Tercera edad – Aumento progresivo de la población mayor

 

[Familia / 3ª Edad] 

 
La longevidad se ha incrementado de forma espectacular durante todo el siglo XX. En 1900 la esperanza de vida era de 34,8 años y ahora es de 82,0.

Las mujeres españolas tienen una esperanza de vida al nacer de 84,9 años, y los varones de 78,9 años (2010). Lo que hace que se encuentre entre las más altas de la Unión Europea.

A los 65 años, la esperanza de vida de las mujeres es de las más altas de la UE, detrás de Francia; lo mismo sucede con los varones.

En España el 1 de enero de 2012 había 8.221.047 personas mayores, el 17,4% sobre el total de la población (47.212.990) según el Avance de Explotación del Padrón 2012 (INE). La proporción de octogenarios sigue creciendo, ahora representan el 5,3% de toda la población.

Este aumento progresivo de personas mayores, que se estima continuará, hará que cada vez sean menores los recursos familiares disponibles para apoyar a una cifra tan alta de mayores.

El sexo predominante en la vejez es el femenino. Hay un 35% más de mujeres que de varones. Nacen más varones que mujeres y este exceso se mantiene durante muchos años. Ahora se alcanza el equilibrio hacia los 50 años.

Andalucía, Catalunya y Madrid, son las comunidades autónomas que mayor cifra de personas mayores tienen, aunque en datos relativos sean Castilla y León, Asturias y Galicia las que presentan proporciones más altas de personas mayores.

Alemania, Italia, Francia, Reino Unido y España son los países de la UE con una cifra más alta de personas mayores, como corresponde también a los países más poblados. Alemania, Italia, Grecia y Suecia son los países más envejecidos en cifras relativas.

La tasa de discapacidad crece con la edad; a los 80 años más de la mitad de los españoles tiene problemas para actividades de la vida cotidiana. La persona que fundamentalmente cuida de los hombres mayores es su conyugue, seguida de su hija. En el caso de las mujeres mayores que necesitan ayuda, son las hijas las que mayoritariamente se hacen cargo de los cuidados*.

Este aumento de la longevidad se debe tanto a los avances de la medicina como a los mejores servicios que nos ofrece la sociedad  (económicos, culturales y sociales) con los cuales se ha mejorado la calidad de vida. Nos alimentamos mejor, se trabaja en mejores condiciones, es más fácil acceder a una cultura superior y hay tiempo para el ocio.

Estamos gozando de una calidad de vida nunca antes conocida en España. Nos queda pendiente que nuestros mayores disfruten plenamente de ella. Dediquemos unos minutos al día para intentar encontrar soluciones para ellos. Apoyemos a nuestros mayores que han luchado para que nosotros ahora estemos mucho mejor que ellos estaban a nuestra edad.

Muchos de ellos están solos en sus casas, no pueden salir de ellas por alguna incapacidad, no se pueden lavar ellos solos ni ir a la compra. Están pendientes del día en que irá la asistente social (de la que no todos disponen por diversas razones) para ayudarles en las cosas más nimias que, desgraciadamente, ahora no pueden hacer sin ayuda.

Para estas personas tendría que ser fácil el acceso a una residencia donde sus necesidades fueran atendidas y donde se sintieran cómodos (no hacinados ni tratados como un número).

Tengamos en cuenta que la mayoría han trabajado y cotizado muchos años, además de pagar los impuestos correspondientes durante su vida activa. Así pues les debemos esta contraprestación.

La solución de las viviendas asistidas es de las mejores hasta la fecha para los mayores que aún pueden valerse por sí mismos y que gozan de cierta independencia, pero que sienten temor a vivir solos. El problema es que no todos los mayores pueden acceder a ellas. Habría que encontrar soluciones imaginativas para su acceso. P.e.:

> Cambio del piso que se posee en propiedad por una de estas viviendas.
(Si el precio del piso es mayor que el del apartamento asistido reembolsarle la diferencia o mejor crear un fondo por si esta persona llega a tener unas necesidades en las que tenga que disponer de más servicios).

> Si  la persona vive en régimen de alquiler y tiene pocos recursos, subvencionar la diferencia del costo que pueda haber con el alquiler del apartamento asistido.

> Asesorar a los mayores de cómo pueden gestionar sus recursos para acceder a una de estas viviendas.

> Facilitarles el cambio de domicilio, el traslado de los enseres que no quieran abandonar y las gestiones que deban hacer para dicho cambio. A muchas personas mayores les crea tal ansiedad un traslado que sólo por no hacerlo desisten de poder gozar de una mayor tranquilidad  y seguridad.

Por otro lado los mayores de 65 años disponen de mayor tiempo y la mayoría lo dedica a aprender cosas que tenía pendientes: informática, pintura, restauración, estudios universitarios… Otros lo dedican a la gimnasia, natación, yoga, viajes, talleres de memoria… También la asistencia a centros de recuperación se ha incrementado notablemente.

Todo esto genera actividad económica y puestos de trabajo. La inversión en servicios para los mayores cada vez es más rentable.

La presencia de personas jubiladas activas se esta haciendo cada vez más evidente en muchos ámbitos de la sociedad. Aumenta día a día el número de voluntarios de más de 65 años que ofrecen su tiempo deseinteresadamente. Muchas ONG’s se nutren de ellos, hay grupos de directivos jubilados que asesoran gratuitamente a jóvenes que quieren montar sus propias empresas, profesores jubilados que dan clases sin cobrar sólo por el hecho de obtener satisfacción.

Una realidad muy importante es el de las abuelas que están cuidando de sus nietos mientras sus hijos trabajan (llevarles y recogerles del colegio, darles la comida, la merienda, atenderles cuando están enfermos…), mujeres mayores que están al cuidado de familiares enfermos o de sus propios padres ya muy mayores.

En la sociedad occidental envejecer es signo de enfermedad, cuando se llega a cierta edad (normalmente antes de los 50 años), la sociedad tiende a dar la espalda, a creer que ya no se es útil, empiezan los despidos sin mayor explicación y encontrar un nuevo trabajo es casi imposible. Los jóvenes se distancian de las personas de más edad pensando que no están capacitadas para asumir los rápidos cambios que se dan sin parar.

Hay que aprender, otra vez, a convivir con los mayores, a colaborar con ellos. Tomar lo que nos dan de su experiencia como ellos reciben los últimos avances que se están desarrollando de nosotros. Compartir y comprender.

Hacerse mayor es un proceso normal, es una evolución y nadie escapa a ella. Nuestros mayores tienen el derecho de vivir en condiciones personales y sociales dignas, tanto dentro como fuera del entorno familiar.

 


Equipo Torrese

*Fuente: Abellán García, Antonio; Ayala García, Alba (2012). “Un perfil de las personas mayores en España, 2012. Indicadores estadísticos básicos”. Madrid. Informes Portal Mayores, nº 131 (Fecha de publicación: 01-06-2012).
http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/pm-indicadoresbasicos12.pdf

Página de origen de la imagen:
cclaudial.blogspot.com/2012/09/tercera-edad-y-la-sexualidad.html

Más información: 

En Catalunya (España) hay una ley  que regula las “situaciones convicenciales de ayuda mutua”, referidas a grupos de personas que conviven sin tener relaciones de parentesco y que deciden compartir vivienda y recursos.

Otra manera distinta es el «acogimiento de gente mayor” que prevé su inserción en una familia que no sea la propia, pudiendo estipularse una contrapartida económica para los acogedores.

Cuando además de la edad avanzada, se agrava el problema con alguna discapacidad habrá que acudir a un proceso judicial de incapacitación y todos los incapacitados se someten al mismo régimen cualquiera que sea su edad. En este caso la ley prevé mecanismos para dar la eficacia máxima a la voluntad de la persona que ha expresado en condiciones de plena capacidad, quien quiere que sea su tutor, haber firmado su “testamento vital”, expresando su voluntad anticipada acerca de cómo quiere que sea el final de su propia vida (p.e. no recibir tratamientos que prolonguen artificialmente su vida).

Cuando no se puede decir que exista una clara incapacidad pero hay una situación de indefensión, habrá que acudir a las soluciones asistenciales o al apoyo de la familia.

 

Ver:
Instituto de Envejecimiento UAB

www.envelliment.org – fice@uab.es

 

 Más:
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2 – 08-02-2016
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