Manuel Puig – A los 90 años de su nacimiento se recupera su obra

Manuel Puig escribió ‘Boquitas pintadas’, que se publicó en 1969 y que fue llevada al cine por Leopoldo Torres Nilsson cinco años después.

[Cultura – Literatura]

 

La editorial Seix Barral, en conmemoración a los 90 años del nacimientos del escritor Manuel Puig, publicará a lo largo de varios meses todas las novelas del autor con un diseño renovado para la ocasión.

Incluirán prólogos de Antonio Muñoz Molina, Bob Pop, Camila Sosa Villada, María Dueñas, Mario Mendoza, Tamara Tenenbaum, Claudia Piñeiro y Paulina Flores.

Hasta el próximo mes de septiembre saldrán al mercado: ‘El beso de la mujer araña’, ‘La traición de Rita Hayworth’, ‘Pubis angelical’ y ‘Boquitas pintadas’.

Les seguirán ‘The Buenos Aire Affair’, ‘Cae la noche tropical’, ‘Maldición eterna a quien lea estas páginas’ y ‘Sangre de amor correspondido’.

El escritor poseía un estilo propio y diferenciado del de sus contemporáneos, y sus trabajos fueron maltratados en su momento.

Era una crítica conservadora que se resistía a aceptar como valiosa una obra que incorporaba referencias a la cultura popular.

Referencias que abarcaban desde el tango a las telenovelas, pasando por las películas de Hollywood o las revistas de actualidad.

 

Manuel Puig

Manuel Puig – A los 90 años de su nacimiento se recupera su obraManuel Puig (1932-1990) es uno de los escritores en lengua castellana más relevantes de la segunda mitad del siglo XX.

Nacido en General Villegas (Argentina) un 28 de diciembre de 1932, Manuel Puig pertenecía a la segunda generación de emigrantes que habían llegado a Argentina procedentes de España.

“Mi abuelo era de Barcelona. Un anarquista. Se casó con una gallega jovencita”.

Recordaba el escritor, que nunca más volvió a tener contacto con aquella parte de su familia que había quedado en Catalunya y Galicia.

Su padre, Baldomero Puig, era un comerciante de vinos que había contraído nupcias con María Elena Delledonne.

Nacida en la ciudad de La Plata (Argentina), Mae, como era conocida entre los amigos y familiares, se había licenciado en Química.

Cuando llegó a General Villegas, comenzó a trabajar en un hospital, algo infrecuente para una mujer de la época, más aún en una ciudad de provincias a cuya atmósfera opresiva, Mae nunca se acostumbró.

 

Sus inicios en el cine

Para proteger a su hijo Manuel de ese asfixiante ambiente provinciano, María Elena optó por el cine

Era como la ventana a través de la cual el muchacho podría conocer países exóticos, ciudades cosmopolitas, mundos de fantasía y otros modelos de comportamiento, alejados del machismo, la homofobia y la violencia imperante en General Villegas.

De esa forma, Manuel acudiría casi a diario, acompañado bien por su madre, bien por su niñera, a las diferentes sesiones de los cines del lugar, promoviendo así una afición que continuaría cuando, llegado el momento de estudiar la escuela secundaria, el joven fue enviado a vivir a un barrio del Gran Buenos Aires.

 

Italia y Estados Unidos

En 1956 llegó a Italia con una beca para estudiar en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma. Después de trabajar en varias coproducciones italo-americanas como ayudante de dirección, se dedicó a escribir guiones sin ningún éxito.

Así acabó su vocación por el cine y decidió establecerse en Estados Unidos. En la ciudad de Nueva York comenzó a trabajar en el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy.

Allí, en 1963, coincidiría, él detrás de un mostrador, con una de las estrellas que habían marcado su infancia y adolescencia: Greta Garbo.

 

‘La traición de Rita Hayworth’ y ‘Boquitas pintadas’

Este mismo año empezó a escribir ‘La traición de Rita Hayworth’, que terminó en tres años y, en 1965, regresa a Argentina.

Gracias a la mediación de su amigo, el director de fotografía Néstor Almendros, el manuscrito de esta novela fue a parar a manos de Juan Goytisolo, y el escritor español intercedió para que el libro participase en la edición de 1968 del Premio Biblioteca Breve de Seix Barral, en el que quedó finalista.

Manuel Puig había empezado a escribir ‘Boquitas pintadas’, que se publicó en 1969 y que fue llevada al cine por Leopoldo Torres Nilsson cinco años después.

 

México y ‘El beso de la mujer araña’

El ambiente de Argentina en los años 70 se había vuelto irrespirable. Su novela ‘The Buenos Aires Affair’, había sido prohibida por el gobierno peronista en 1973 y había recibido amenazas de muerte por parte del grupo parapolicial.

Se trasladó a México donde comenzó a escribir la que tal vez sea su novela más política, tanto por la militancia revolucionaria de uno de los personajes, como por su normalización de la homosexualidad: ‘El beso de la mujer araña’.

A pesar de haber sido rechazada por Gallimard, sello francés que había publicado todos sus libros hasta entonces, ‘El beso de la mujer araña’ supuso su consagración como escritor internacional.

La obra fue llevada a la gran pantalla por Hollywood y a dicha adaptación siguieron versiones musicales e incluso montajes teatrales.

Uno de ellos fue escrito por el propio Puig a petición del actor español Pepe Martín, que la estrenó en el Teatro Martín de Madrid junto a Juan Diego bajo la dirección de José Luis García Sánchez.

 

Brasil

Después de pasar de 1978 a 1980 en Estados Unidos, donde dio los últimos retoques a su novela ‘Pubis angelical’, e impartió cursos de literatura en la Universidad de Columbia, Manuel Puig se estableció en Río de Janeiro.

Allí escribió ‘Maldición eterna a quien lea estas páginas’, en la que volvió a tratar el tema del exilio y la militancia política, y cuya principal particularidad es que fue escrita al mismo tiempo en castellano e inglés.

En 1982 publica ‘Sangre de amor correspondido’, basado en las conversaciones que mantuvo con un albañil que trabajó en su casa sobre el amor y demás cosas de la vida. Aunque fue un fracaso en América Latina y fue ‘masacrado’ en España, el libro recibió el prestigioso Premio Malaparte.

 

Los años finales

Habrían de pasar seis años hasta que Manuel Puig concluyera su siguiente novela que, por azares de la vida, también sería la última: ‘Cae la noche tropical’.

Un relato protagonizado por dos amigas de avanzada edad a través de las cuales el escritor volvía a demostrar su talento.

Reproducía magistralmete el habla cotidiana y elevaba a la categoría de obra literaria la murmuración, la hipocresía social y el chismorreo.

Durante sus últimos meses de vida, los compromisos profesionales llevaron al escritor por Europa y Estados Unidos hasta que, en julio 1990, regresó a Cuernavaca (México), donde había comprado una casa.

El 21 de ese mes, Puig tuvo que ser internado por una peritonitis y operado de urgencia de vesícula. Aunque en un primer momento la evolución parecía favorable, el escritor entró en crisis y falleció horas después.

 

La homosexualidad

Manuel Puig, que nunca había ocultado su homosexualidad y que hizo todo lo posible por defender las relaciones entre personas del mismo sexo, fue víctima tras su muerte de muchos de esos prejuicios contra los que había luchado a lo largo de su vida.

A principios de los años noventa, cuando el sida era una enfermedad de gran estigma social asociada principalmente al colectivo gay y al de los toxicómanos por venopunción, los medios no tardaron en sugerir que el escritor había muerto de esa enfermedad.

A pesar del empeño de la familia por desmentir esa falsedad, cada cierto tiempo vuelve a surgir el tema en medios convencionales, Internet o redes sociales.

Si bien Puig jamás regresó a General Villegas, la maledicencia de los críticos y la carcunda nunca lo abandonó.

 

 

Fuente:
Departamento de prensa de Seix Barral
Anna Portabella – aportabella@planeta.es

Origen de las imágenes:
Todas las imágenes gentileza de Seix Barral 

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