Soraya Chemally – ‘Enfurecidas’, un libro sobre la ira

La mayoría de las mujeres afirman experimentar los momentos de mayor furia en entornos privados e interpersonales

[Mujeres Hoy / Cultura – Literatura]

 

O somos demasiado sensibles o no lo suficiente. Vamos mal vestidas o demasiado arregladas. O estamos demasiado gordas o demasiado delgadas.

O somos unas zorras o unas estrechas. Se nos acosa, se nos dice que lo vamos pidiendo a gritos y se nos pregunta si nos vamos a morir si sonreímos.

Pues sí, el libro de Soraya Chemally, precisamente de eso se trata. Contrariamente a lo que defiende la retórica de la autoayuda y a lo que llevamos toda la vida oyendo, la furia es uno de nuestros recursos más importantes, una afilada herramienta para luchar contra la opresión política y personal.

Durante mucho tiempo se nos ha dicho que debíamos reprimir nuestra ira mientras dejábamos que corroyera nuestros cuerpos y mentes, pero lo cierto es que la furia no es algo que se interponga en nuestro camino: es nuestro camino.

Soraya Chemally, siguiendo los pasos de manifiestos feministas cl√°sicos como ‘La m√≠stica de la feminidad’ y ‘Nuestros cuerpos, nuestras vidas’, en ‘Enfurecidas’ nos presenta un libro revelador dirigido a la mujer del siglo XXI.

Constituye un interesante y accesible credo que nos ofrece las herramientas para que reinterpretemos nuestra furia y nos sirvamos de su poder para generar un cambio positivo duradero.

 

Fragmento de la introducción

Encantada de conocerte, furia ¬ęLa boda de mis padres, en 1965, fue un suntuoso festejo que dur√≥ m√°s de veinte horas y cont√≥ con m√°s de quinientos invitados.

En las fotografías aparecen mujeres elegantes ataviadas con largos vestidos de gala y hombres sonrientes con esmóquines confeccionados a medida, esplendorosamente agrupados alrededor de una tarta que cubría la superficie de una mesa cuadrada de metro y medio. Entre los regalos más preciados que mis padres recibieron ese día se encontraba una vajilla de porcelana.

Estos platos blancos y dorados eran mucho más que un obsequio caro: eran un símbolo importante de su entrada en la edad adulta y de la aprobación de la comunidad y de la familia del matrimonio en general y de esta unión en particular.

Para mi madre, representaban un aspecto esencial de su identidad: como mujer, como futura madre, como la criadora de su familia. Durante mi infancia, estos platos de mirar pero no tocar ocupaban el primer puesto en la jerarquía de platos establecida por mi madre.

Cuando mis hermanos y yo √©ramos peque√Īos, la vajilla de porcelana solo se utilizaba en las ocasiones m√°s excepcionales y especiales, y siempre con much√≠simo cuidado.

Rompiendo platos

Por eso eso, cuando ten√≠a quince a√Īos, cuenta Soraya Chemally, un d√≠a me qued√© estupefacta al ver a mi madre apostada en el alargado porche de la cocina lanzando un plato de porcelana tras otro, con todas su fuerzas, al aire caliente y h√ļmedo. La cocina estaba en el segundo piso de una casa encaramada en la cima de una colina suave y larga.

Observ√© c√≥mo cada plato se elevaba en el aire y como su peso creaba unatrayectoria definida y estable antes de hacerse a√Īicos contra la lejana terraza inferior.

Aunque guardo un recuerdo v√≠vido de la imagen, no hay rastro de ning√ļn sonido. Lo que recuerdo con mayor claridad es la ausencia total de ruido mientras mi madre lanzaba met√≥dicamente un plato, y luego otro, y luego otro, y as√≠ hasta que sus manos quedaron vac√≠as.

En todo ese rato, no profirió sonido alguno. Ni siquiera sé si era consciente de que alguien la estaba observando. Cuando terminó, volvió a entrar en la cocina y me preguntó cómo me había ido en el colegio, como si no hubiera pasado nada fuera de lo normal.

Me moría de ganas de saber qué era lo que acababa de presenciar, pero no me pareció que fuera el momento de andar haciendo preguntas, así que me senté y me concentré en mis deberes mientras mi madre preparaba la cena y el día se transformaba en noche.

La ira o el enfadarse

Nunca se habl√≥ de la ira. ¬ŅPor qu√© aprender a enfadarse es algo tan fuera de lo com√ļn? Como la mayor√≠a de las personas, yo aprend√≠ sobre la furia en un vac√≠o informativo, mediante la observaci√≥n de quienes me rodeaban.

Qué hacían con su ira, cómo reaccionaban cuando los demás se enfadaban. No recuerdo ni que mis padres ni otros adultos me hablaran jamás sobre la furia abiertamente.

Tristeza, celos, ansiedad…

Sobre la tristeza, s√≠. Celos, ansiedad, culpabilidad: s√≠, s√≠, s√≠. Pero no sobre la ira. Resulta que, para las ni√Īas, esto es parte del proceso. Aunque los padres hablan m√°s sobre emociones con las ni√Īas que con los ni√Īos, la ira queda excluida.

Reflexiona conmigo un segundo: ¬Ņc√≥mo aprendiste a pensar sobre las emociones y, m√°s concretamente, sobre la ira?

¬ŅEres capaz de recordar alguna conversaci√≥n con una figura de autoridad o un modelo de conducta sobre c√≥mo pensar en tu propia furia o c√≥mo gestionarla? Si eres una mujer, lo m√°s probable es que respondas que no.

El incidente del lanzamiento de platos lo decía todo sobre mi comprensión temprana de la ira; mi madre podría estar furiosa, pero en su apariencia no había nada que no fuera alegría y felicidad.

El silencio de la ira

Su silencio y su inclinación por esta forma concreta de canalizar sus sentimientos transmitían una gran riqueza de información: por ejemplo, que la furia era algo que se experimentaba en soledad y que no merecía ser compartida verbalmente con otras personas.

Que es mejor guardarse para sí los sentimientos de ira. Que cuando inevitablemente salen a la superficie, las consecuencias pueden resultar inquietantes, impactantes y destructivas.

Para Soraya Chemally: ‘Mi madre actu√≥ de una forma que sigue siendo t√≠pica en muchas mujeres: estaba ‘sacando’ su ira, pero lo hac√≠a de una forma que la separaba expl√≠citamente de sus relaciones’.

La mayor√≠a de las mujeres afirman experimentar los momentos de mayor furia en entornos privados e interpersonales. Y cuando se trata de determinar, de forma consciente o inconsciente, si deben o c√≥mo deben expresar emociones negativas, tambi√©n dan prioridad a sus relaciones, tanto en casa como en el trabajo o incluso en contextos pol√≠ticos…¬ę

 

Sobre la autora

Soraya Chemally es una galardonada autora y activista cuyo trabajo se centra en el rol del género en la cultura, la política, la religión y los medios. Dirige el Women’sMedia Center SpeechProject y es una defensora de la libertad de expresión y de la participación amplia de las mujeres en la esfera política y cívica.

Escritora y conferenciante prol√≠fica, sus art√≠culos aparecen publicados en ‘Time’, ‘The Verge’, ‘The Guardian’, ‘The Nation’, ‘HuffPosty’ y ‘The Atlantic’.

 

 

Departamento de prensa
Paidós РZenith
Paloma Cordón

 

P√°gina de origen de la imagen:
ascmediarisk.org 

VER:
> Ruth Rendell ‚Äď La gran dama del g√©nero negro¬†¬†
> Muriel Barbery ‚Äď El √©xito de ‚ÄėLa Elegancia del Erizo‚Äô¬†¬†¬†
> Elvira Lindo ‚Äď Poderosa narradora en ‚ÄėA coraz√≥n abierto‚Äô¬†¬†¬†
> Raquel Taranilla ‚Äď Su primera novela ‚ÄėNoche y oc√©ano‚Äô¬†¬†
> Kit Yates ‚Äď Presesenta ‚ÄėLos n√ļmeros de la vida‚Äô¬†¬†
> Anna Punsoda ‚Äď Autora de la novela ‚ÄėLa lujuria‚Äô¬†¬†¬†
> Libros inesperados ‚Äď Libros que nos han impactado¬†¬†¬†
> Siri Hustvedt ‚Äď ‚ÄėRecuerdos del futuro‚Äô ‚Äď Nueva York 70‚Äôs¬†¬†
> Kate Kirkpatrick ‚Äď ‚ÄėConvertirse en Beauvoir‚Äô¬†¬†¬†
> M. √Ängels Cabr√© ‚Äď ‚ÄėEl llarg viatge de les dones‚Äô¬†¬†¬†
> Páginas amigas de escritores y escritoras   
> Lara Prescott ‚Äď ‚ÄėLos secretos que guardamos‚Äô¬†¬†
> Alicia Gim√©nez Bartlett ‚Äď Escritora de g√©nero polic√≠aco¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†
> Matt Parker ‚Äď ‚ÄėPifias matem√°ticas ‚Äď Equivocarse no es divertido‚Äô¬†¬†
> Juan Madrid ‚Äď Premio Pepe Carvalho 2020¬†¬†

 

 

 

1 – 27-02-2019