Sabine Weiss – Fotógrafa de la luz y la ternura

 

[Cultura – Fotografía] 

 

 

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Sabine Weiss nació el 23 de julio de 1924 en Saint-Gingolph, en Suiza. Estudió fotografía con Boissonnas en Ginebra, donde obtuvo su diploma en 1945.

En 1946 se instala en París y comienza a trabajar como asistente del fotógrafo de moda Willy Maywald. Formada en las mejores técnicas de la luz de estudio, es esta experiencia la que le hace descubrir la importancia de la luz natural como fuente de emociones.

De 1952 s 1958 trabaja para la revista Vogue en numerosos reportajes de moda, retratos de personalidades y numerosos artistas. Ligada al grupo de fotógrafos «humanistas» que han convertido en fotografía la historia de los años 50-60, colabora regularmente con la prensa americana, al tiempo que paralelamente recibe encargos de fotografía de decoración y publicitaria, lo que la convierten en una maestra del reportaje en color y blanco y negro en todos los campos.

Gran viajera y apasionada tanto por el mundo del arte, como por las noticias cotidianas, ha publicado numerosos libros temáticos sobre el teatro, las ciudades, los niños y una monografía, «Convicciones Intimas», editada en 1989.

Con el tiempo se ha consagrado al reportaje en blanco y negro, lo que le permite Investigar con más calma la simplicidad de la relación del hombre con su universo. En el transcurso de sus paseos con su cámara, ha sabido traducir las emociones en un solo gesto, en el que se nos descubre lo esencial del otro.

En 1987 fue nombrada Caballero de las Artes y las Letras.

Su trabajo personal está ligado a la vida en su cotidianeidad, a las emociones y a las gentes. Mezcla hábilmente poesía y observación social, por lo que se ha encuadrado su obra en la corriente de la fotografía llamada «humanista»; ella misma ha expresado que sus fotos expresan un cierto amor personal por la vida.

Sabine Weiss, como el fotógrafo Bernard Plossu, ha rechazado el estatuto de artista; en su opinión, su función consiste más bien en dar testimonio que en crear. En este sentido, considera que una foto debe exponer una particularidad de la condición humana, incluso con la intención de denunciar las injusticias.

Weiss utiliza esencialmente el blanco y negro, y cuida con precisión el encuadre, la calidad de la luz, los ambientes, etc.

Ha explorado las calles de París, frecuentemente de noche, en busca de sujetos variados pero que expongan la apariencia humana en su universalidad: escenas de calle, soledades, niños, creencias, figuras humanas en la niebla, fugacidad de las emociones, etc. Los niños, los ancianos, las sonrisas de las estrellas, son habituales en su obra, todo ello relacionado por la característica común de la espontaneidad y la sencillez.

 

Fuente:
Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla
, Valladolid (España)
En 2010 la Casa Revilla expuso obra de Weiss bajo el título «Íntimas convicciones. El hombre y sus creencias»
La Exposición estuvo coordinada por Juan González-Posada M.
La exposición finalizó el 18 de abril de 2010 

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El hombre y sus creencias

«¿Cómo es posible que Sabine Weiss, que se declara no-creyente e incluso atea, esté fascinada por las creencia de los otros?»

Porque le fascina todo lo que concierne al hombre, lo que cree, aquello en lo que cree, lo que espera y lo que le desespera. Su fotografía no cesa de lanzar interrogantes sobre lo insondable en el hombre. Un templo es un lugar privilegiado para muchos de los que también se cuestionan. Paradójicamente, Sabine Weiss se siente tan cercana a ellos que no puede aceptar para ella misma esta  respuesta que les da la religión. Es en las ceremonias y en la soledad de la meditación donde cada uno revive todo aquello que experimenta en la vida, donde se cristalizan todas sus emociones.

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A Sabine Weiss le interesa el hombre en el momento en que se quita la máscara que se siente obligado a llevar. Con una luz tamizada, frente a una vela, signo de la presencia del otro, o de una vida más allá, su emoción se hace más intensa. La presencia de un otro, invisible, le coloca en una mayor soledad consigo mismo.

La fotógrafa no se siente obligada a reconocer a un dios para sentir el misterio o la trascendencia de las cosas. Se identifica con el otro cuando ella siente su angustia, su paz interior y su alegría. Ella sabe que todo es extraño y enigmático y sabe que a través de un ritual repetido el hombre se identifica con los gestos y la memoria de sus semejantes. De esta forma participan también juntos en el misterio de la muerte, el matrimonio y el recuerdo.

Pero sólo siendo una observadora aguda de la humanidad, Sabine Weiss percibe este conmovedor y terrible esfuerzo para convertir nuestro mundo violento, extraño e incomprensible en un lugar tolerable, vivible y algunas veces feliz. Ella es capaz de mirarlo con compasión y fotografiarlo con ternura.

 

Hugh Weiss

 

Página de origen de la imagen principal:
fotografodigital.com

Las demás imágenes cedidas por la Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla

 

 

 

 

 

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