Atrofia vaginal – Mireia Grossmann y el conocimiento vaginal

La vagina es un órgano más de nuestro cuerpo y como tal debemos tratarlo

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Mireia Grossmann, fisioterapeuta, osteópata y directora de Espai Alè, nos habla de la atrofia vaginal y otros problemas que conlleva no prestar atención a esta parte de nuestro cuerpo.

Ha escrito el libro ‘El suelo pélvico al descubierto’, publicado por RBA. En él nos invita a reconectar con el periné para dejar de sufrir alteraciones como prolapsos, dolor lumbar, pérdidas de orina o disfunciones sexuales.

Grossmann es una mujer con una visión fascinante del cuerpo humano, con mucha empatía, humor y cercanía y, hablando con ella, nos enteramos de muchas cosas sobre nuestra vagina, que no nos habíamos parado a pensar.

Por ejemplo, nos dice que nuestra vagina es un órgano más de nuestro cuerpo y como tal debemos tratarlo. «No es algo que debamos esconder, no es algo de lo que no debamos hablar. No debemos hacer ver que no existe».

Atrofia vaginal - Donde no hay hormonas pon neuronas

Fotografías: © L. Sedó – Mireia Grossmann en la conferencia ‘Atrofia vaginal, ¿Cómo la llevas?’

Sobre la atrofia vaginal

“Un tejido atrofiado es un tejido poco nutrido, poco vivo, un tanto olvidado…”, afirma la fisioterapeuta. Pone el ejemplo de que cuando nos rompemos un brazo y nos lo escayolan, cuando nos quitan la escayola, “este brazo está débil, delgado, extraño al tacto, como tonto. ¿Porque?: llevamos un montón de tiempo sin usarlo y se ha quedado atrofiado. El cerebro lo ha olvidado porque llevamos tiempo sin utilizarlo.

«Si nos fijamos en el mundo de la vagina, en el mundo de la entrepierna en general, ‘los barrios bajos’, que decimos, este mundo se caracteriza por un gran desconocimiento”, afirma convencida Grossmann.

“Nos hablamos poco y mal en esta zona. Para que los tejidos funcionen bien tienen que estar representados en el esquema mental del cerebro. El cerebro tiene que conocer esta zona”, continua la experta.

 

El homúnculo de Penfield

El Homúnculo de Penfield es básicamente un mapa de la corteza cerebral donde se muestra que cada órgano y sentido del cuerpo posee su lugar en el cerebro, de modo que si el cerebro recibe un estímulo en cierta parte de su corteza, se activará la parte del cuerpo a la cual pertenezca esa parte del cerebro.

Mireia Grossmann nos explica que dónde el cerebro invierte más neuronas es en los labios y la lengua, que tienen una enorme sensibilidad; en las manos y en los pies. En el resto del cuerpo invierte menos, y en la parte genital, poquísimas.

«Hay dos tipos de neuronas: las neuronas sensitivas (sensibilidad) y las motoras (movimiento del cuerpo). Para que un tejido funcione bien tiene que estar bien representado en el cerebro, el cerebro tiene que conocerlo y tiene que tener representado el esquema de todo el cuerpo.

El cerebro se adapta, cambia, decide si poner más neuronas en un lugar o en otro en función del uso que se le de. Un pianista tendrá muchas más neuronas conectadas en las manos que una persona que no lo sea”, nos aclara la fisioterapeuta.

“El cerebro se va adaptando a la vida y a los usos. Si nos fijamos en el mundo vaginal, si el cerebro no se habla con esta zona, saca neuronas y esto no ayuda nada. Si el cerebro decide que no es importante, la olvida. En la etapa de la menopausia siempre hablamos que nos faltan hormonas, pero no perdamos de vista que nos faltan neuronas. Y tener o no neuronas en esta parte lo decidimos nosotras”, avisa Grossmann.

 

Plantar cara a la atrofia vaginal

Comenta que muchas veces acuden a su consulta mujeres que le dicen cosas como ‘Tengo una zona negra ahí abajo’, o ‘tengo puesto el cartel de cerrado por defunción’.

La especialista las anima: “A la atrofia hay que plantarle cara, pero si tenemos que poner un cartel, pongamos el de ‘cerrado por reformas’. Y debemos reformarlo por la base, poner neuronas. Si el cerebro no encuentra esta zona, no la va a poder mejorar. Por esto hay que conocerla y conocer es saber sentir, mover, tocar. ¡Esto es anatomía básica! ¡Esto es coger un espejito y preguntar ¿y tú quien eres?! Saber quien es quien, mirarlo, tocarlo, poner aceite, miro por aquí, miro por allá, ¡llamar la atención del cerebro para que se fije en esta zona!”.

 

Sequedad vaginal

Sobre el problema que muchas mujeres tienen de sequedad vaginal, nos informa: «La sangre es vida, y para que un tejido esté en condiciones tiene que estar bien irrigado porque con la sangre llega el oxigeno, la nutrición… imaginemos una esponja seca, sin agua; es frágil y se rompe. Esta misma esponja la llenas de agua y la estiras, presionas retuerces, la estrujas y no se rompe. Lo mismo les pasa a los tejidos. Tejido sin sangre, tejido frágil.

La sequedad vaginal y el mundo de la lubricación no depende de las glándulas. La lubricación natural se consigue a través de sangre, de concentración de sangre. La lubricación depende de la sangre: la sangre es vida.

“¿Cómo hacemos que un tejido se llene de sangre?: Moviéndolo. Por ejemplo, cuando se nos hielan los dedos de los pies ¿qué hacemos?, los movemos, los frotamos. Tenemos que las contracciones del suelo pélvico (el movimiento) llaman a la sangre. Así las famosas contracciones conocidas por kegels, que siempre se ha visto que tienen como objetivo reforzar el suelo pélvico, tienen otras enormes utilidades: tonifican, refuerzan, pero también llaman a la sangre».

¿Qué hacemos con el brazo atrofiado después de quitarle la escayola?: rehabilitación, movimiento. A través del movimiento el tejido se sana, se llena de vida, se llena de sangre. Los kegels sirven para mover y refuerzan el vínculo cerebro-entrepierna, una vinculación frágil de por sí. Dicen que los kegels aumentan la sensibilidad sexual; claro, si el cerebro pone mas neuronas aumenta la sensibilidad».

 

¿Como conseguir mas sangre?

A esta pregunta, responde: “Con la excitación sexual. Que quede claro que para tener vivencias y sensaciones sexuales no hacen falta dos, no es tema de parejas, con la excusa de que ‘no tengo pareja’, lo aparcamos. No es excusa. De la misma manera que para alimentarnos bien no necesitamos pareja, para que nuestro tejido vaginal esté en condiciones, tampoco la necesitamos. La excitación es un fenómeno fisiológico a través de los estímulos de la zona perineal por la cual se llena de sangre.

Obviar los tabús, olvidar educaciones en este tema. Yo hablo de cuerpo y el cuerpo pide sangre. La excitación sexual es una forma directa de llamar sangre. El cuerpo pide sangre. La sangre es vida, excitación sexual, salud y calidad de vida. Si nos regalamos largos periodos de excitación, más sangre y el tejido más preparado por si tiene visitas y si no, más vida».

 

Gimnasia vaginal

«Si hago ejercicios de Kegel, lleno los tejidos de alrededor de la vagina de sangre. Pero la musculatura de la vagina es lisa y esto es musculatura involuntaria. Es como el estómago o los intestinos. El único estímulo de la vagina para moverse es el orgasmo. Los orgasmos son gimnasia vaginal. No hay otra forma. Si un músculo no se mueve, se muere y si no tiene vida, se atrofia. Tenemos que darle vida y la vida es movimiento.

«Es un tema que sorprende porque el mundo de la entrepierna no lo miramos como si fuese un vulgar tejido, un tejido que tiene vida, nos lo miramos con ‘cosa’. Hay que tocarlo igual que tocas un pie, con la misma tranquilidad y alegría. Es un tejido que tiene vida, que pide sangre y movimiento.

Las bolas chinas no son un juguete erótico, son una herramienta de rehabilitación del suelo pélvico. Si no os lo recomienda el fisioterapeuta, no os las pongáis, no dan ningún placer.

Aun hay hombres que regalan bolas chinas a la mujer, con picardía, es como si la mujer le regala a la pareja unas pesas, van a ser igual de sexys. Que quede claro que son una herramienta de rehabilitación. Harina de otro costal son los vibradores. Son una gran herramienta para la gimnasia vaginal y dan gusto. Hay vibradores internos y externos, antes de compraros nada, asesoraos, preguntad a los profesionales. No os lancéis a comprar cosas sin consultar».

 

Nos quedamos con el mensaje que nos quiere dar Grosmann: «¡Si no hay hormonas pon neuronas! Conectad con vuestras vaginas, miradlas, sentidlas, tocadlas. Hablaros con vuestras vaginas, ambas lo agradeceréis».

 

 

Leonor Sedó

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