Piel lisa sin tatuajes ni manchas – La técnica láser destruye los pigmentos sin afectar...

 

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La evolución de las tecnologías ha permitido multiplicar las aplicaciones médicas de la técnica del láser. En el campo de la estética, una de las más novedosas es la posibilidad de eliminar aquellos tatuajes que no queremos seguir conservando en nuestra piel. Hace tan sólo unos años solamente era posible borrar algunos dibujos realizados con tinta negra pero hoy existe la posibilidad de lucir una piel sin tatuajes – tanto los artísticos (realizados por amateurs o profesionales) como los traumáticos (causados por arma de fuego, accidente de tráfico, tinta de pluma estilográfica,…) – y sin manchas producidas por el sol en cara, escote o manos.

Esta técnica permite destruir el exceso de pigmento sin causar daño en la piel. Tanto los tatuajes como las manchas cutáneas, desaparecen dejando la piel intacta y con un tono uniforme. Se trata de una técnica que no deja cicatrices ni marcas de ningún tipo. En el caso de las manchas cutáneas, la aplicación del láser dependerá de la edad del paciente, del tipo de piel y de la pigmentación. Se precisan normalmente una o dos sesiones de unos diez minutos de duración y entre cada una de ellas debe transcurrir un mínimo de cuatro semanas. Si se trata concretamente de tatuajes, se tiene en cuenta el tipo, el tamaño, la profundidad y la coloración. Además, para su eliminación total pueden ser necesarias más sesiones que para las manchas cutáneas, dependiendo de sus características.

La técnica del láser libera una gran cantidad de energía en un periodo muy corto de tiempo. Esa irradiación es absorbida por los tatuajes, destruyendo los pigmentos pero sin afectar a la piel circundante, ni dejar cicatrices.

Para recuperar la coloración normal y el aspecto natural de la piel, se requieren algunos cuidados tras cada sesión. Se recomienda que el área tratada sea observada y cuidada periódicamente hasta que esté totalmente curada. Inmediatamente después del tratamiento se aplicará una pomada antibiótica para prevenir posibles infecciones, así como frío local seco para descongestionar y disminuir el proceso inflamatorio. 

Durante el proceso de recuperación es necesario evitar los focos de calor y de humedad como las saunas, las piscinas, las estufas o los baños de agua caliente. Estos cuidados impiden que las costras maceren y se caigan antes de tiempo y reducen el riesgo de infecciones. Finalmente, es necesaria la utilización de protección solar total durante unas tres semanas, ya que es el tiempo que la piel tarda en recuperar su tonalidad normal. También es muy aconsejable que tras un tratamiento con láser se empiecen a utilizar productos cosméticos nuevos siempre bajo la supervisión de un profesional.

 

 

Fuente: Clínica Planas, Barcelona-Madrid
Tinkle Comunicaciónlestevan@tinkle.es 

 

Ver:
Manchas en la piel – Cómo disimularlas o quitarlas 
Rafael Serena – Rejuvenecimiento vaginal, láser, botox y tatuajes

Pagina de origen de la imagen:
recetarionatural.com

 


 

 

 

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