Desnutrición en personas mayores – Suplementos nutricionales

 

[Familia – 3ª Edad / Salud]  

 

La desnutrición en personas mayores se suele dar en el proceso de envejecimiento. Éste conlleva la aparición de cambios fisiológicos, sociales, económicos, funcionales y clínicos que acaban influyendo negativamente en la alimentación y dificulta el mantenimiento de un adecuado estado nutricional y de salud.

1 de cada 3 personas mayores se encuentra en riesgo nutricional. Si bien es cierto que la desnutrición puede afectar a personas de todas las edades, el envejecimiento se asocia a un riesgo hasta tres veces mayor de presentar dicho trastorno.

La desnutrición en los ancianos es un problema más frecuente de lo que podemos imaginar y genera un gran impacto social y económico en nuestra sociedad.

 

Sociedad envejecida

España es una sociedad envejecida a consecuencia del descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Se puede esperar que una persona que llegue a los 65 años viva otros 20,2 años más de promedio.

Ello conlleva que las enfermedades crónicas y las discapacidades sean más frecuentes.

Según los datos del Padrón Continuo (INE) a 1 de enero de 2018 había en España 8.908.151 personas mayores (65 y más años) el 19,1% del total de la población (datos publicados el 22-01-2019).

Sigue creciendo en mayor medida la proporción de octogenarios; ya representan el 6,1% de toda la población, y seguirán ganando peso entre la población mayor en un proceso de envejecimiento de los ya viejos.

Los centenarios empiezan a hacerse notar; existen 11.229 empadronados.

Según la proyección del INE (2018-2068), en 2068 podría haber más de 14 millones de personas mayores, 29,4% del total de una población que alcanzaría los 48.531.614 habitantes.

Durante las décadas de los 30 y 40 se registrarían los mayores incrementos, con la llegada de las voluminosas cohortes nacidas durante el baby boom.

La población envejecida es un problema social y económico. Tengamos en cuenta que las personas mayores ya suponen el 44,4% de las altas hospitalarias y sigue en aumento.

 

Riesgo nutricional

El riesgo nutricional se presenta cuando la dieta no cubre las necesidades de energía, proteínas y otros nutrientes, conllevando a una pérdida de peso involuntaria que deriva finalmente en un cuadro de manifiesta desnutrición cuando genera efectos adversos como alteraciones funcionales o clínicas.

Hay que tener en cuenta que 1 de cada 3 personas en el país se encuentra en riesgo nutricional.

La anorexia en los ancianos se debe a la reducción de las funciones como el gusto, el olfato y la vista.

A esto se debe sumar la disminución de la capacidad de masticación asociada a la pérdida de piezas dentales, una menor secreción de saliva, reducción de la producción de sustancias gástricas y alteraciones neuroendocrinas. Todo ello puede disminuir el apetito.

Hay que estar atentos a los síntomas como pérdida de peso, lentitud al caminar, dificultar para levantarse de la silla y/o para subir y bajar escaleras, debilidad y cansancio.

Las personas mayores pueden sufrir depresión por diferentes causas: mudanza a un centro de la tercera edad, hijos que dejan el hogar, amigos y/o familiares que fallecen o pérdida de la independencia.

También por dolores crónicos o enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o el cáncer. Todo ello afecta al estado nutricional y puede ser causa de una desnutrición severa.

 

Prevención y corrección de la dieta

Una dieta saludable en un anciano tiene que aportar la energía y  los nutrientes necesarios para evitar deficiencias nutricionales.

Es muy importante que la dieta incluya alimentos que la persona conozca y consuma habitualmente. En algunas residencias geriátricas se pide a los residentes que expliquen las recetas que hacían en sus casas para poderlas adaptar a la cocina de la residencia.

Hay alimentos que añadidos a la dieta aumentan el aporte calórico y de nutrientes como la leche en polvo, el queso fundido, yogur en batidos con frutas, con cereales, clara de huevo triturada, o frutos secos en postres o salsas.

Los nutrientes claves para los ancianos son las proteínas, la vitamina D y el calcio. Sin las suficientes proteínas se pierde masa muscular, existe riesgo de infecciones y de una mala cicatrización de las heridas. Con déficit de vitamina D y calcio hay un mayor riesgo de fracturas óseas.

Los ancianos deberían tomar más fibra para evitar el estreñimiento, y  beber más agua para evitar la deshidratación, el retraso en la cicatrización de las heridas, las aftas bucales y la dificultad en la preparación del bolo alimenticio por la falta de salivación.

 

Suplementos nutricionales

La toma de suplementos nutricionales no ha de sustituir la alimentación habitual sino que debe complementarla.

Deben tomarse en un momento del día que no interfiera con la alimentación habitual, podrían tomarse al despertar, entre las comidas principales, 30 minutos antes de la comida principal, por la tarde, por la noche, o con la medicación.

Se recomiendan los suplementos nutricionales, siempre con el conocimiento del profesional de la salud, ya que previenen la pérdida de peso, ayudan en la recuperación del peso perdido e incrementan la masa magra.

Igualmente reducen el riesgo de caídas, mejoran la vitalidad de los ancianos sanos, así como la percepción general de la salud entre, otros beneficios.

 

Consecuencias de la desnutrición

La nutrición es un factor fundamental a la hora de prevenir afecciones como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares o algunos tipos de cáncer.

También es un aliado potencialmente efectivo para reforzar la acción de los tratamientos médicos, y muy especialmente los prescritos por la oncología médica y la oncología radioterápica.

Los expertos coinciden en afirmar que la desnutrición en el anciano provoca tanto consecuencias primarias como secundarias.

Entre las consecuencias primarias subrayar la disminución de la respuesta inmunitaria con mayor tendencia a sufrir infecciones, retraso de la curación y cicatrización de heridas y aparición de hipoproteinemia.

También debilidad muscular, menor capacidad de respuesta orgánica funcional, con aumento de la fragilidad, así como una menor respuesta a la medicación.

Entre los efectos secundarios derivados de la desnutrición se pueden dar enfermedades que pueden causar la muerte o un incremento de la frecuencia de ingresos hospitalarios.

El aumento de la estancia hospitalaria conlleva una peor calidad de vida del paciente y un aumento de costes sanitarios.

 

 

 

Equipo Torrese

Fuente:
Nestlé Health Science – Nourishing Personal Health*

Páginas de origen de las imágenes:
dietas.gratis
blog.villanuevadelduque.com
hispantv.com

VER:
> Vacunas mayores 60: Gripe, neumococo y herpes zóster 
> Guía Alimentaria para Personas Mayores – Evitar la desnutrición 

 

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*Nestlé Health Science inició su actividad en enero de 2011 con el respaldo del Centro de Investigación de Nestlé y especialmente por el Instituto Nestlé de Ciencias de la Salud.
En su división de Nutrición Clínica se producen y comercializan productos específicos para la nutrición enteral destinados a personas con necesidades específicas, suministrados a través de centros hospitalarios, asistenciales y farmacéuticos.
El 6 de noviembre de 2013 se celebró, en el edificio Nestlé de Barcelona, la II Jornada de Nutrición para periodistas organizada por Nestlé Health Science.

 

 

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