Mark Miodownik – ‘Líquidos’ – Sustancias deliciosas y peligrosas

 

[Cultura – Ciencia]

 

Mark Miodownik, reconocido como uno de los científicos más influyentes por The Times, traza en su libro ‘Líquidos’, editado por Crítica, un recorrido fascinante por el mundo de los líquidos, esas sustancias que encontramos todos los días y que, si prestamos atención, pueden revelarse como sorprendentes o siniestras: las gotas, los latidos del corazón o las olas del oceáno.

Estructurado alrededor de un viaje en avión durante el que nos encontramos sustancias como el agua, el pegamento, el café o el vino, nos enseña que hay líquidos que pueden provocar, a la vez, destrucción y fascinación.

Desde el revolucionario bolígrafo de László Biró y el queroseno de Abraham Gesner a la vanguardista investigación de las carreteras de autorreparables, Mark Miodownik, maestro de divulgación científica, da vida a la cotidiano.

Desvela porqué los líquidos pueden fluir tanto colina abajo como hacia arriba por el interior de los árboles, porqué el aceite es pegajoso, cómo las olas viajan tan lejos, y cómo preparar la perfecta taza de té.

Entenderemos, por fin, esas sustancias de las que dependemos, pero cuya naturaleza nos es desconocida.

 

Sobre el autor  

Mark Miodownik es uno de los científicos más destacados del momento según Financial Times y ha sido elegido por The Times como uno de los 100 científicos más influyentes de Reino Unido.

Catedrático en el University College de Londres, donde también es director del Institute of Making, es autor del libro ‘Stuff Matters’, un éxito de ventas del The New York Times que ganó el Premio Royal Society Winton.

También recibió el Premio Michael Faraday por su experiencia en comunicación científica y presenta programas de radio y televisión de la BBC sobre ciencia e ingeniería.

 

Extractos de la obra

Explosivos

«[…] En los controles de seguridad de los aeropuertos me han confiscado crema de cacahuete, miel, salsa pesto, pasta dentífrica y, lo que más me dolió, una botella de whisky de malta.

En esas situaciones no puedo evitar perder los papeles, y empiezo a decir cosas como «quiero ver a su supervisor», o «la crema de cacahuete no es un líquido», aunque sé que lo es. La crema de cacahuete fluye y adopta la forma del recipiente que la contiene, que es lo que hacen los líquidos, así que es un líquido.

Aun así, me fastidia que, en un mundo repleto de tecnología ‘inteligente’, los controles de seguridad de los aeropuertos todavía no puedan distinguir entre una crema untable y un explosivo líquido».

«[…] Las máquinas de rayos X pueden ver el interior de las maletas y detectar objetos y, en particular, alertan a los agentes de formas sospechosas, que les permiten distinguir pistolas de secadores de pelo y cuchillos de bolígrafos.

Pero los líquidos no tienen forma propia, se limitan a adoptar la del recipiente que los contiene. Los escáneres de los aeropuertos también pueden detectar la densidad y varios elementos químicos. Pero también en este caso se encuentran con problemas.

La composición molecular del explosivo nitroglicerina, por ejemplo, se parece a la de la crema de cacahuete: ambos están hechos de carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno […]».

«[…] En el caso de los líquidos, el placer y la sospecha van de la mano. Son equívocos por naturaleza: no son gases ni sólidos, sino algo intermedio, algo inescrutable y misterioso».

El mercurio

«[…] Fijémonos, por ejemplo, en el mercurio, que durante miles de años ha deleitado y envenenado a la humanidad. De niño solía jugar con este metal líquido, lo hacía correr sobre las mesas, fascinado por su extraño carácter, hasta que fui consciente de su toxicidad.

Pero en muchas culturas antiguas se creía que el mercurio alargaba la vida, sanaba las fracturas y mantenía la salud. No está claro a qué se debía tan alta consideración, tal vez a que es especial, dado que es el único metal puro líquido a temperatura ambiente. […]».

 

«[…] Y de eso trata este libro, de un vuelo transatlántico y de todos los extraños y prodigiosos líquidos que intervienen en él. Tomé ese vuelo gracias a que, durante mi doctorado, no acabé explotando, sino que seguí investigando en la ciencia de los materiales y acabé dirigiendo el Institute of Making en el University College de Londres. Allí, parte de nuestra investigación giraba en torno a cómo los líquidos pueden disfrazarse de sólidos. Por ejemplo, el alquitrán que usamos en el asfalto es un líquido, como la crema de cacahuete, pese a que nos parece un sólido. […]».

Embriagadores

«El alcohol es el componente clave de algunas de las bebidas más populares del mundo, como el vino, la cerveza y los licores, pero es tóxico. De ahí que esas bebidas sean embriagadoras, que nos intoxiquen.

Las toxinas del alcohol suprimen el sistema nervioso, produciendo la pérdida de funciones cognitivas, de funciones motoras y de control. Resulta sorprendente que, pese a toda esa lista de efectos fisiológicos, una leve embriaguez resulte tan placentera. […]».

El vino tinto

«[…] El vino tinto que bebo en el avión debe de estar a 22 ºC. Al venir en una botella pequeña que acabo de verter en el vaso, le ha sobrado tiempo para ajustarse a la temperatura ambiente del avión.

Muevo el vaso para que el vino dé vueltas y pueda valorar su contenido de alcohol. Lo que busco es el efecto Marangoni, la formación de lágrimas en el vidrio.

El etanol del vino tiene el efecto de reducir su tensión superficial sobre el cristal, de manera que, cuando se vierte, deja en este una fina película.

El alcohol de esa película se evapora rápidamente, dejando tras sí un área de líquido con una baja concentración de alcohol y, por consiguiente, una mayor tensión superficial que en las áreas vecinas.

Las tensiones desiguales tiran del líquido en direcciones opuestas y producen la lágrima. Cuanto más alta sea la concentración de alcohol en el vino, más pronunciado será este efecto, de modo que basta con mirar el efecto Marangoni para hacerse una idea del contenido de alcohol. […]».

 

Qué dice la prensa

«Si alguien lo sabe todo sobre los líquidos es Mark Miodownik. De la tinta a la saliva, del café al jabón, llega para acompañarnos en un paseo emocionante y revelador»., Phillip Ball, científico y autor de ‘H2O: una biografía del agua’.

«Emocionante, anárquico y sorprendente. Como los mejores libros de ciencia, ‘Líquidos’, de Mark Miodownik, trata tanto de las personas y sus relaciones como de los átomos y sus enlaces», The Guardian.

 

Departamento de Comunicación
Editorial Critica
Laura Fabregat

Página de origen de la imagen principal:
Youtube, subido por The Royal Institution

Imagen de la portada del libro cedida por editorial Crítica

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