David Sumpter y su libro “Fútbol y matemáticas. Aventuras matemáticas del deporte rey” – Una...

 

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Escuadra, parábola, triangulación. ¿De qué estamos hablando? La mayoría dirán que de fútbol. Pues bien, sí, pero también de matemáticas. Y es que como demuestra el matemático David  Sumpter en este libro, se puede aprender mucho viendo un partido de tu equipo favorito.

Para empezar, podemos aprender estadística. Apostando, o analizando los pases realizados de un jugador cualquiera. Podemos aprender geometría analizando las  triangulaciones del Barça actual o del Ajax de los setenta. Los modelos matemáticos nos podrán ayudar a entender cómo funciona la cooperación sobre el césped o, gracias a los cánticos de la grada, saber cuál es la clave de un fenómeno tan en boga como el contagiosocial o, en  términos más actuales, la viralización.

Y es que por difícil que parezca, las matemáticas han tenido y tienen una  importancia crucial en el desarrollo del juego. Una de las mayores revoluciones futbolísticas de los últimos años fue la introducción de los tres puntos para el equipo ganador como mecanismo de incentivo para favorecer el  fútbol de ataque. Y nada mejor para entender los modelos probabilísticos que hacerlo a  partir de los millones de microapuestas que se realizan a lo largo de cada minuto de un partido sobrelos asuntos más descabellados.

David Sumpter es profesor de Matemáticas aplicadas en la universidad de Uppsala, en Suecia, donde dirige el colectivo Behaviour Research Group. Es además un reconocido modelador biológico y en su tiempo libre entrena a un equipo infantil  de  fútbol. Sus investigaciones han aparecido en la revista Science y en las publicaciones de la Royal Society, entre otras. Nacido en Londres, se doctoró en Manchester, y antes de trasladarse a Suecia, ocupó plazas de investigación en las universidades de Oxford y Cambridge.

Escrito por un experto matemático amante del fútbol, este libro no sólo es una manera diferente, entretenida y curiosa de aprender matemáticas, sino que permite al amante del deporte disfrutar del juego viéndolo desde una nueva y apasionante perspectiva.

 

Algunos extractos de la introducción

«Las matemáticas no pueden competir con el fútbol. El fútbol encarna las esperanzas y los sueños de las naciones. Nos une en la  admiración por la habilidad y el compromiso. Tiene superestrellas y tácticas, entretenimiento y emoción. El  fútbol cubre  secciones enteras de los periódicos y llena de mensajes nuestro Twitter.

portada-futbol-matematicasDecenas de miles de aficionados abarrotan los estadios y miles de millones de personas ven por  televisión la Copa del Mundo. Comparen todo esto con las matemáticas. Las eruditas revistas académicas yacen sin ser leídas en bibliotecas vacías. La asistencia a los seminarios se reduce a dos profesores adormilados y a un pequeño  grupo  de  aburridos estudiantes de doctorado. ¿Fútbol y matemáticas? No hay competencia posible.

Si las matemáticas pudieran competir con el fútbol, entonces estaríamos dispuestos a pagar 40 libras al mes por una suscripción a Sky Mathematics. En lugar de pasarnos la noche  del miércoles viendo la Liga de Campeones, entraríamos en Khan Academy y repasaríamos las desigualdades lineales. Si las matemáticas pudieran competir con el fútbol, pasaríamos las tardes de noviembre sentados en sillas de plástico heladas contemplando como Marcus du Sautoy refuta en la pizarra a ese engreído físico de Manchester que aparece en televisión. Arsenal uno, Oldham Athletic cero. En lugar de decir “es un partido en dos tiempos”, diríamos que “se trata de una división simple de la  unidad intervalo en dos partes de igual medida”.  En  lugar de “dio el 110%”,  el comentarista diría… bueno, diría que “dio el 100 %”.

No se trata de que las matemáticas no hayan tenido su oportunidad. Todos hemos estado sentados en la escuela aprendiendo las tablas de multiplicar y pulsando números en una calculadora. Todas esas horas pasadas intentando recordar si 7 veces 8 son 56 o 54, o si pi es cuadrado o circular. Teniendo en cuenta todo ese tiempo, y todo el entrenamiento, se podría pensar que todo el mundo se habría dado cuenta si las matemáticas fueran tan excitantes como el  fútbol. Pero parece que la mayoría de las personas no se deja engañar tan fácilmente. Es posible que existan algunas personas que disfruten con las matemáticas, pero hay muchas, muchas más que están locamente enamoradas del fútbol.

Yo soy una de esas personas que disfrutan de las matemáticas casi tanto como disfrutan del fútbol. Soy profesor de matemáticas y me paso el día creando y comprendiendo modelos matemáticos. Pero ni siquiera yo me atrevo a llegar al punto de pretender que las matemáticas puedan competir con el fútbol. No pueden.Todas las  probabilidades están en contra. A veces, cuando miro el fútbol y después bajo la vista a mis libros de matemáticas, me empiezo a preguntar qué estoy haciendo exactamente con mi vida. Aquí estoy yo, un profesor de matemáticas aplicadas.

Trabajo en una amplia variedad de problemas diversos e interesantes con investigadores de todo el  mundo. Tengo la oportunidad de viajar por todo el mundo para presentar mi trabajo en conferencias en lugares exóticos y para visitar las universidades  más  importantes del mundo. Esto debería equivaler a jugar por Inglaterra. Pero no lo es, y yo sé que no lo es. Ser un ma temático es respetable, pero no se parece en nada a tener éxito en el fútbol.

[…] Yo soy del tipo de personas que no pueden dejar de soñar. A pesar de que ahora tengo 42 años, y con dos pies izquierdos y solo un interés moderado en ponerme en forma, no puedo dejar de creer que puedo contribuir al fútbol. Al fin y al cabo, planear y razonar también se encuentran en la lista de prerrequisitos para el éxito futbolístico, ¿o no? En eso soy bueno. Quizá las matemáticas tengan algo que ofrecer al fútbol. Y quizás el fútbol tenga algo que ofrecer a las matemáticas. Tengo buenas razones para creer que mi habilidad para crear modelos, aprendida con gran esfuerzo, al final puede resultar útil. Los números juegan un papel cada vez más importante en el fútbol.

Clasificaciones de jugadores y equipos, asistencias y goles, porcentaje de posesión y de pases, frecuencia de entradas e intercepciones son solo unas pocas de las estadísticas que aparecen en los informes sobre los partidos. “Pizarras” detalladas del ángulo de los saques de esquina, de las líneas de pase y mapas de calor posicionales se muestran en las pantallas de los ordenadores de los entrenadores en las reuniones después del partido. Pero esos números son solo el punto de partida. Las matemáticas agrupan las estadísticas de una manera que nos permite ver lo que está pasando. En cuanto tenemos los números, las matemáticas nos ofrecen su interpretación.

Existen toda una serie de cuestiones futbolísticas que se pueden responder utilizando las matemáticas. ¿Cuál es la probabilidad de marcar un gol en los últimos dos minutos de una final de la Liga de Campeones? Por mucho que digan los seguidores del Real Madrid, se trata de una cuestión relacionada con la naturaleza del azar puro. ¿Por qué es tan efectivo el tiquitaca del Barcelona? Se trata de una cuestión de geometría y dinámica. ¿Por qué se dan tres puntos por una victoria en los partidos de liga? En este caso es un tema de la teoría de juego y de incentivos. ¿Quién es mejor, Messi o Ronaldo? Se trata de una cuestión de grandes desviaciones estadísticas.

¿Qué es lo que los mapas de  calor y las estadísticas de pases nos explican realmente sobre el juego? Esta es una cuestión de big data y de sistemas en red. ¿Cómo es posible que los corredores de apuestas puedan presentar unas ofertas tan atractivas? Esta es una cuestión de probabilidades combinatorias y psicología. ¿Y por qué es tan difícil ganar en estos casos? Se trata de una cuestión de inteligencia colectiva y promedios.

En este libro voy a contestar a todas estas preguntas y muchas más, pero mi ambición va  mucho más allá. Con Fútbol y matemáticas no pretendo simplemente proporcionarte  algunos hechos matemáticos relacionados con el fútbol que puedas explicar a los amigos en el bar, sino que se trata de cambiar tu forma de mirar tanto las matemáticas como el  fútbol. Creo que ambos tienen mucho que ofrecerse el uno al otro y, aunque las matemáticas no pueden competir con el fútbol, pueden aprender mucho mutuamente.

Las mates se pueden utilizar para explicar el fútbol, y el fútbol ayuda a explicar matemáticas.

El fútbol y las mates parten desde el mismo punto. El fútbol parte de las «leyes del  juego», las reglas establecidas por la Federación Internacional de Fútbol Asociación. Lo que los entrenadores de fútbol deben resolver es el problema de cómoconseguir que su equipo gane dentro de los límites establecidos por las reglas. Las matemáticas tienen su propio conjunto de reglas, que los matemáticos deben aplicar para conseguir las respuestas correctas a las preguntas que se plantean. Al seguir dichas reglas, y con un poco de inspiración, tanto los futbolistas como los matemáticos intentan conseguir su objetivo. El entrenamiento y las matemáticas empiezan con la teoría.

Pero las reglas del juego no lo son todo. El entrenador debe explicar la importancia de que cada jugador mantenga su posición, pero si el defensa central roba el balón en su propio campo, corre con confianza hacia la portería contraria y lo mete por  la escuadra, ni siquiera Louis Van Gaal podrá quejarse. La mayoría de nosotros no tenemos problemas para aceptar que lo que ocurre en la práctica es muy diferente de lo que la teoría dice que debería ocurrir. Si todo el mundo se atuviera a la teoría, entonces los partidos de fútbol  —y la vida en general— serían muy aburridos.»

 

 

Departamento de Comunicación Editorial Ariel
nsanchez@colaborador.planeta.es

 

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