularmente para ‘El espectador’, ‘El País’ y la revista ‘Letras Libres’. Es director de la Biblioteca de la Universidad privada colombiana Eafit (Medellín).

También participa con frecuencia como conferenciante invitado en eventos literarios internacionales.

 

Sus obras

Entre sus obras están ‘Asuntos de un hidalgo disoluto’ (Alfaguara 1994), ‘Tratado de culinaria para mujeres tristes’ (Alfaguara 1997), ‘Fragmentos de amor furtivo’ (Alfaguara 1998),

‘Basura’ (2000), que fue ganadora en España con el I Premio Casa de América de Narrativa Innovadora, es quizá su novela más experimental.

En 2004, Seix Barral publicó ‘Angosta’, que recibió el Premio a la Mejor Novela Extranjera del Año en China; y la misma editorial publico en 2008 ‘El amanecer de un marido’.

En 2009 publicó el libro de relatos ‘Traiciones de la memoria’ y en 2011 el libro de poemas ‘Testamento involuntario’.

Héctor Abad Faciolince ha traducido a autores italianos como Umberto Eco, Lampedusa e Italo Calvino y ha publicado numerosos ensayos de tipo académico para revistas internacionales.

 

 

Equipo Torrese
eMagazine 39ymas.com

 

Páginas de origen de las imágenes:
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Fotografía dela contraportada del libro: © Lisbeth Salas

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