El complejo de Antígona y otros complejos famosos

 

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La psicóloga Trinidad Quinteros Cruz tiene elaborado un curioso diccionario de los complejos, que revela su enorme variedad. Llevan el nombre de personajes históricos, figuras mitológicas o protagonistas de obras literarias o bíblicas. Estos son algunos ejemplos:

 

Complejo de Antígona

Fijación excesiva en la figura de la madre e incapacidad para aceptar las leyes de la vida y del amor. Según la mitología y la caracterización dramática de Sófocles, Antígona consagró su vida al cuidado de Yocasta y Edipo: sus padres.


Complejo de Agar y Sara

Tendencia masculina, a veces inconsciente, a clasificar a las mujeres en dos grupos: las buenas, puras e intocables a semejanza de la madre, y las malas, aptas para la satisfacción sexual, pero indignas de amor. Su nombre alude a un episodio bíblico: Sara, mujer de Abraham, creyó que no podía tener hijos y autorizó a su esposo para que cohabitara con su esclava egipcia, Agar, de la que tuvo un hijo llamado Ismael. Pero como más tarde Sara tuvo un hijo, Isaac, el patriarca expulsó de su casa a Agar y a Ismael.

 

Complejo de Agripina

Tiene el mismo significado que el complejo de Edipo, descrito por Freud. Sin embargo, los psiquiatras belgas Sollier y Courbon reprocharon la denominación freudiana, ya que el Edipo de la leyenda griega no sabía que cometía un incesto, pues desconocía el hecho de que su esposa, Yocasta, era en realidad su madre. Consideran más adecuado el término Complejo de Agripina, en razón de que la emperatriz romana de ese nombre trató de seducir a su hijo Nerón.

 

Complejo de Alejandro

Resentimiento del hijo contra el padre. Se cuenta que Alejandro Magno, al enterarse de los triunfos bélicos de su padre Filipo de Macedonia, exclamó con ira y desaliento: «Mi padre no me deja ya nada por conquistar». En este caso los psicoanalistas hablan de una «ofensa narcisista del yo».

 

Complejo de Aquiles

Tendencia a ocultar la propia debilidad bajo la apariencia de invulnerabilidad o heroísmo. Aquiles, héroe del poema homérico «La Ilíada», fue sumergido por su madre en la laguna Estigia para lograr que su cuerpo quedara inmune a las heridas; sin embargo, el talón por donde lo sujetaba no logró ser bañado por el agua mágica y permaneció vulnerable.

 

Complejo de Aristóteles

Rebelión del hijo contra el padre, del discípulo contra el maestro. El nombre alude a la oposición que tuvo Aristóteles hacia su maestro Platón. El discípulo trata de destruir la obra de su iniciador para imponer la suya, nueva y propia.

 

Complejo de Bovary

Llamado más corrientemente «bovarismo», deriva de la famosa novela de Gustave Flaubert «Madame Bovary». En términos psicopatológicos, el bovarismo consiste en una alteración del sentido de la realidad, de raíz esquizoide, por la que una persona se considera otra de la que realmente es.

 

Complejo de Brummer

Excesiva elegancia en el vestir que compensa, en el fondo, un fuerte sentimiento de inferioridad. El nombre recuerda a Jorge Brummer (1778- 1840), dandy famoso de la Corte de Inglaterra, que actuó como un verdadero dictador de la moda de su tiempo.


Complejo de Brunilda

Tendencia de las jóvenes a querer ver en su novio un superhombre o un héroe, sobrevaloración que después del matrimonio se transforma en una desvalorización absoluta. En este caso el hombre sigue siendo el mismo, cambia sólo la actitud de la mujer. En la leyenda germánica la Valkiria, Brunilda sólo se muestra dispuesta a casarse con un varón capaz de vencerla en toda clase de ejercicios físicos. Mediante un engaño Sigfrido logra vencerla y conquistarla. Brunilda descubre el engaño y exige la muerte del ofensor.


Complejo de Caín

La figura bíblica de Caín se invoca para caracterizar la peculiar psicología del primogénito, celoso del hijo segundo a quien considera como un intruso y un rival. El psicólogo francés Charles Badouin, el primero en usar el término, escribe: «El niño al que le cabe en suerte un hermanito o una hermanita, generalmente reacciona primero con unos celos desmedidos y de carácter completamente animal, que subsisten luego o permanecen latentes y más o menos reprimidos. La hostilidad del menor frente al mayor aparece como una réplica natural a dicha hostilidad».


Complejo de la Cenicienta

Compensación elaborada por el niño más pequeño o poco querido de la familia. El hijo menos querido será el que más tarde salvará, gracias a su talento, a toda la familia que se encuentra en una situación dramática. Colocado en una situación de víctima, el mundo reconocerá sus méritos.


Complejo de Dafne

Miedo de las jóvenes ante la sexualidad. La ninfa Dafne, en la mitología griega, era perseguida por Apolo. En el momento en que el enamorado dios estaba a punto de alcanzarla, la ninfa se transformó en laurel.


Complejo de Edipo

Amor patológico del hijo por la madre. Según Freud, todo niño desea subconscientemente a su madre y odia a su padre. «El pequeño se da cuenta – escribe el psicoanalista – de que el padre le cierra el camino conducente hacia la madre; su identificación con el padre toma un matiz de hostilidad, debido a este mismo hecho, y acaba por confundirse con el deseo de sustituir al padre». Esta situación surge entre el tercer y quinto año de la vida y se resuelve en el sexto. Muchos no logran superar este conflicto psicoemotivo y canalizarlo en un amor normal. La no superación significa una grave perturbación que puede evolucionar a una neurosis. El de Edipo fue el primer complejo descubierto y descrito por Freud. El nombre proviene de la mitología griega y la historia fue recreada por Sófocles en una tragedia.


Complejo de Electra

Término propuesto por Jung para designar la contrapartida del Complejo de Edipo. Fijación afectiva de la niña en la figura del padre. Según la leyenda griega, Electra, hija de Agamenón y Clitemnestra, vengó a su padre que fue asesinado por Egisto, amante de Clitemnestra. Azuzó a su hermano Orestes para que diera muerte a su madre y a Egisto, asesinos del padre de ambos.

 

Complejo de Empédocles

El nombre corresponde a un filósofo griego del siglo V que se precipitó al cráter del volcán Etna para hacerse famoso por su suicidio. El complejo designa la compulsión al suicidio por realzar el propio equilibrio autoestimativo quebrantado, apareciendo como un «héroe» ante sí y los demás.

 

Complejo de Eróstrato

Según la leyenda, Eróstrato incendió el templo de Diana, en Éfeso, para pasar a la posteridad, ya que no tenía ningún mérito para conseguir fama. No importan los medios con tal de distinguirse, sobresalir, que se hable de uno. Declaración frecuente en los cuarteles de policía: «Lo hice porque quería salir en los medios».


Complejo de Hamlet

Vacilación para actuar debido a la duda, el escrúpulo y la meditación excesiva. El príncipe de Dinamarca de la obra de Shakespeare resulta el símbolo de la irresolución.


Complejo de Job

Nombre global dado a las dolencias «psicógenas» de la piel. Se ha observado que las personas que se ofenden con facilidad o se sienten agraviadas, con o sin motivo, son más proclives a padecer dermatitis psicosomáticas. En general las alteraciones dérmicas desaparecen cuando se recobra la autoestima y desaparece el sentimiento de agravio. El nombre recuerda al patriarca bíblico Job, quien tuvo que soportar como prueba divina todo tipo de sufrimientos y plagas, incluyendo ulceraciones de la piel.


Complejo de Judas

Ánimo de traición impulsado por el resentimiento. El sujeto no soporta la superioridad, sobre todo moral, de otra persona de mayor valía, y con sus deslealtades procura reestablecer inconscientemente su autoestima quebrantada. Las treinta monedas de plata no explican suficientemente la villanía de Judas Iscariote, cuyo nombre ostenta el complejo.


Complejo de Münchausen

Mentiras, historias inverosímiles en las que el narrador, protagonista de sus cuentos, se impone como»superior» sobre sus oyentes. Mecanismo de compensación a una situación de inferioridad. El barón de Münchhausen protagoniza tres novelas del siglo XVIII en las que relata aventuras extraordinarias e inverosímiles que lindan con el absurdo. Como personaje literario es el prototipo del mentiroso.


Complejo de Narciso

Narcisismo. Sobreestimación de sí mismo. Fase infantil del desarrollo caracterizada por el deseo de ser amado, con preferencia al deseo de amar. El narcisista no logra superar esta fase evolutiva y queda atrapado en el yo. En la elección del objeto amoroso escogerá siempre bajo la influencia inconsciente de la imagen que se tiene formada de su propio yo, buscando en él una especie de réplica de sí mismo. En la mitología griega, Narciso era un bello pastor que, al inclinarse sobre el agua de una fuente para beber, percibió su imagen y se enamoró de sí mismo.


Complejo de Otelo

Sentimiento morboso de celos. Celoso por antonomasia, el Moro de Venecia de Shakespeare da su nombre al complejo.


Complejo de Pulgarcito

El hijo menor de una familia en que hay numerosos hermanos acusa una psicología particular. Según Adler, por regla general, allí donde hay muchos hermanos suele ser el más pequeño el que llegue más lejos en la vida. Es la supercompensación obtenida por el niño más joven o el niño despreciado por la familia. El propio Adler señaló al respecto el cuento popular «Pulgarcito».

 

 

 

El  Periódico de la Farmacia
Publicación de información sanitaria, nº 41
www.elperiodicodelafarmacia.com  


Página de origen de la imagen:
perfectamenteimperfecta.wordpress.com

 

 

 


 

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