Instituto de Virología de Wuhan y el coronavirus

La hipótesis del laboratorio está rodeada de rumores, anécdotas, conspiraciones, asunciones y bulos, pero hasta ahora carece de evidencias

[Salud – Covid-19]

 

El  Instituto de Virología de Wuhan

[…] La hipótesis del laboratorio se remonta a los inicios de la pandemia, pues Wuhan cuenta con un Instituto de Virología en el que se estudiaban coronavirus.

Que la pandemia comenzara en un país tan poco transparente como China hizo que la idea solo creciera con el tiempo.

Sin embargo, para algunos investigadores la gota que colmó el vaso llegó este mismo año, tal y como señala la carta de Science (Una carta publicada en Science pide dilucidar el origen del SARS-CoV-2 sin descartar la hipótesis de un fallo humano.

La mayoría de virólogos cree que esta posibilidad es muy poco factible y, en cualquier caso, no implicaría ingeniería ni intencionalidad; incluso critican que los autores busquen con firmas lo que no consiguen con pruebas. Todos los datos defienden que el origen animal es el más probable).

 

La misión de la OMS en Wuhan

La misión enviada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) para investigar el origen de la pandemia decepcionó hasta a aquellos que piensan que el SARS-CoV-2 no salió de un laboratorio.

Para empezar, el representante estadounidense, Peter Daszak, tenía un conflicto de intereses. Es el presidente de EcoHealth Alliance, una organización no gubernamental que financió la investigación del Instituto de Virología de Wuhan.

Además, el informe consideró “extremadamente improbable” la hipótesis del laboratorio pero solo “muy baja” la probabilidad de la teoría china que asegura que la pandemia llegó al país a través de comida congelada desde otra parte del mundo. Según Chan, el escape ni siquiera se investigó con seriedad.

Es por eso que Goldstein piensa que algunas de las reclamaciones de los defensores del escape son válidas. “Es razonable pedir un inventario de los congeladores y archivos del Instituto con respecto a los virus no publicados hasta ahora que puedan estar en su colección —afirma—. Debemos ser realistas acerca de la posibilidad de que ese inventario ocurriera”.

 

Otros coronavirus de murciélagos se habían secuenciado en el Instituto de Virología

Neil también ve importante aclarar “qué otros coronavirus de murciélagos se habían secuenciado allí”. En primer lugar, por su relación con el ‘incidente de la mina’ en el que seis mineros contrajeron una pulmonía en 2012 tras visitar una cueva en la que había coronavirus similares.

En segundo, por su posible conexión con la Covid-19: “Si hubieran secuenciado virus idénticos o inmediatamente anteriores al SARS-CoV-2 sería una señal de alarma importante”.

“También es razonable pedir los registros médicos de los científicos del Instituto, que se discutieron en el informe de la OMS pero sin que se proporcionaran los datos”, añade Goldstein.

Por último, en referencia a Darzsak, coincide en que “los investigadores que colaboraron con el Instituto de Virología de Wuhan no deberían participar” en la investigación de esta hipótesis.

 

Furinas y codones

La hipótesis del laboratorio está rodeada de rumores, anécdotas, conspiraciones, asunciones y bulos, pero hasta ahora carece de evidencias.

Por eso, muchos de sus defensores miran al propio SARS-CoV-2 con la esperanza de que en su genoma esté la respuesta. A fin de cuentas, la secuencia del coronavirus es pública y conocida desde el 10 de enero de 2020.

El llamado ‘sitio de corte por furina’ es bien conocido en los círculos defensores del fallo humano. En muy pocas palabras, se trata de una secuencia del SARS-CoV-2 en teoría poco frecuente en los coronavirus y que estaría asociada a su mayor transmisibilidad.

El virus estaba demasiado bien adaptado a los seres humanos desde el principio, ¿acaso había sido modificado?

“El sitio de la furina es subóptimo y no muy eficiente”, explica Goldstein. Tanto, que un estudio de 2006 ya propuso mejores lugares para colocar esta estructura en el SARS original.

“Ningún virólogo haría eso cuando puedes copiar lo que se ha hecho antes y usar el sitio óptimo, de hecho algunas de las variantes han mejorado esto al evolucionar”.

En ese sentido, la aparición de linajes más transmisibles nos muestran que el SARS-CoV-2 no estaba tan bien adaptado al ser humano al principio.

 

Proceso natural

El ataúd de la furina ya estaba lleno de clavos para la mayoría de los virólogos, y el último llegó este mismo año cuando se encontró en Camboya un coronavirus similar al SARS-CoV-2 con estructuras similares y predecesoras.

“Estas observaciones dan evidencias aún más fuertes […] de que el sitio de corte por furina apareció en el SARS-CoV-2 por un proceso de inserción natural”, concluían los autores.

Esto hizo que los defensores de la hipótesis del laboratorio se olvidaran por un momento del origen artificial para pasar a defender el escape de un virus natural.

Al menos, hasta hace unas semanas. Un controvertido artículo publicado este mes por el periodista científico Nicholas Wade devolvía a la mesa la hipótesis de la ingeniería al sugerir que el problema no estaba en la estructura per se sino en cómo estaba codificada:

Ahora eran los codones —reglas de tres nucleótidos que definen qué aminoácidos se generan— los que eran poco habituales.

 

Los codones

Andersen zanjó el tema al explicar en Twitter que estos codones, aunque raros, se encuentran en todos los coronavirus. “El sitio de la furina fue probablemente adquirido por recombinación y el codón es inusual pero en absoluto único —añade Goldstein—.

Nada defiende que haya habido una mano humana implicada, no hay evidencia alguna y esas afirmaciones deberían descartarse”.

“No hay apoyos serios a estas ideas, que defiende gente que no habla con expertos en coronavirus ni sabe de virus respiratorios”, comenta con dureza Kamil.

“Muy pocos virólogos están de acuerdo con esto, el más preocupante de todos es el premio Nobel David Baltimore [citado en el artículo de Wade], pero están en minoría y no estudian coronavirus o entradas virales”.

 

Improbable el origen artificial del Covid-19

Neil explica que para que fuera cierto el origen artificial tendrían que coincidir demasiadas cosas.

“Implicaría que tenían la secuencia del SARS-CoV-2 o de su ancestro, que aislaron el virus vivo o hicieron un clon molecular para experimentar con él, que un trabajador se infectó o un animal escapó…”.

La lista no termina aquí: “Además, el virus se habría transmitido de persona a persona hasta que, por casualidad, habría aparecido en brotes genéticamente separados en mercados que venden murciélagos vivos susceptibles y cazados en áreas con gran diversidad de coronavirus que infectan a estos animales”.

Todavía hay más: los experimentos deberían haberse hecho de forma que no pudieran ser detectados por el resto de la comunidad científica.

“No se puede descartar, pero son muchos síes y soy muy escéptico, aunque si se encontrara alguna evidencia cambiaría de opinión”. De momento, no hay evidencia alguna. […]

 

 

Sergio Ferrer – 17-05-2021

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https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Es-hora-de-investigar-si-el-nuevo-coronavirus-salio-de-un-laboratorio
Publicado por: SINC (Servicio de Información y Noticias Científicas), España
www.agenciasinc.es – 17-05-2021

Derechos: Creative Commons

Página de origen de la imagen:
Atalayar.com

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