Diarios de viaje – Creta, el rey Minos y el palacio de Cnosos

La única mezquita que se conserva es la de los Jenízaros, también llamada de Kiotsouk Hassan o de Giali Tzamissi

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En la trastienda del Minotauro

Cuando se menciona el nombre de Creta viene a la mente legendario rey Minos y su intrincado palacio de Cnosos donde encerraba al mitológico Minotauro, pero a unas decenas de kilómetros hacia el oeste y sobre la costa, está la ciudad de Hania, ensombrecida por el esplendor de la antiquísima cultura minoica pero no por ello menos interesante y rica.

 

Algo de historia

Antiguamente llamada Cydonia o Kydonia fue fundada, según la leyenda, por el rey Cydon, hijo de Hermes y Akakalis, hija de Minos, que alcanzó relevancia bastante como para que los cydonios aparecieran mencionados en la Eneida. Según parece fue una poderosa ciudad-estado cuyo dominio se extendía desde la bahíade Suda hasta el pie de las Montañas Blancas, que compitió continuamente por el dominio de Creta con sus vecinas. En el año 69 a.C. el cónsul romano Cointus Metelius derrotó a los cretenses y el águila romana anidó en la isla hasta que fue ahuyentada por los bizantinos hacia el año 330, comenzando así un dominio que duró casi 500 años del que no han quedado demasiados vestigios, exceptuando los  importantes restos de una basílica encontrados cerca de la catedral veneciana.

Los árabes la ocuparon en el 824 y sometieron su población a la esclavitud, hasta que los bizantinos la reconquistaron en 961 y la fortificaron para evitar una nueva invasión musulmana. El imperio bizantino, posterior a la cuarta cruzada, cedió la isla de Creta a Bonifacio, marqués de Montferrat, quien a su vez la vendió a los venecianos por cien marcos de plata. Su control de Hania se mantuvo entre 1212 y 1669 y las muestras de su asentamiento son numerosas, especialmente en torno a la zona portuaria.

La guerra entre cristianos y turcos por el dominio del mediterráneo oriental causó la caída definitiva de la ciudad en manos otomanas en 1669, tras haber sido ocupada durante dos meses en 1645. Los turcos la convirtieron en capital de la isla en 1850, estatus que Hania mantuvo en 1897, cuando Creta se liberó del dominio turco y se convirtió en estado autónomo. Fue una época de florecimiento para la ciudad que se prolongó hasta la enosis, unión con Grecia, en 1913. A un estancamiento del período de entreguerras le sucedió la destrucción que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando una buena parte de la ciudad fue bombardeada y la flor y nata de sus habitantes fue ejecutada por su resistencia contra el nazismo. La capitalidad de la isla fue trasladada en 1971 a Heraklion.

 

Creta en la actualidad

Una historia tan agitada no podía dejar de tener efectos definitorios sobre la fisonomía y el carácter de la ciudad. Fortalezas musulmanas convertidas en castillos cristianos para ser luego  defensas otomanas y finalmente cuarteles griegos. Iglesias convertidas en mezquitas y reconvertidas en iglesias. Barrios que sobre vestigios árabes y bizantinos fueron alternativamente, venecianos, otomanos y, finalmente, greco-cretenses…

Todo para dar carácter a una ciudad pequeña, un poco al margen de los circuitos turísticos tradicionales, que guarda su encanto para quienes se toman la molestia de perderse por sus callejuelas sin prisa, mirando lo que ya ha sido rescatado del pasado, e imaginando como fue lo que todavía permanece en situación ruinosa.

La actual Hania está claramente dividida en dos partes por una gran avenida que va de este a oeste y que a la altura del gran mercado municipal cubierto se llama Nokiforou Foka, pero que va cambiando de nombre.

A un lado está la ciudad moderna y al otro los barrios históricos que se articulan en torno al puerto. Aunque los diferentes períodos tendieron a superponer unas construcciones a otras, en la ciudad vieja se pueden distinguir dos tipos predominantes, los restos de los barrios otomanos y los barrios ortodoxos que sobre restos venecianos crearon la ciudad griega de los s. XIX y principios del XX. Una buena guía la constituyen los minaretes y los campanarios de las iglesias católicas y ortodoxas.

El centro de esta parte de la ciudad es la zona denominada el Kasteli, donde se han encontrado restos arqueológicos, los más antiguos de los cuales son de la edad del bronce. Es una colina baja que domina la zona portuaria, por lo que todos los conquistadores tendieron a hacerla su plaza fuerte.

Cerca de allí se encuentra la plaza principal de la ciudad antigua, la de Elefterios Venizelos, en el extremo oriental del barrio de Topanas, que era el barrio cristiano durante la dominación otomana. Es la parte más rehabilitada de la ciudad vieja, donde se concentran la mayoría de hoteles y restaurantes y está muy próxima al puerto veneciano.

Muy cerca de allí, al este de Kasteli, está el barrio de Spalatzia, el que posiblemente mejor conserva su autenticidad aunque, al parecer, por poco tiempo, pues se comenta que será sometido a un proceso de remodelación.

Finalmente, en el antiguo puerto veneciano se concentra una buena parte de los edificios más interesantes de la ciudad desde los puntos de vista arquitectónico e histórico. Por un lado, la fortaleza veneciana y los faros del siglo XV que cierran el puerto.

Y por otro, la única mezquita que se conserva enteramente, la de los Jenízaros, también llamada de Kiotsouk Hassan o de Giali Tzamissi, un edificio otomano del siglo XVII, que con sus cúpulas semiesféricas da un carácter oriental al puerto.

En su prolongación, se encuentra la zona más turística de la ciudad, donde se puede disfrutar de una vida nocturna como la de cualquier otra ciudad europea de su tamaño.

Pero para paladear el verdadero encanto de Hania es necesario perderse por las estrechas y, a veces, empinadas callejuelas de sus barrios antiguos, donde sus habitantes aún conservan una buena parte de las costumbres tradicionales y donde, de vez en cuando, nos sorprende la belleza de una construcción popular que ha resistido el paso de los años, o que ha sido reconstruida con cariño y respeto.

 

© Marisa Ferrer P.

Fotografías:
© Néstor Navarrete

 

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