La Bretaña francesa II – Rennes, Saint Malo y Josselin
En la población de Josselin, de la Bretaña francesa, la atracción viene dada por ser un punto de referencia para los peregrinos del camino de Santiago, por su basílica, por el impresionante castillo que aún hoy es residencia de la familia que lo hizo construir y el deseo de pasear por sus calles medievales.
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Rennes

La siguiente etapa de nuestra ruta es la ciudad de Rennes, surgida dos siglos anteriores a nuestra Era, como capital de la tribu celta de los Redones y actualmente la capital de la región de Bretaña.
La crisis del Imperio Romano en el siglo III también afectó a esta ciudad, que vio reducida su población hasta la llegada de los britanos, convirtiéndose entonces en una de las poblaciones más importantes de la marca de Bretaña, lo que exigió la construcción de nuevas murallas para protección de los arrabales contra las incursiones de los mercenarios de las Grandes Compañias.
Integrado en Francia, el ducado se convierte en capital provincial. El gran incendio de 1720, que duró seis días, hace desaparecer la mayoría de las casas de madera, desplazadas además por las de piedra en la época de Luis XV, quedando algunos ejemplos alrededor de la plaza Sainte-Anne.
La catedral gótica de San Pedro se levantó en el siglo XII encima de las anteriores edificaciones del lugar. El derrumbe en el siglo XV de la torre y el frente oeste dio lugar a reconstrucciones parciales de manos de distintos arquitectos hasta mediados en siglo XIX.
En el interín fue sustituida en sus funciones por la iglesia abacial de Nuestra Señora de San Melaine.
Lugares para visitar

Aquí también persisten casas medievales con fachadas de coloridos entramados de madera. Si paseamos por el Parque del Thabor disfrutaremos de una gran rosaleda y un aviario. El Museo de Bellas Artes, alberga obras de Boticelli, Rubens y Picasso.
Hay diferentes plazas que visitar: la de Champ-Jacquet, la Place de la Mairie con el Hôtel de Ville (ayuntamiento de principios del siglo XVIII) y la Opéra, la del Parlamento de Bretaña, la de la República con el antiguo palacio de Comercio o de Les Lices con el mercado cubierto.
Su potente sector industrial, capitaneado por la gran fábrica de Citroën, comparte mérito con las empresas tecnológicas y culturales. Festivales, teatros y museos se esparcen por toda la ciudad, sin olvidar su historia representada por los restos de sus murallas y las puertas Mordelaises.
Saint Malo

Conscientes de la aureola romántica de nuestra siguiente etapa llegamos a Saint Malo, la isla o península según la marea, antiguo enclave donde en el siglo XVII armadores, corsarios y marineros deambulaban por las estrechas calles de la ciudad fortificada.
La ciudad está protegida por una muralla de casi dos kilómetros y ocho puertas, coronada por un adarve practicable en su totalidad, desde cuya altura se puede observar gran variedad de aves marinas, sustitutivo de los avistamientos de buques corsarios y mercantes.
Como buena ciudad medieval, además de la muralla consta de su castillo mandado construir inicialmente en el siglo XV por el duque Juan V de Bretaña, y finalizado en el siglo XVIII.
Algunas de las casas ocupadas por los ciudadanos ricos en la época de esplendor, conocidas como las casas corsarias, pueden visitarse e incluso pernoctar en alguna convertida en hotel de lujo.
Qué visitar

Son interesantes los antiguos mercados de venta de pescado, algunos sin actividad; solo como muestra de sus peculiares características.
Saint Malo es una estación balnearia conocida y muy visitada. Su población alcanza los 200.000 habitantes en verano. Además es un puerto importante de recreo, pesca, comercio y viajeros.
En el centro del casco antiguo está la catedral de Saint-Malo, con vitrales que representan la historia de la ciudad. Cerca se encuentra La Demeure de Corsaire, un museo ubicado en la casa de un corsario del siglo XVIII.
La catedral, dedicada a Saint Vincent, conserva restos de la construcción románica del siglo XII en algunas de sus zonas, siendo gótica en su mayor parte.
En su interior yacen los restos de uno de sus hijos ilustres, Jacques Cartier, el primer explorador francés de las tierras canadienses; exploró el golfo y el río San Lorenzo.
El vizconde René François de Chateaubriand, un nombre reconocido mundialmente por su importancia política y literaria también nació y murió en esta ciudad.
Su agitada vida en uno de los momentos complicados de la historia de Francia, lo llevó lejos, para volver a morir donde nació. Su tumba se halla en la pequeña isla deshabitada de Gran Bé, frente a la costa amurallada de la ciudad.
Además de la belleza natural del entorno, su fácil acceso en las horas de marea baja la hizo protagonista durante la Segunda Guerra Mundial por su cercanía a las murallas de Saint Malo.
Josselin
En el caso de la siguiente etapa, la población de Josselin, la atracción viene dada por ser un punto de referencia para los peregrinos del camino de Santiago, por su basílica, por el impresionante castillo que aún hoy es residencia de la familia que lo hizo construir y el deseo de pasear por sus calles medievales.
Notre-Dame-du-Roncier, (Nuestra Señora de la Zarza) pasó de ser una pequeña capilla del siglo IX a crecer a lo largo del tiempo para acoger a peregrinos cada vez más numerosos, y convertirse en una espléndida construcción gótica.
Su nombre les viene dado por la leyenda que habla de una imagen de la virgen enredada en una zarza, encontrada por un pastor, premiado con el milagro de que su hija recuperara la vista. En ella se encuentran las sepulturas de los señores del castillo, la antigua familia de Rohan.
El castillo

El castillo del siglo XII fue objetivo de las luchas entre los señores de la época y acabó en ruinas; en siglo XIV el nuevo señor del lugar emparentó a través de su hija con el vizconde de Rohan.
Un siglo después Ana de Bretaña restituyó el castillo medio demolido por su padre a la familia Rohan de nuevo. Juan II de Rohan lo modificó, añadiendo a la fortaleza una residencia señorial, cuya fachada de granito esculpido es uno de los primeros ejemplos de arquitectura renacentista de Francia.
En el siglo XVIII los conflictos de todo tipo hicieron que fuera abandonado, para ser utilizado para otros menesteres. En la actualidad, vuelve a ser la residencia del decimocuarto duque de Rohan.
Lo curioso de este lugar es su doble apariencia; por un lado, es una fortaleza y, por el otro, un palacio renacentista. Antes de abandonar la ciudad, un largo paseo por sus calles medievales son el escenario perfecto para reflexionar sobre la azarosa historia de esta ciudad y su castillo.
Este artículo es de libre de reproducción, a condición de respetar su integridad y de mencionar a la autora y el medio.

Marisa Ferrer P.
eMagazine 39ymas.com
Origen de las imágenes:
Plaza del Champ-Jacquet de Rennes – es.wikipedia.org
Museo de Bellas Artes de Rennes – es.wikipedia.org
Parque Thabor – es.wikipedia.org
Muralla – ©2026 Liliana Allende
Interior catedral – ©2026 Liliana Allende
Mercado del pescado – ©2026 Liliana Allende
Casa natal de Chateaubriand – ©2026 Liliana Allende
Josselin – es.wikipedia.org
Fotografías del castillo de Josselin: ©2026 Liliana Allende
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