Insomnio – Sistema nervioso en estado de alerta

En el insomnio, a menudo encontramos un sistema nervioso que ha perdido flexibilidad para pasar de la activación al descanso. La persona puede estar agotada y, al mismo tiempo, sentir que su cuerpo sigue ‘encendido’. Debemos entender cómo está funcionando su sistema nervioso autónomo. 

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En el insomnio, con frecuencia existe un sistema nervioso que permanece en estado de alerta y tiene dificultades para volver al modo de descanso y recuperación.

Hay que entender qué mantiene activado al organismo, recuperar los ritmos circadianos y favorecer el equilibrio del sistema nervioso autónomo, donde el nervio vago desempeña un papel especialmente relevante.

El problema no siempre empieza en la noche, sino que muchas veces se construye durante todo el día.

A menudo encontramos un sistema nervioso que ha perdido flexibilidad para pasar de la activación al descanso. La persona puede estar agotada y, al mismo tiempo, sentir que su cuerpo sigue ‘encendido’.

Ahí es donde debemos mirar más allá de la cama y entender cómo está funcionando su sistema nervioso autónomo. Hay que comprender qué está ocurriendo.

La medicación puede ser necesaria en determinados casos y siempre debe valorarse de forma individual, pero si no se identifica qué está manteniendo la hiperactivación, no podremos aliviar el síntoma sin actuar sobre los factores que lo perpetúan.

Hay personas muy reticentes a utilizar medicación sedante o ansiolítica, dado que tienen posibles efectos adversos y algunos tratamientos, como las benzodiacepinas, pueden generar tolerancia y dependencia cuando se utilizan de forma inadecuada o prolongada.

 

Cuando empieza el sueño

Como explica el Dr. Guillermo Recatero, el sueño no empieza cuando nos metemos en la cama. Empieza por la mañana, con la luz que recibe nuestro cerebro, continúa con nuestros horarios, actividad física, alimentación y nivel de estrés, y culmina por la noche cuando el sistema nervioso interpreta que existe suficiente seguridad para reducir la vigilancia y permitir el descanso.

Mantener horarios estables, exponerse a luz natural por la mañana, realizar actividad física durante el día, aunque sea solo caminar una hora, y reducir estímulos y activación en las horas previas al sueño son medidas que ayudan a reforzar las señales circadianas.

Dentro del sistema nervioso autónomo conviven dos grandes ramas que se complementan:

El sistema simpático prepara al organismo para responder a la demanda: aumenta la alerta, facilita la acción y resulta imprescindible durante el día.

El sistema parasimpático favorece funciones asociadas al descanso, la digestión, la recuperación y la conservación de energía.

El objetivo no es ‘apagar’ el simpático, sino recuperar la capacidad de pasar de un estado a otro de manera flexible y adecuada.

En ese equilibrio, el nervio vago es una de las principales vías del sistema parasimpático y participa en la comunicación bidireccional entre el cerebro y distintos órganos.

Poder terminar una jornada exigente y notar que el pulso baja, la respiración se hace más tranquila, disminuye la tensión interna, la digestión funciona con normalidad y la mente deja progresivamente de comportarse como si todavía hubiera una amenaza o una tarea pendiente. Ese cambio de estado es especialmente importante antes de dormir.

 

Regular el sistema nervioso

Desde el enfoque de la Medicina del Sueño y la medicina integrativa, el sueño no se entiende como un fenómeno aislado. Está relacionado con los ritmos circadianos, la presión de sueño, la exposición a la luz, los hábitos, el estrés y el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, además de múltiples factores metabólicos y hormonales.

Regular el sistema nervioso no significa sedarlo. Significa recuperar flexibilidad. Queremos que durante el día el paciente pueda activarse cuando lo necesita y que, al llegar la noche, pueda disminuir esa activación y favorecer el predominio parasimpático necesario para descansar.

Esta mirada es especialmente importante porque el sueño constituye uno de los pilares de la prevención y la longevidad saludable. Dormir mal de forma mantenida puede afectar al estado de ánimo, la atención y la memoria, la recuperación física, la percepción del dolor, el metabolismo y la salud general.

Dormir bien es una función biológica esencial. Durante el descanso el organismo lleva a cabo procesos fundamentales de recuperación y regulación. 

Se recomienda practicar durante 5 minutos, una o dos veces al día y especialmente al final de la tarde, una respiración lenta y cómoda con una exhalación ligeramente más larga que la inhalación. Por ejemplo: inspirar suavemente por la nariz durante 4 segundos y exhalar durante 6 segundos, sin forzar ni buscar respiraciones excesivamente profundas.

La respiración es una de las pocas funciones sobre las que podemos actuar voluntariamente y que, al mismo tiempo, se relaciona estrechamente con el sistema nervioso autónomo.

Una respiración lenta y confortable puede ayudar a enviar al organismo una señal de menor demanda y facilitar un estado de calma. No se trata de obligarse a dormir, sino de entrenar repetidamente la transición hacia el descanso.

 

El insomnio deteriora el estado de salud

La falta de sueño deteriora el estado de salud, aumenta la irritabilidad, aparecen cambios de conducta y pensamientos negativos, Se llega a estar agotado física y emocionalmente, pero el organismo parece seguir funcionando en estado de alerta. 

Se puede entrar en una etapa depresiva, viviendo con nervios y en estado de alerta constante sin conseguir  desconectar ni dormir.

Ante un insomnio persistente no basta con preguntar cuántas horas duerme una persona. También hay que explorar qué está ocurriendo durante el día, su nivel de estrés, sus cambios vitales, su estado emocional y la capacidad de su sistema nervioso para abandonar el modo de alerta.

Detrás de una persona que no duerme puede haber mucho más que una mala noche. Puede haber pérdida de propósito, estrés, miedo, tristeza y un sistema nervioso que ya no sabe frenar. 

El Dr. Guillermo Recatero concede mucha importancia al sistema nervioso autónomo y, dentro de él, al nervio vago: una de las principales vías del sistema parasimpático y una pieza relevante en la transición fisiológica desde la alerta hacia estados de calma, descanso y recuperación.

 

 

Dr. Guillermo Recatero
Especialista en Medicina del Sueño, medicina regenerativa, salud integrativa y longevidad saludable
Director de RE|HEALTH Marbella, clínica de salud integrativa

Agencia de comunicación Mil Millones 
PR y Comunicación corporativa
chus@agenciamilmillones.com
Madrid

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