Una hora menos – Cómo afecta a nuestro organismo

Es común que aparezcan ciertos trastornos motivados por los desajustes entre nuestro reloj biológico y la hora real 

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Nuestros relojes se han atrasado una hora para adaptarnos al horario de invierno, una costumbre que en España se realiza desde 1918, aunque de forma desigual y con revocaciones puntuales. El cambio de hora afecta a nuestro organismo y la SEN (Sociedad Española de Neurología) recuerda que en los días posteriores a los cambios de horario es común que aparezcan ciertos trastornos motivados por el desajuste entre nuestro reloj biológico y la hora real.

 

Ajustar nuestro reloj biológico

“Aunque no todas las personas tienen dificultades para adaptarse, es habitual que se necesite entre uno y cinco días para ajustar nuestro reloj biológico a la nueva situación”, señala en Dr. Carlos Tejero Juste, Vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN). “La sensación es semejante a lo que nos ocurre cuando viajamos a través de distintos husos horarios, al jet-lag, con la diferencia de que, en este caso, al tratarse sólo de una hora de diferencia, los trastornos son de menor intensidad».

 

Transtornos por el cambio horario

Con el cambio de hora las personas jóvenes y sanas pueden experimentar sensación de cansancio, somnolencia, cierta desorientación o aturdimiento, falta de concentración, de energía, dificultad para dormir,… Sin embargo, personas mayores o aquellas que padecen algún trastorno neurológico como cefaleas, epilepsia o trastornos de sueño pueden verse más perjudicadas. “Todas aquellas personas que, bien por su edad o por padecer alguna patología, deben descansar de forma adecuada para encontrase bien al día siguiente son a las que más perturba el cambio de horario”, explica el Dr. Tejero. “Todos deberíamos hacerlo pero, en especial para éstas, es recomendable que tomen medidas que les permitan adaptarse de forma progresiva al cambio de horario”.

 

Algunas de las medidas a tomar para adaptarnos:

> Fraccionar la hora de diferencia en la que se ven afectados nuestros horarios de alimentación y sueño, atrasando los días previos nuestras rutinas unos 15 minutos de forma progresiva.

> Evitar las siestas diurnas para tener más sueño por la noche.

> Intentar llevar un horario regular tanto en alimentación como en sueño, al menos durante los primeros días.

> Ajustar el reloj cuanto antes. Lo más adecuado sería hacerlo justo antes de irnos a dormir para que nos levantemos con el horario adecuado.

“Lo que no es aconsejable es utilizar fármacos o remedios naturales por mucho que creamos que nos puede ayudar en la adaptación al cambio. Hay que afrontarlo de forma progresiva y natural”, comenta el Dr. Tejero.

 

En todo caso, hay que tener en cuenta que para la población sana, las consecuencias del cambio de hora son transitorias y leves y no suelen ser muy distintas de la sensación que se produce cuando los lunes nos incorporamos al trabajo, después de haber desajustado nuestro horario el fin de semana.

 

Departamento de Prensa
Sociedad Española de Neurología (SEN)

Ana Pérez Menéndez
prensa@sen.org.es

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elmostrador.cl

VER:
> Efectos del cambio de hora en personas mayores y niños
> Cambio de hora – Cerebro y tiempo de ajustarse
> Cambio de hora – Consejos para evitar que afecte nuestra vida diaria
> La melatonina, el sueño y el envejecimiento
> Jet lag y el síndrome de la clase turista
> Sección Salud

 

 

 

 

 

 

 

 

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