‘Yo, Gaudí’ – Xavier Guell y las 21 cartas del arquitecto

En ‘Yo, Gaudí’ Xavier Guell se pone en voz del arquitecto en las 21 cartas escritas desde Puigcerdà a su amigo Alfonso

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Editorial Galaxia Gutemberg, Barcelona
Rueda de prensa. Presentación del libro ‘Yo, Gaudí’ de Xavier Guell
4 de septiembre de 2019

Fotografías: ©2019 L. Sedó

Joan Tarrida, editor de Galaxia Gutenberg, nos introduce al autor de ‘Yo, Gaudí’. Explica que Xavier Guell (Barcelona, 1956), es director de orquesta después de haber estudiado con grandes maestros como Leonard Bernstein o Sergiu Celibidache, ejerciendo su profesión en Madrid, Italia, Alemania, el Reino Unido y Perú.

Posee una trayectoria importantísima como director de orquesta y de solistas como Montserrat Caballé, y con sus proyectos ‘musicadhoy’ y ‘operadhoy’ ha producido ciclos musicales y óperas en España y en diversos países europeos.

“Ha escrito ‘La música de la memoria’ y ‘Los prisioneros del paraiso’ y en ‘Yo, Gaudí’ se introduce en la arquitectura, en Gaudí, que para él, siendo biznieto de Eusebio Guell, el arquitecto ha sido un personaje que ha estado siempre presente en la familia. Un personaje cercano en el cual Xavier penetra y se pone en su voz, y es Gaudí quien habla en este caso por medio de una serie de cartas escritas desde Puigcerdà”.

“En ellas el famoso arquitecto hace un repaso de su vida, una revisión de su arquitectura desde sus inicios y de los acontecimientos más importantes que el arquitecto vivió en Barcelona: La Semana Tragica, la Barcelona anarquista, la época del pistolerismo o el despertar del nacionalismo catalán. También su relación con Mossen Cinto Verdaguer, con la familia Guell y con la familia López. En ‘Yo, Gaudí’ Xavier Guell nos da una visión muy profunda de la vida de Gaudí”, finaliza el editor.

 

Un autor que magnetiza

Percibimos en Xavier Guell una fuerte personalidad que impregna la sala en cuanto entra. Habla de su libro con convencimiento, seguridad, pasión y con el tono adecuado para captar nuestra atención. Nos convence, con sus palabras y sus manos, que refuerzan lo que nos dice, de leerlo y recomendarlo.

Fotografías: ©2019 L. Sedó

“Como director de orquesta tenía la obsesión de interpretar lo que estaba entre las notas y para conseguirlo era absolutamente necesario que creyera que la obra la había escrito yo e identificarme tanto con el autor musical que me llegara a creer que era yo mismo. Si no me creyera que soy Mahler, no me sería posible dirigir sus partituras”, nos clarifica Guell.

Así que Xavier Guell hace lo mismo con la literatura, se identifica con los personajes de los que escribe hasta el punto de creer que es ellos.

Quiere que quede muy claro que ‘Yo, Gaudí’ no es ni una novela ni una biografía. “Lo que hago es interpretar y la interpretación tiene dos cosas: ser riguroso con los hechos y con las personas, las cuales todas son verídicas”.

 

La idea de escribir ‘Yo, Gaudí’

“Gaudí estaba presente en las conversaciones con mis abuelos, que hacían constantes referencias a él. Era como un mito. De hecho toda la familia Guell es conocida en todo el mundo por medio de Gaudí. No pensé en escribir sobre Gaudí hasta determinado momento en el que quería reencontrarme a mi mismo. Quería recuperar también la figura de mi bisabuelo. Me molestaba que solo se le tuviera como un señor rico. Él era mucho más que esto. Además quería descifrar este personaje tan poco conocido.

Fotografías: ©2019 L. Sedó

Gaudí me interesaba extraordinariamente como consecuencia de todo lo que yo había vivido en un entorno que estaba contaminado por él, más allá de la amistad entre mi bisabuelo y el arquitecto. Y me atraía este proceso increíble de crecimiento hasta el final de su vida. A partir del Parque Guell, crece de una manera extraordinaria como poquísimos creadores han hecho en la historia del arte. Se le considera el mejor arquitecto del Modernismo pero es inmensamente más que es esto”.

 

Cómo era Gaudí

Nos cuenta que Gaudí estuvo diez años trabajando en la preparación de la construcción de la Colonia Guell y la cripta. “Había un proceso de identificación fantástico entre el mecenas y el arquitecto. Los dos tenían el objetivo de cambiar la imagen de Barcelona, su ciudad. Barcelona no sería lo que es hoy sin Gaudí”.

Según el autor “Gaudí era un hombre colérico, impaciente, que no escribió nunca ninguna carta, que no le gustaba tener discípulos, un hombre imposible que no se abrió ni con mi bisabuelo. Tenía arrebatos místicos que influenciaron su última obra de una manera radical”.

«No le gustaba que lo encasillaran en ningún estilo. No quería ser moderno, quería que sus obras perduraran. Fue criticado duramente por Eugeni d’Ors, por La Vanguardia, por Picasso. Cada vez sentía más el peso de estar solo, de no poder compartir el mundo de tensiones que le atormentaba”, afirma el autor.

 

El libro

“Para mi era importante hacer hablar a Gaudí, cómo hacer el Gaudí que llegue a la gente, que pueda presentarse de una manera absolutamente humana. He empleado las pocas cosas que dijo o las que sus discípulos decían que dijo. Tiene 16 obras fundamentales desde el Capricho hasta La Sagrada Familia y he querido en este libro que Gaudí las explicara”.

‘Yo, Gaudí’ se desarrolla a través de la recreación de veintiuna (número cabalístico) cartas divididas en cuatro bloques de 6, 8 y 7 (también números cabalísticos) cartas que el arquitecto escribió a Alfonso Trias, hijo del abogado Martí Trias, propietario de la única casa que se vendió del recinto del Parque Guell, que estaba pensado para 40 casas.

«El arquitecto le cogió un cariño especial a Alfonso de 14 años, un muchacho muy sensible. Era una relación parecida a la de Séneca y Lucilio o a la de Adriano con Marco. Una relación extremadamente paternal, le abría su corazón, explicándole sus sentimientos, sus pasiones y frustraciones y lo que perseguía con su obra. Cosas que eran difíciles y que no había dicho a nadie», explica Guell.

Las cartas que conforman el libro fueron escritas en la primavera de 1911 desde el Hotel Europa de Puigcerdà donde Gaudí se encerró con el doctor Santaló, al que nombró su albacea, pensando que se iba a morir.

“Quería encontrar la manera de desvelar la enorme personalidad de uno de los más grandes artistas que desde el punto de vista humano continua siendo un enigma, para mí era importante acercarlo al gran público, que pudieran tener nuevas percepciones de la obra del arquitecto como consecuencia de mirarlas de otra manera. Gaudí es una de las personas que ha tenido el valor de llegar al final de su vida con intensidad, solo, sin el apoyo de nadie, haciendo su trabajo bien hecho hasta el final. Gaudí estuvo sufriendo hasta el último día para mejorar su obra”, asevera el autor.

 

La Sagrada Familia

Según Xavier Guell, Gaudí no nombró sucesor suyo a la persona a la cual que se lo había prometido, su discípulo más dotado: Josep María Jujol. “Sin él, parte importante de la obra de Gaudí no sería lo mismo: el banco serpenteante de trencadís del Parque Guell y los medallones con diferentes fases de la luna y el sol de la sala Hipóstila, las barandas de hierro de la casa Batlló, o los bancos de la Colonia Guell y de la casa Batlló. Jujol fue su colaborador más cercano en obras como la Pedrera y la Sagrada Familia”.

El autor aclara que “esta promesa no está escrita, en el caso del arquitecto hay muy pocos documentos. Que le había prometido a Jujol que sería su sucesor, es una opinión personal. Se decía que algunos de sus alumnos habían comentado que lo habían escuchado”.

                                                                                                                                           Fotografía: ©2019 L. Sedó

Xavier Guell cree que lo que pasa con la Sagrada Familia ha desnaturalizado su esencia. Piensa que el mismo Gaudí fue el culpable al no haber nombrado a Jujol su sucesor. “Este fue uno de sus poquísimos actos mezquinos e insolidarios: Después de prometer a su discípulo más dotado, el más extraordinario, que compartía con él una relación filial y una gran amistad, que le sucedería en la Sagrada Familia, (era el normal sucesor y mejor desde todos los puntos de vista), en el último momento cambió de opinión”.

Explica también que la Sagrada Familia nació de la iniciativa de Josep María Bocabella, un hombre muy católico que fundó la Asociación de Devotos de San José en 1866 con el fin de fomentar los valores de la familia cristiana.“Era un loco maravilloso que sólo se puede dar en Catalunya. Después de cuatro años de relación con Gaudí, le encarga la obra. Una obra de visionarios que aún hoy es una locura. Fue un parto dificilísimo. Gaudí se obsesionó hasta el final, todo lo que ganaba lo puso en La Sagrada Familia y cuando murió dejó lo que poseía a la junta constructora”.

 

Gaudí es el único arquitecto del mundo con siete edificios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: ‘Park Güell’, ‘Casa Milà’, ‘Palau Güell’, ‘Cripta de la Colonia Güell‘, ‘Sagrada Familia’, ‘Casa Vicens’ y ‘Casa Batlló’. Aunque es mundialmente conocido por sus obras, siempre ha sido un enigma. El libro intenta clarificar, de forma intuitiva en algunos pasajes, momentos de su vida, dar respuestas a cuestiones que giran en torno a la masoneria, la vida amorosa y profesional del arquitecto y deja algunos interrogantes sobre la religiosidad, la sexualidad y la vida política del famoso arquitecto. Es una obra que en cuanto la empiezas es difícil dejar de leer. Escrita con maestría y con rigurosidad en todos los hechos reales que cuenta, como, por ejemplo, en la carta XI en la que vemos el episodio en que el obispo Grau, que ostentaba el obispado de Astorga, le encarga la reconstrucción del palacio episcopal que se había incendiado y había quedado reducido a escombros. Aceptó el encargo pero las complicaciones y trabas que le supuso fueron un verdadero calvario. ‘Yo, Gaudí’ transpira la pasión y la emoción contenida que el autor puso al escribirla.

 

 

 

 

 

 

 

Leonor Sedó
Barcelona, 04-09-2019

Página de origen de la imagen de La Sagrada Familia:
blogdebarcelona

 

VER:
> Paseando con Gaudí – Una exposición que se puede ver en Barcelona  
> ‘Paseando con Gaudí’ – Exposición en el Museo Diocesano de Barcelona  
> Conchi Martínez – Exposición fotográfica ‘Gaudí Univers’