El hombre ‘campanilla’ – El macho del manojo

 

[Mujeres Hoy

 

Para Eli 

Me dice mi primo José María, creo que refiriéndose a él mismo, que hay una especie de hombre en peligro de extinción, como las ballenas. Por lo que he llegado a entender, el tipo de hombre al que se refiere es ‘el hombre campanilla’.

Si es así, la cosa no es que esté en peligro de extinción ahora mismo, sino que resulta tan raro como si se tratara de un mamut.

Pero qué es ‘el hombre campanilla’, se preguntarán.  Pues este nombre le viene de que le gusta y considera oportuno y de necesidad tocar una campanilla cuando quiere que alguien (normalmente una mujer relacionada con él por lazos sanguíneos o matrimoniales) le traiga algo al lugar exacto donde él mismo se encuentra.

No, no se trata de la misma campanilla que se usaba tiempos ha para llamar a un sirviente, no. En este caso el toque perentorio espera una respuesta inmediata e informada.

 

La información aquí y ahora

Quiero decir que no toca la campanilla para que se le lleve un cafelito, por ejemplo, (aunque no me extrañaría nada que eso ocurriera ocasionalmente) sino porque está al teléfono, le piden cierta información y, como no la tiene a mano, recurre al campanillazo en vez de decirle a su interlocutor telefónico que espere un momento y que ahora mismo vuelve con la información.

La diferencia entre este ‘campanillero’ y cualquier jefe que apriete un botón para que su secretario se presente reside en la campanilla misma y en el hecho de que este hombre no llama a un secretario sino a un miembro de su familia.

 

Que dirían los psicólogos

Si Freud o Lacan pillaran por banda a este ‘hombre campanilla’ puede que explicaran su afición comparándola con la de Pavlov (ya saben, el que estudió el comportamiento de los perros cuando se les ha condicionado a ciertas respuestas), pero Pavlov trataba con perros y el ‘hombre campanilla’ no. 

A lo mejor los insignes psicólogos lo asociaban a un pasado de monaguillo mal asumido y peor superado con necesidad de una terapia extensa y profunda.

Sin embargo yo, que no soy psicóloga ni terapeuta, creo que tanto la existencia del ‘hombre campanilla’ como su posible extinción tienen fácil explicación y mejor remedio.

 

El macho del manojo

No hace tanto que el hombre de la casa, un profesional, buen padre y amantísimo esposo, se relacionaba con su mujer y con sus hijas como el macho del manojo.

Esto es, era el cabeza de familia, la encarnación de la patria potestad y, por lo tanto, no sabía dónde estaban los vasos, mucho menos cómo ponerlos o sacarlos del lavavajillas.

Tenía a su alrededor una o varias mujeres dispuestas a reconocer que el guerrero necesitaba reposo, fuera éste en forma de un vaso de algo, un libro que no sabía dónde estaba (o, si lo sabía, no le apetecía levantarse a buscarlo). 

Igualmente para cualquier labor de esbirro fiel para la que el ‘hombre campanilla’ no es que no estuviera capacitado sino que estaba muy por debajo de sus habilidades y nunca la había llevado a cabo.

 

El remedio a estos ‘malos hábitos’

El remedio a estos hábitos, porque se trata de hábitos y no de un gen especial y único que convierte al homo sapiens en ‘homo campanilae’, está al alcance de cualquiera, incluso al del propio interesado.

Si se trata de la abnegada esposa del mismo, que ya lleva más de 20 años respondiendo a la campanilla, que haga desaparecer la campanilla como sea y tantas veces como sea preciso o, aún mejor, póngase en situación de no estar en un radio auditivo campanillero pase lo que pase.

Evite las conversaciones sobre los derechos de las mujeres, sería pedir demasiado de golpe. Si no es la esposa, cómprese una campanilla propia e imite, a modo de experimento, los toques de campanilla del varón que nos ocupa exactamente con las mismas expectativas.

A ver qué pasa. Lo peor que puede ocurrir es que esa especie de hombre se extinga y que todas lloremos su extinción casi tanto como la del mamut, pero yo creo, como Darwin nos enseñó, que evolucionará y se adaptará al medio ambiente (incluso al ambiente entero). 
 

 

María Donapetry
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Página de origen de la imagen:
spauld.blogspot.com

 

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