La Casa de la Seda – Monumento Arquitectónico – Barcelona

Único edificio gremial ubicado en el lugar original de su construcción en el siglo XVIII

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La Casa de la Seda, Barcelona
Sede del Gremio de Tejedores de Velos de Seda
17 de noviembre de 2019

Gentileza de la Casa de la Seda, Barcelona

La Casa de la Seda, también llamada Casa del Gremio de los Veleros, Casa Gremial del Arte Mayor de la Seda o Casa del Arte Mayor de la Seda, es una edificación considerada ‘Bien de Interés Cultural’ en su categoría de Monumento desde el 2 de junio de 1920​ y está situada en Barcelona.

 

El esgrafiado arquitectónico, símbolo de bienestar económico

Pocos son los emplazamientos de antiguas organizaciones gremiales, supervivientes de las reformas urbanísticas a través de los años. La conocida como la Casa de la Seda es una de ellas; es de fácil identificación por los bellos esgrafiados que cubren los cinco pisos de su esquinada fachada, de acuerdo con la estética entonces en boga para la ornamentación de inmuebles.

Gentileza de la Casa de la Seda, Barcelona                                                        Fotografía:©2019 Marisa Ferrer P.

El artífice de este edificio fue Joan Garrido y dada su calidad, años después mereció la calificación de ‘Monumento Arquitectónico Artístico’ y obligó en su día a desviar el trazado de una de las arterias más importantes de Barcelona para el tráfico rodado en dirección al puerto: la Vía Layetana.

A principios del siglo XX, se consideró necesaria la apertura de esta calle para conectar el incipiente Ensanche con el puerto, a través de los barrios más antiguos de la ciudad, obra que se inició una vez derribado lo que quedaba de muralla.

Años después volvió a ser objeto de debate porque se consideraba su presencia una merma de la perspectiva sobre la nueva obra modernista del famoso arquitecto Domènech i Montaner: el Palau de la Música. También sobrevivió.

Desde sus rosadas alturas, cariátides y atlantes han contemplado los cambios experimentados a su alrededor. Impasibles, quizá curiosos, sobrevolados por los pequeños ángeles del friso superior, embajadores de la Virgen de los Ángeles bajo cuya advocación se hallaban los artesanos de este gremio. Se puede contemplar una escultura de Joan Enrich en el vértice de la planta principal.

 

Opulencia decorativa en la Casa de la Seda

Ya en el interior, los óleos de Ernest Santasusagna acompañan a los visitantes mientras ascienden por la amplia escalera de acceso a la planta principal, donde una puerta de forja ornada con un billante escudo, informa de la fecha de inauguración.

Gentileza de la Casa de la Seda, Barcelona                                                         Fotografía:©2019 Marisa Ferrer P.

Una vez traspasado su umbral, se ofrece a los sorprendidos ojos de todos el lujo de unas paredes tapizadas de tejido de seda con delicados motivos dorados. Llaman enseguida la atención los angelitos presidiendo la primera estancia, son unos angelitos concretos, especiales. Pertenen al paso de Semana Santa del Misterio de la Santa Espina, de la cofradía de la Purísima Sangre de la Iglesia del Pi a la que el gremio estaba asociado en el siglo XVIII.

El que esta cofradía poseyera una reliquia de la corona de Cristo, confería cierta relevancia a los agremiados. Cada uno de los pequeños acompañantes de la Virgen, cuya imagen se conserva en un lugar preferente de la gran sala del gremio, sostiene un objeto en recuerdo de cinco momentos cruciales de la Pasión, y son obra del escultor y pesebrista Ramon Amadeu.

Los muebles originales y su disposición dan idea fidedigna de la sala de espera, el despacho del presidente, la biblioteca y la sala de juntas. La sala de actos, presidida por la imagen de su patrona, fue escenario espectacular de los más sobresalientes acontecimientos que jalonaron la historia de la institución.

Fotografías:©2019 Marisa Ferrer P.

 

Herederos de un oficio antiquísimo

En la Edad Media, los artesanos dedicados a la misma actividad tendían a concentrarse en emplazamientos cercanos, dando nombre a las calles del entorno. El incremento de su número y, por tanto, de su actividad, requirió organizarse corporativamente. En el caso de quienes trabajaban con la seda tuvo lugar mediante las ordenanzas de un privilegio otorgado por Carlos I en el año 1533.

El objeto de las asociaciones, ya fueran gremios, cofradías o colegios según la época y las regulaciones, consistía en establecer las normas de su actividad. Se hacía en su aspecto técnico y mercantil, condiciones de calidad, precio, suministro de materia prima, competencia o condiciones laborales de sus integrantes, como maestros, oficiales y aprendices.

También se organizaban para festejar a los santos patrones, en actos religiosos o festivos, de cariz benéfico o social. Asimismo, representantes de los gremios habían llegado a participar activamente en el gobierno de la ciudad al integrarse en el Consejo de Ciento. También eran parte de su defensa como miembros de las milicias urbanas, dentro de las cuales cada uno tenía asignado un sector en concreto.

Fotografías:©2019 Marisa Ferrer P.

La asociación con el gremio de terciopeleros, también concedida por privilegio real, permitió la construcción de la nueva y definitiva sede gremial en 1763 convirtiéndose, cuando fueron desapareciendo los gremios, en el Col.legi del Art Major de la Seda (Colegio del Arte Mayor de la Seda).

 

El precio del lujo

En aquella época, la cotización de este tejido, indicador de la alta categoría social de quienes lo lucían, estaba a punto de alcanzar su cénit. Habían pasado muchos siglos desde los primeros rumores llegados a Europa desde Oriente. Rumores sobre una tela extraordinaria procedente de una cultura lejana y hermética como era la china. Valiosa como para ser utilizada como objeto de trueque u obsequio de alto nivel.

Gentileza de la Casa de la Seda, Barcelona

La ruta seguida por las caravanas de mercaderes portadores de ese preciado artículo eclipsó la importancia de otras mercancías de la misma procedencia. Llegó a conocerse como la ‘Ruta de la Seda’. Un largo, peligroso y accidentado trayecto a través de llanuras y desiertos, acechados por múltiples amenazas.

El secreto de la obtención de esta sofisticada manufactura centró la atención y los esfuerzos de muchos. Azuzados por el misterio que lo rodeaba y la perspectiva de enriquecerse no dudaron en arriesgar sus vidas para conseguir el secreto de su obtención.

Con inexorable lentitud se fue desvelando el misterio. Intrépidos visitantes consiguieron sacar de contrabando algunos ejemplares de Bombyx mori. Era el insecto cuya crisálida no llega a mariposa por la interrupción de su ciclo vital. Se hacía escaldando los capullos en agua hirviendo para separar el larguísimo hilo que lo forma.

Atrás quedaron leyendas y relatos fantásticos de reinas, santos varones, princesas, guerreros y árboles mágicos. Había llegado el ‘Siglo de las Luces’, la ciencia y la razón se abrían paso entre las supersticiones para dejar una estela de influencia en los siglos que siguieron.

 

Expansión y declive

Una vez conocido el proceso, la industria sedera se extendió por Asia, transmitiéndose a través de los siglos por los pueblos conectados por el comercio o por las conquistas. Italia llegó a ser el primer foco importante de Europa en el siglo XV, y a partir de ahí los demás países fueron sumándose a la fabricación.

Hasta que mediado el siglo XIX empiezan a enfermar los gusanos de la seda y diversas plagas hacen que su producción sufra una importante caída, amén de la aparición de nuevas fibras artificiales, más competitivas.

Fotografías:©2019 Marisa Ferrer P.

Desaparecen los telares manuales, decrece la demanda en Europa pero sigue manteniéndose en algunos países orientales. Actualmente vuelven a detentar las mayores cifras de producción y exportación de las telas.

Un largo camino el recorrido por un pequeño gusano, por cuya causa se emplearon copiosos medios y consumieron grandes esfuerzos durante mucho tiempo, para conseguir un artículo de lujo, un símbolo más de poder de personajes e instituciones.

 

Marisa Ferrer P.
Barcelona, 17-11-2019

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