Peligros de los niños en deportes de agua

Los ahogamientos constituyen una de las principales causas de muerte accidental en niños de entre 5 y 14 años

[Familia – Niños] 

 

Los peligros de los niños en deportes de agua no decrece. El número de muertos por ahogamiento en espacios acuáticos es alto. De hecho, el número de víctimas mortales en el agua supone casi la mitad de los muertos en accidentes de carretera y se llega a los 500 ahogados en playas y piscinas españolas en un año.

Los menores entre 5 y 14 años son los más afectados. Para contribuir a evitar estos estas muertes por ahogamiento la Fundación CET10 organiza campañas como  #ninguniñoseahoga, iniciada en el 2015 para concienciar a las familias y a la vez para formar a sus monitores de ocio sobre cómo actuar en un medio acuático.

La casuística es muy amplia y diversa debemos poner énfasis en la educación. Hay que enseñar al niño a nadar cuanto antes mejor para que, como mínimo, sepa flotar en el agua.

Según Toni Colomo, experto en formación en medio acuático: “La natación se asocia a una reducción del riesgo de ahogamiento del 88%, pero en ningún caso sustituye la vigilancia, el bloquear el acceso a las piscinas ni los sistemas de flotación adecuados.  Es conveniente que los niños aprendan el significado de las banderas que informan sobre el estado de la mar, a respetar las diferentes normativas de los recintos acuáticos y a escoger un lugar donde esté cerca un socorrista. Para anticiparnos al accidente se tiene que fomentar una actitud preventiva siempre que se realicen actividades en el agua y una educación en valores».

 

Principales causas de ahogamiento: 

> la ignorancia de los peligros,

> el desconocimiento de la propia capacidad,

> el atrevimiento excesivo en zonas desconocidas,

> falta de protección,

> ausencia de vigilancia adecuada,

> personal incapacitado para efectuar los rescates necesarios,

> individualismo, egoísmo y falta de respeto.

 

«De las siete causas expuestas, cinco dependen directamente de nosotros y educando a los niños podemos contribuir en la prevención de accidentes”, comenta el experto.

 

No relajar la vigilancia

Es fundamental no perder nunca de vista a los niños, ya que con menos de 27 segundos un niño que no sabe nadar se puede empezar a ahogar. No se puede relajar la vigilancia ni siquiera en espacios de agua aparentemente inofensivos como la bañera o las pequeñas piscinas de plástico. En Estados Unidos un niño se ahoga cada cinco días en una piscina hinchable según un estudio que publicó a la revista Pediátricos. Un 94% las víctimas tenía menos de 5 años y la causa había sido un lapsus en la supervisión del niño.

Colomo señala la importancia de respetar los ratios de seguridad aconsejados durante las actividades acuáticas que se lleven a cabo con niños tanto a cursillos de natación, campus y casales, y poner monitores de refuerzo cuando se llevan a cabo estas actividades. «Tiene que haber un trabajo personalizado y la presencia activa de los padres cuando los niños tienen menos de 3 años; las entidades que organizan las actividades tienen que velar por la calidad y la seguridad tomando todas las medidas que tengan a su alcance como: respetar los ratios, tener personal muy formado y sensibilizado, y tener recursos materiales para hacer frente a las posibles incidencias. A pesar de que esto también dependerá de las capacidades de cada niño».

No vale cualquier flotador

Los flotadores y manguitos comportan peligro en el agua porque producen un efecto de ‘tranquilidad’ ilusoria en los padres, que pueden dejar de vigilar a su hijo porque creen que está seguro. Es relativamente fácil que el niño se voltee con el movimiento, de forma que quede cabeza abajo sin poder volver a la posición original. Además, el flotador puede pincharse. O los manguitos pueden salir y dejar el niño sin ningún elemento de flotación.

«El objeto más común es el llamado ‘churro’, un cilindro de material maleable, atractivo y resistente que permite gran cantidad de juegos y ejercicios, así como cierta autonomía. Los manguitos que se ponen en los brazos son muy útiles, pero se tiene que valorar la idoneidad de los materiales. Básicamente, con un ‘churro’ en la piscina podremos pasarlo bien con los niños mientras ellos pueden hacer todo tipos de movimientos y ejercicios. Eso sí, los padres tienen que estar muy atentos en todo momento. Hay que elegir calidad y diversión y rechazar la falsa tranquilidad y el flotador», afirma Toni Colomo.

Es recomendable pedir asesoramiento a los responsables de seguridad de la piscina sobre qué material y elementos son los más adecuados en función de la edad y las características del niño. Se desaconseja guiarse exclusivamente por las indicaciones del vendedor y fabricante.

Instalar protecciones para restringir el acceso en el agua supone una importante reducción de los peligros. En concreto en Francia, desde 2003, se aplica la Ley Raffarin que obliga a cerrar las piscinas privadas, una medida que ha reducido en un 75% este tipo de accidentes. Las barreras tienen que tener una altura mínima de 1,20m, para que los niños no las puedan escalar. Se recomienda no dejar juguetes en las piscinas que puedan llamar la atención de los niños.

 

 

 

Fuente:
CEM JUPITER, Barcelona

Más información:  Fundación CET10

 

Página de origen de la imagen:
bebesblog.com  

 

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