Luis Pancorbo – Periodista y viajero incansable

«Luis Pancorbo es un gran narrador. Me describe playas paradisíacas y mares de coral, y me susurra que en la punta de India, en Kanyakumari, la puesta del sol y la salida de la luna pueden ser vistas simultáneamente en un día de luna llena».

[Entrevistas / Cultura – Literatura]

 

Después de una segunda lectura del libro ‘Año Nuevo en Sudán’ (RBA 2015), Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes 2015, del periodista y viajero impenitente Luis Pancorbo (pseudónimo de Luis López del Pecho), hemos vuelto a sentir unas imparables ganas de viajar.

Nos hemos vuelto a sumergir en la narración del viaje a Sudán realizado por el autor, en plena época navideña, entre el 22 de diciembre de 2013 y el 6 de enero de 2014.

En forma de diario, el autor nos transporta a la intrincada sociedad de Sudán, con un pasado colonial, la mezcla de diversas tribus, y una época esplendorosa como centro del poder egipcio y con un conglomerado de religiones, que incorporan desde las sectas musulmanas hasta los credos animistas.

Sudán, el grandioso país africano ubicado al sur de Egipto, es una joya oculta atravesada por el Nilo de sur a norte y bañada por las aguas del mar Rojo. Es el destino ideal para huir de los convencionalismos artificiosos cada vez más arraigados en suelo europeo.

Para conocer mejor al autor, hemos recuperado la entrevista realizada para el eMagazine 39ymas.com en 2015 por la periodista Marina Torné, en el marco del Hotel Eurostars Grand Marina 5*G.L., donde recibió el XI Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes.

 

Un Luis Pancorbo feliz

Por tercer año consecutivo me invitan a que mire al mar y, como la canción, cuando subo hasta la magnífica terraza del Gran Hotel Hotel Eurostars Grand Marina 5*G.L., no me es nada difícil…soñar.

Desde la última planta me sorprende de nuevo el espectáculo que me ofrecen sus espléndidas vistas. Con curiosidad me abro paso entre los cientos de invitados en busca de caras conocidas.

Y así, entre varios ‘¡Hola! ¿Qué tal?’, Clara Cano, la responsable de prensa del hotel, nos trae casi en volandas al ganador de la XI edición del Premio de Narrativa de Viajes.

Luis Pancorbo, el hombre que tantas veces nos ha invitado a visitar ‘Otros Pueblos’ en la sobremesa de Televisión Española, está feliz y excitado. Se le nota en la sonrisa y en cierto apresuramiento inicial. Cano nos advierte que tan solo disponemos de diez minutos para charlar con él. Protesto.

– ‘Yo, por lo menos, tengo para quince. Quince minutos…¡fácil! (¡ja, ja!)’, nos encaja el periodista.
– ‘Pues con treinta y nueve y más…’, le digo para seguir rompiendo el hielo, aunque bien mirado, puede que no hiciera falta.
– ‘No tanto (¡ja, ja!). Para eso necesitaría un poco más de cava. Me he tomado media copita ahora (¡ja, ja!). Luego ya…’, añade con ojos traviesos.

 

La entrevista

Marina Torné: Decía el ‘Capitán Tan’: ‘En mis viajes por todo lo largo y ancho de este mundooo…’ Cuénteme brevemente los suyos.
Luis Pancorbo: Pues sí. Son casi cuarenta años viajando. Hago aquello de ‘Roda el món…’, que decís en Catalunya, pero no ‘torna al Born’, porque vivo en Madrid. He dado varias vueltas al mundo… 130 programas de televisión… Y en los espacios libres, he escrito libros.

M. T.: Y en el 69 fue el primer español en pisar el Polo Sur.
L. P.: Sí. Entonces era un periodista en prácticas en el diario Ya. El enviado especial de la publicación se había puesto enfermo, y el director me ofreció ir en su lugar. La marina americana se llevaba cada año allá a dos periodistas europeos, y yo iba a ser uno de esos dos.

M. T.: ¡Qué suerte!
L. P.: Pues sí. Estados Unidos, Samoa, Nueva Zelanda… hasta llegar al Polo Sur. Si das la vuelta ahí es como dar vueltas al mundo, y allí me hinché a hacerlo. Entonces pensé que mi vida, a partir de ese momento, sería esa.

 

‘Otros pueblos’

Marina Torné: Y luego vinieron ‘Otros Pueblos’.
Luis Pancorbo:. Durante 35 años. Y hubiera continuado, pero Televisión Española me jubiló a los 65. ‘Otros Pueblos’ fue la parte de mi vida más intensa porque me brindó la oportunidad de ir a lugares a los que no es fácil volver.

M. T.: Pero le quedaba Sudán.
L. P.: Sí. Quería pasar unas navidades completamente alternativas. Alejarme lo más posible de la Navidad. Un país africano, que en estos momentos empezaba a estar en guerra y al ser islámicos, tener el Nilo y el Mar Rojo, y por ser un país poco conocido, me aseguraba de que no iba a oír villancicos, ni que nadie me invitaría a comer turrón. Anhelaba, además, viajar en solitario y libre.

La responsable de prensa nos indica que la charla debe terminar. Los diez minutos han pasado volando.

 

Buscando a Pancorbo me encuentro a Luis del Olmo

Quedamos para más tarde, durante el cocktail y después de la entrega del Premio, pero ésta resultó ser, sin duda, una ‘misión imposible’.

Le busco al cabo de un rato, tras los parlamentos. No logro localizarle. Pregunto por él a organizadores, prensa, colegas, conocidos… Nada. ‘¡Que hombre más escurridizo!, pienso. Suponía que por su profesión sería inquieto, pero no tanto.

Aprovecho para darle de nuevo mi tarjeta al ex-alcalde de Barcelona, Xavier Trías. Puede que esta vez sí vaya a concederme una entrevista. Siempre cordial, pero hoy con semblante un poco menos alegre, me asegura que, a partir de ahora, va a disponer de mucho más tiempo libre. ‘Al menos, no tendrá a Luis Racionero pisándole los talones, reclamándole más reformas para su barrio’, bromeo.

Minutos después, me dirijo hacia el veterano periodista radiofónico, Luis del Olmo, también presente en anteriores ediciones del Premio, y le pido que me dé algún consejo sobre cómo empezar una entrevista con buen pie.

Luis del Olmo: Pues tomándote un café el día antes con el entrevistado.
Marina Torné: ¡Pero esto supone dedicarle mucho tiempo!

L. O.: Sí. Pero ahí verás quién tienes ante ti.
M.T.: Y si hay ‘feeling’.
L. O.: Sí.
M.T.: ¿Y si no lo hay? ¿Si ves que la cosa no acaba de funcionar?
L. O.: Pues le dices al personaje que no le entrevistarás porque no te interesa.

M.T.: ¡Caramba! ¿Así, sin más?
L. O.: Sí.

M.T.: Eso puede hacerlo usted porque es Luís del Olmo.
L. O.: (¡ja, ja!)

M.T.: Sus entrevistas ¿eran buenas?
L. O.: No. Piensa que eran tres entrevistas en cada programa y prepararlas todas como te he dicho, era imposible.

M.T.: ¿Qué tengo que hacer para entrarle bien al entrevistado?
L. O.: Pues propiciar un clima agradable. Que se confíe. Por eso es importante un charla previa. Quizás allá te cuente cosas que no diría si fuese en directo. Eso te da más información que luego puedes utilizar… o no.

M.T.: Pues a mi, en ocasiones, me han ‘sugerido’ modificar ciertas respuestas porque…
L. O.: ¡Noooo! ¡Eso nunca! Tu eres muy dueña de publicar aquello que te han contado. Si luego se arrepienten, es su problema.

Le doy las gracias y me alejo pensando en los sabios consejos de este hombre que tiene en su haber la friolera de casi 40.000 entrevistas.

Y así, entre bocaditos de queso con mermeladas, delicias de chocolate y sorbitos de cava, desisto de localizar al ganador.

 

Reencuentro con Luis Pancorbo

Al día siguiente la directora del eMagazine 39ymas, me pone en contacto de nuevo con el incansable viajero. Tras una llamada al Hotel Marina, quedamos hacia el atardecer para seguir donde lo dejamos.

 

‘Roda el món i torna al Born’

Me dirijo hacia el hotel por segunda vez y en menos de 24 horas. Hoy Barcelona ha empezado a mostrar sus armas estivales más crueles: calor insoportable que se pega y no se despega, a no ser que te aísles en una cámara de aire polar.

Tengo mucha sed y mucho calor. Sonrío pensando en Luis Pancorbo, en la sed, el calor y las incomodidades que debe haber padecido a lo largo de sus innumerables viajes.

El explorador, me recibe amable en el bar. Me pido una cerveza helada de mi marca favorita; para él un café doble. Ya no lleva americana y parece mucho más relajado.

Hablamos del tiempo. Me quejo de Barcelona y de su elevada humedad durante casi todos los días del año. ‘¡Mejor tener el mar cerca que la Casa de Campo!’, afirma rotundo el flamante ganador del XI Premio de Narrativa de Viajes.

Voy preparando mi grabadora pero me ruega que no lo haga. Prefiere que se quede todo en una conversación entre amigos. ‘Bien, entonces voy a tomar algunas notas…’ Tampoco. El periodista no quiere que utilice mi bloc de notas.

‘¿Qué me aconsejaría ahora el experimentado del Olmo?’, me pregunto. Accedo, aunque le advierto que tengo muy mala memoria, que me distraigo con facilidad, y que quizás el texto no sea demasiado… fiel a sus palabras. Me dice que: ‘Ningún problema, Marina‘.
Insisto: ‘Es posible que después me pida que modifique el material y que… ‘

‘¡No, no! No hará falta. Tu escribe lo que quieras. No te haré cambiar nada’, me asegura.

Pues allá voy.

 

Lo que me contó Pancorbo

Me cuenta que vivió ocho años en Italia, concretamente en Roma. Me suelta algunas frases en italiano y, sin perder la sonrisa, contesta a mi pregunta sobre como se concilia viajar tanto con tener una familia: ‘Mal. Mira cuán mal se lleva que eso me ha supuesto un divorcio’.

Imagino a Pancorbo como un Indiana Jones, sorteando peligros, transportando pesados fardos, pasando calamidades increíbles… Me descubre que el grupo de sherpas que acompañaban al equipo en sus viajes más arriesgados, era imprescindible. Que disponían de un cocinero y que los sherpas cargaban con el material más pesado.

El periodista, ha visto cosas maravillosas que dice que me encantarían y casi me convence de que sí, que me encantarían. También es un gran narrador. Me describe playas paradisíacas y mares de coral, y me susurra que en la punta de India, en Kanyakumari, la puesta del sol y la salida de la luna pueden ser vistas simultáneamente en un día de luna llena; contemplar la luna y el sol al mismo tiempo.

Se interesa por mis viajes. Le anuncio que han sido muy pocos y que me da cierto apuro confesarlo teniendo ante mí a un hombre que ha estado en los cinco continentes. Que mi destino más exótico ha sido Libia. De eso hace ya más de 25 años, después del ataque norteamericano al palacio de Gadaffi. Que no visité las ruinas de Leptis Magna porque ese día estaba agotada. Todo el grupo fue pero yo decidí que no y que, al ver las fotos, me arrepentí. Para mi sorpresa, Pancorbo me revela que él tampoco conoce Leptis Magna.

‘Ponerse enfermo en según qué lugar debe de ser una pesadilla’, me intereso. Me habla del Tíbet. En este punto del planeta sufrió las consecuencias del llamado ‘mal de altura’, a pesar de que ‘solo’ estaba a 4.000 metros de altitud. Dice que si hubiera tenido hojas de coca para masticar, nada de aquello hubiera ocurrido. En el ‘Techo del Mundo’, los monjes le dieron a beber té con mantequilla para recuperar fuerzas, le tapaban con mantitas… ‘Hacían todo lo que podían para cuidarme pero allá ¡hace un frío horroroooso!’, se estremece.

 

Otras cosas que contar

Imagino que su casa estará llena de ‘souvenirs’. ‘El más preciado es un puñal ritual de cristal, de cantos romos, con algunas incrustaciones preciosas que me regalaron los lamas. Es una maravilla. Se utilizaba en una danza que sirve para ahuyentar y vencer al mal’. También Gadaffi le regaló a él y a otros periodistas invitados, una pesada caja de plata maciza. ‘Eso sucedió sobre el año 71 o 72, cuando hacía poco que el líder se había hecho con el poder. Entonces el general era bien parecido y tenía muchísimo carisma’, asegura.

Le doy entrada para que me cuente cómo fue su servicio militar. ‘No hice la mili. Ventajas de ser hijo de un militar’.
Pruebo con las mujeres. Habrá tenido muchas, viajando tanto… ‘No. Solo amigas’.

La tarde se acerca a la noche y le pide un baile. Le apunto que hace poco ha habido una triangulación de Venus, Júpiter y la Luna.
Mira hacia el cielo:
– Pienso que allá hay una estrella que nos pertenece. Una que es la ‘nuestra», sonríe. ¿Tú no?
– ‘Pues… no sé. Creo que la mía está bien anclada en la Tierra’, resuelvo.

Y una cosa nos lleva a la otra y repasamos la tríada hinduista de Brahma, Shiva y Vishnu.
‘¿Reencarnaciones? No creo en ellas. Tan solo hay una vida’, dice.
Hablamos de religión, de similitudes entre religiones, de reliquias y del Santo Prepucio que, al parecer, se encuentra en diversos lugares del mundo.’Todo es lo mismo’, afirma rotundo. ‘Religiones, reliquias… Lo mismo’.

Me interesan sus ‘elle voit’, aquellos de los que nos hablaba Racionero en la entrevista de hace un par de años. Habrá tenido cientos a lo largo de sus periplos. ‘Sí. Pero el viaje, es eso. Para mí hay dos tipos de personas: las que viajan, y las que no lo hacen. A estos últimos nunca les pasará nada. Son los que no pueden moverse del sofá, ni alejarse de sus cosas’.

Le digo que cada vez que salgo a la calle me siento como si hiciera un pequeño viaje. Que intento registrarlo todo en mi ‘caja negra’ virtual y que suelo abrirla a menudo cuando escribo.
‘Observar es muy importante’, puntualiza Pancorbo. ‘Los cuadernos de notas, para mí, son imprescindibles. Tengo muchísimos. Pero la letra… cada vez más ilegible’.

Le pregunto por el viaje más difícil. ‘Sin duda la visita al campo de concentración de …’. Le veo emocionado por primera vez. ‘El guía te va preparando antes de llegar a … en autocar. Luego se recorre el campo en silencio. Nunca vuelves a ser el mismo’.

El entrevistado sube a su habitación para ir a buscar la americana. Parece que el relente le molesta porque dice que se le cala en los huesos. A la vuelta, le pregunto si le gusta el hotel y su carta de almohadas.
‘¿Cómo no me va a gustar? ¡Hoy duermo con Marilyn!’ (¡ja,ja!)

 

Epílogo

Tras la charla, me dirijo hacia la Plaça de les Drassanes a la búsqueda de un taxi. Voy pensado en el trabajo que me espera para recordar tantos y tantos detalles.

Me subo al vehículo y repaso. Una de las últimas cosas que me ha dicho es que mi voz se parece a la de Lauren Bacall. ‘Debe ser por el tabaco’, me lamento. ‘Marina, tienes una seductora y bonita voz’, insiste. Pues si lo dice el explorador, tendrá razón, él que ha oído miles de voces de este mundo, hablando en todos los idiomas conocidos.

Espero que esta noche Marilyn le proporcione unos felices sueños a Luis Pancorbo. Por lo que a mí respecta, me conformo con que esta segunda parte del texto ‘se non è vero’ sea ‘ben trobato’.

 

Este artículo es de libre de reproducción, a condición de respetar su integridad y de mencionar a la autora y el medio.

 

 

 

 

 

Marina Torné
Periodista
marina.torne@gmail.com

Origen de las imágenes:
Fotografías © Leonor Sedó
Fotografía del firmamento: © Marina Torné

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Actualizado: 29-11-2023
1 – 05-07-2015