La muerte del Mar Menor – I – Colapso ambiental que se pudo haber evitado
Desde hace años el ecosistema del Mar Menor está en peligro constante, produciéndose cada vez más a menudo crisis anóxicas (falta total de oxígeno) y mortandades masivas de peces y todo tipo de invertebrados marinos.
[Medio Ambiente / Ciencia – Ciencias Ambientales]
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El desastre del Mar Menor es la historia de un colapso ambiental que pudo haberse evitado. Parte de los abonos utilizados en los cultivos cercanos al Mar Menor terminan por distintas vías en la laguna, lo que provoca la eutrofización (enriquecimiento excesivo de nutrientes, principalmente nitrógeno y fósforo) de sus aguas y desemboca en la falta de oxígeno en el agua.
Desde hace años este ecosistema está en peligro constante, produciéndose cada vez más a menudo crisis anóxicas y mortandades masivas de peces y todo tipo de invertebrados marinos.
El Mar Menor es una de las mayores lagunas litorales del Mediterráneo y ocupa unas 13.500 hectáreas de la costa de la Región de Murcia (España).
Hasta hace apenas un lustro se caracterizaba por unas aguas hipersalinas y cristalinas que le diferenciaban de otras muchas lagunas litorales europeas de aguas turbias y salobres.
Esa transparencia era fruto de unas aguas oligotróficas (escasez de nutrientes) y permitía la existencia de una laguna controlada por el fitobentos (las comunidades de plantas ancladas en el sedimento lagunar) al llegar la luz al fondo sin problemas.
Orígenes del desastre
Antes de la crisis actual, el Mar Menor había sufrido la presión de la minería de metales, con vertidos masivos al principio y drenaje de las estructuras mineras residuales después, y la de la actividad urbanística y sus infraestructuras turísticas asociadas (urbanizaciones, playas artificiales y puertos deportivos). Estos factores alteraron la laguna, pero su funcionamiento básico no cambió sustancialmente.
La presente crisis tiene sus orígenes en la puesta en regadío de la mayor parte del campo de Cartagena tras el Trasvase Tajo Segura, a principios de los 80.
Como consecuencia de la agricultura industrial, en sucesivos periodos y con distinto grado de legalidad se incrementaron los regadíos hasta acercarse a las 60.000 hectáreas. Cada hectárea lagunar sufre la influencia de 4 hectáreas de regadíos intensivos, ese es el ratio.
Los abonos (nitratos y fosfatos) se vierten en las parcelas de cultivo, pero una parte termina por distintas vías en la laguna y eutrofiza (enriquecimiento excesivo de nutrientes, principalmente nitrógeno y fósforo) sus aguas. Se estima que del total de nutrientes que llegan al Mar Menor, el 85% tiene su origen en la agricultura industrial.
Sentencia de muerte
Durante varias décadas, el Mar Menor fue capaz de absorber por tres vías esta entrada creciente de nutrientes, en torno a 4.000-5.000 toneladas anuales de nitratos: desnitrificación (transformación de los nitratos en gas nitrógeno) en los humedales, captura por el fitobentos (organismos que viven asociados al fondo de los ecosistemas acuáticos) y, muy secundariamente, explosión de plancton gelatinoso (a finales de los 90 había más de 80 millones de medusas de gran tamaño).
El fitobentos fue, con toda seguridad, el mecanismo principal de resiliencia que mitigó durante dos décadas la eutrofización. Pero a finales de 2015 e inicios del 2016 todo cambió. Dichos mecanismos fueron incapaces de absorber más y más nutrientes, especialmente los nutrientes adicionales de las salmueras tras la desalobración de las aguas subterráneas.
Así, estos quedaron disponibles para el plancton, y ese invierno –más cálido de lo normal– hubo una explosión masiva de fitoplancton.
Los valores del parámetro clorofila-a (que sirve para medir estos procesos) se dispararon. El agua se puso turbia y dejó de llegar luz al fondo de la laguna.
Sin luz ni oxígeno
Esta turbidez se alargó durante meses y las comunidades del fitobentos no fueron capaces de sobrevivir sin luz y murieron en un 85%.
Toda esa materia muerta (plantas y animales) demandó cantidades ingentes de oxígeno y todo ello derivó en unos primeros episodios de anóxia (ausencia de oxígeno). Cientos de caracolas (Hexaplex trunculus) salieron a la orilla para morir asfixiadas, junto con peces y otra fauna diversa.
El Mar Menor había cambiado totalmente su funcionamiento. Ya no estaba controlado por el fitobentos. Ahora el plancton de la columna de agua era el que metabolizaba los nutrientes disponibles. Todo había cambiado. Adiós a las aguas cristalinas.
Un Mar Menor de aguas verdes turbias y sedimentos pútridos había emergido para quedarse. Los fondos a partir de los tres o cuatro metros eran prácticamente anóxicos (falta de oxígeno).
Solo las partes más superficiales mantenían ciertos niveles de oxigenación. La crisis eutrófica se había manifestado. El colapso ambiental del Mar Menor era ya una realidad.

La nueva realidad del Mar Menor
Este nuevo Mar Menor eutrófico es muy distinto en su ecología y mucho menos atractivo turísticamente. La crisis ambiental arrastró al sector turístico y a las pesquerías en un primer momento. Las fichas del dominó ecológico se estaban precipitando.
Además, la capacidad de resiliencia del Mar Menor (de admitir nutrientes sin grandes alteraciones) se redujo drásticamente.
Con menos vertidos que antes, el daño ahora es mayor, por lo que tenemos que ser aún más exigentes con los drenajes agrarios. Su vulnerabilidad ante cualquier evento físico ocasional (riada, temperaturas máximas, etc.), aún dentro de la normalidad, es extrema.
La eutrofización crónica mantiene al Mar Menor durante largos periodos en el límite de la hipóxia (en torno a los 5 mg/l de oxígeno disuelto) y cualquier factor externo, que antes no tenía efectos significativos, produce de inmediato crisis anóxicas y mortandades masivas de peces y todo tipo de invertebrados marinos. El final del verano y el inicio del otoño son especialmente críticos.
Ver: Muerte del Mar Menor II – Mala gestión – Medidas de recuperación
Día Mundial del Mar: 17 de marzo
Miguel Ángel Esteve Selma
Catedrático de Ecología, Departamento de Ecología e Hidrología, Universidad de Murcia.
Este artículo se publicó originalmente en The Conversation y se publica en el nationalgeographic.com bajo una licencia de Creative Commons – 24 de agosto de 2021.
Noticias:
-La conclusión más relevante del último Informe del Instituto Español de Oceanografía, integrado en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), es: el Mar Menor respiró durante el primer trimestre de 2026, pero no está fuera de peligro.
El sistema de monitorización permite ver con mucha más precisión lo que ocurre en la laguna. Y lo que muestra ahora es un ecosistema que aguanta, pero sigue sometido a presiones complejas.
La mancha blanca, por su extensión y por las incertidumbres que aún rodean su origen, aparece en el informe como el fenómeno que exige más atención científica y más capacidad de respuesta pública.
El IEO-CSIC recuerda que, en su estado actual, el ecosistema marino del Mar Menor es “mucho más vulnerable” tanto a los impactos antropogénicos locales como a los efectos asociados al cambio climático, entre ellos el calentamiento global. rrnews.es, 22-05-2026.
-Según el canalmarmenor.carm.es del 29 de julio de 2026, la Consejería de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor, presentó ante el Consejo del Mar Menor (el portal de transparencia de la región de Murcia indica que este órgano no tienen ninguna actividad reciente) los avances realizados en los principales instrumentos normativos y de planificación destinados a reforzar la protección de la laguna y actuar sobre las presiones existentes en su cuenca vertiente.
La noticia continúa diciendo que «El Consejo del Mar Menor conoce el Plan de Ordenación Hidrológico-Forestal y de actuaciones de urgencia en la cuenca vertiente del Mar Menor, el Programa de Actuación frente a los nitratos y el Reglamento de Vertidos desde Tierra al Mar«.
Y también que «El Informe Anual 2025 sitúa en el 81,13% el grado de ejecución de las medidas contempladas en la ley de recuperación y protección de la laguna».
Origen de las imágenes:
Imagen publicada en www.wwf.es – octubre de 2019
Ecologistas en Acción
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