Ferdinando Scianna – «La fotografía es para mí un trabajo, una manera de vivir»

 

[Cultura – Fotografía]  

 

Ferdinando Sciana, nace en 1943 en Bagheria, Palermo, Sicilia. Se matriculó en varios cursos en la Facultad de Letras y Filosofía en la Universidad de Palermo pero no terminó los estudios. En 1963 Leonardo Sciascia visita casi por azar su primera muestra fotográfica, que tiene como tema las fiestas populares, cerca del círculo cultural de Bagheria. Cuando se encuentran, nace enseguida una amistad que será fundamental en la carrera de Scianna. De hecho Leonardo Sciascia participa en el prefacio y textos de su primer libro, ‘Feste religiose in Sicilia’ (‘Fiestas religiosas en Sicilia’), Bari, 1965, con el que consigue el premio Nadar en 1966.

Se muda a Milán en 1967 y empieza a trabajar como fotógrafo en la revista L’Europeo. En 1974 se traslada a París, donde permanece 10 años como enviado especial de la revista. En 1977 publica en París ‘Les Siciliens’ (Denoel), con textos de Domenique Fernandez y Leonardo Sciascia, y en Italia ‘La villa de los monstruos’, con introducción de Leonardo Sciascia.

En París escribe para Le Monde Diplomatique y La Quinzaine littéraire. Conoce a Milan Kundera y a Henri Cartier-Bresson, cuyas obras lo habían influido desde joven y​ el gran fotógrafo lo introducirá, en 1982, como primero y único fotógrafo italiano en la prestigiosa agencia fotográfica internacional, Magnum Photos,​ de la cual se convertirá en miembro efectivo en 1989.​ En 1984 colabora con Bresson y André Pieyre de Mandiargues en ‘Henri Cartier-Bresson: portraits’ (Collins). Más tarde publica Kami’, Milán 1988.

A partir de 1987, compaginó una intensa actividad en el campo de la moda y la publicidad con proyectos como El instante y la forma’, Ciudad del mundo’ o ‘Le forme del caos (Las formas del caos’), Udine, 1989, cuya introducción fue escrita por Manuel Vázquez Montalbán, que era amigo suyo. También publicó el libro de retratos ‘Leonardo Sciascia’, Milán 1989, con quien también firmaría el ensayo ‘Horas de España’. Scianna ha desarrollado una importante faceta como crítico periodístico y fotográfico, y como organizador de foros de debate. Aportó  una contribución esencial en el éxito de las campañas de Dolce e Gabbana de la segunda mitad de los años ochenta.​

En los años 90 publica ‘Marpessa’, Milán 1993; Altrove, reportage di moda’, Milán, 1995; ‘Viaggio a Lourdes’ (‘Viaje a Lourdes’), Milán, 1996;  Dormire, forse Sognare’, Udine, 1997; y en 1999 el libro de retratos ‘Jorge Luis Borges’, Milan, 1999.

Les sigue Obiettivo ambiguo’, Milán 2001; ‘Sicilia ricordata’, Milan, 2001; Mondo Bambino’, Milan, 2002; ‘Quelli di Bagheria’, Lugano 2002, (que forma parte de un proyecto más amplio que incluye un documental y varias exposiciones), reconstrucción de la ambientación y de las atmósferas de su juventud a través de una investigación en la memoria individual y colectiva. En diciembre de 2006 se presenta el calendario 2007 del Parco dei Nebrodi, con doce fotos de la actriz de Messina Maria Gracia Cucinotta.

Con su conciudadano Giuseppe Tornatore, con ocasión de su nueva película ‘Baarìa’, pública en 2009 el libro fotográfico ‘Baaria Bagheria’.  

Sus últimas publicaciones son: ‘Ética e fotogiornalismo’, Milán 2010;  ‘Autoritratto di un fotografo’ (Bruno Mondadori), Milán, 2011;  Piccoli mondi’ (Contrasto), Roma, 2012; Ti mangio con gli occhi’ (Contrasto DOS), Roma, 2013; Visti e Scritti’, Roma, 2014; y Lo specchio vuoto: Fotografía, identidad y memoria’, Roma, 2015.

 

Exposición Bibliografía del instante’

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El 24 de abril de 2003 se inauguró en el Centre Cultural Tecla Sala (Barcelona) su exposiciónBibliografía del instante’, de la que escribió:

«En esta nueva exposición tituladaBibliografía del instante’, reúno imágenes tomadas durante mis casi treinta y cinco años de oficio y en las que se reconocen las obsesiones temáticas y formales que han acompañado mi vida y mi trabajo. Imágenes de los libros que he hecho y que quería hacer, fragmentos de viajes, instantes de experiencias, encuentros deseados o casuales, todos en busca de un hilo conductor en el caos de mi vida y de mi actividad. Nuevas fotografías pasan a contar los «últimos desarrollos» de un recorrido que, en su diversidad, siempre me parece el mismo, pero que continúo recomponiendo, quizás para intentar comprenderlo, junto con aquellos que verán las imágenes, el sentido, de aquellas fotos y de mi vida. Para mí la fotografía es un oficio. Me considero un reportero. Intento contar el mundo, y en él, los pensamientos y las emociones que me inspira.

> La fotografía es para mí un trabajo, una manera de vivir, el filtro a través del cual el mundo entra en relación conmigo y yo con él. La búsqueda puede ser absurda, instantes de sentido (de formas) en el caos, una tentativa de comprender, de comprenderse.

> No pretendo, con unas cuantas fotografías, cambiar el mundo; me obstino en pensar, sin embargo, que las malas fotografías lo empeoran.

> A la edad de 22 años me fui de Sicilia. Pero Sicilia no es para mí únicamente nostalgia, mar, sol, el calor del dialecto, que por otra parte aún me habla en la cabeza. Es también el país de la mafia, de numerosos abusos, de la familia que te ahoga, de una cierta locura ilustrada en El gattopardo de Tomaso de Lampedusa, estúpido y homicida. Una paradójica concentración de las contradicciones del mundo, unidad de medida de lo humano y de lo inhumano. Tierra de hombres inteligentes, de hombres sombríos, que dialogan obsesivamente con la muerte. Con un odio negro y un exceso de amor, me siento sin embargo un hijo de Sicilia: su lengua, sus paisajes, el rostro de las personas constituyen mi horizonte, mi consciencia, mis ojos,  lo que yo soy.

> Los reporteros a menudo suelen ser testigos de situaciones excepcionales, y en ocasiones suelen asistir a grandes acontecimientos históricos. Todo esto produce buenos recuerdos o al menos bellas fotografías. Pero a decir verdad, los momentos que más me gusta recordar son aquellos, bastante infrecuentes, en los que incluso cuando me encontraba entre la espada y la pared, la realidad parecía organizarse milagrosamente para que yo pudiera recibir un instante significativo e irrepetible.

> Fotografiar es una manera de vivir. Pero es la vida la que es importante, no la fotografía. Deberíamos tomarnos todo en serio, excepto a uno mismo. Es difícil ser al mismo tiempo siciliano y  superficial y,  por tanto, pasada la edad de los cuarenta,  puedo incluso descubrir haberme vuelto demasiado serio, casi grave, para estar disponible al juego, a la experimentación, al riesgo. Me ha ocurrido, por ejemplo, que después de 25 años de fotoperiodismo empezar  casi como un juego pero con gran seriedad una aventura paralela, la de fotógrafo de moda. Aprender otras reglas de las que huir, otras personas, otras formas de imbecilidad, de inteligencia, otros espejos.

> Mi trabajo es hacer fotos y las fotos no pueden representar metáforas. Las fotografías muestran, no demuestran.

> Podemos mentir con las fotografías. Incluso podemos decir la verdad, aunque crea que sea esto algo extremadamente arduo. El lugar común quiere que el fotógrafo sea el espejo del mundo; yo creo más bien a la inversa: es el mundo el que es el espejo del fotógrafo.»  Ferdinando Scianna 

 

 

Fuentes:
Centre Cultural Tecla Sala, Barcelona

www.teclasala.net   

Wikipedia 

‘Bibliografía del instante’ estuvo expuesta del  24 de abril al 15 de junio de 2003 en Centre Cultural Tecla Sala (Barcelona).

Página de origen de la imagen principal:
Expo2015.org

 

 

 

Actualizado el 30-08-2017
2 – 02-12-2014
1 – 12-04-2003