Rosa Ribas – «Don de lenguas» una novela de luces y sombras

 

Por Marina Torné, periodista

 

Rosa Ribas es doctora en Filología Hispánica y está afincada en Alemania desde 1991, donde ha desarrollado una intensa labor en el campo de la didáctica de las lenguas, como docente y como autora. Ha sido lectora de español en la Johann Wolfgang Goethe Universität de Francfort del Meno y profesora de Estudios Hispánicos Aplicados en la Universidad de Heilbronn.

Escritora de novela negra, está presentando en España su última obra “Don de lenguas”, escrita en colaboración con Sabine Hofmann, gran amiga suya.

 

Pregunta: «Don de lenguas», una novela a cuatro manos.
Respuesta: Nos hacía mucha ilusión trabajar juntas. Las dos somos filólogas, doctora en Filología Hispánica yo y Sabine Hofmann, doctora en Filología Germánica y Románica. Pensamos en una novela donde el tema de la lengua tuviera un peso especial. Teníamos claro que no queríamos que la acción transcurriese en una época demasiado moderna, porque entonces una persona que sabe de lenguas, como nos interesaba a nosotras, acabaría convirtiéndose en algo muy mecánico, un peritaje lingüístico… Tampoco queríamos retroceder demasiado, porque entonces el personaje corría el peligro de parecer inverosímil. Vimos que el periodo de los años cincuenta era muy interesante, poco trabajado, y donde el personaje de Ana Martí, la protagonista, la periodista novata de los «ecos de sociedad», encaja perfectamente en esta década. Su prima, Beatriz Noguer, la filóloga erudita, también. Son dos mujeres de la época pero luchadoras y valientes, aunque a veces sea a la fuerza.

P. Y ustedes tuvieron que ponerse de acuerdo en muchos aspectos.
R. Primero hicimos un dibujo muy general de lo que sería la historia. Durante los pasos previos Sabine Hofmann y yo nos dimos cuenta de que éramos muy diferentes, casi, casi, prototipos. Yo venía del sur… Cuando tuvimos la idea más o menos perfilada yo ya quería ponerme a trabajar, pero Sabine me decía «¡No, no! Tenemos que pensarlo hasta el final. Qué sucede cuando este personaje dice tal cosa u otro hace según que movimiento».

P. Avanzarse, como en una partida de ajedrez.
R. Sí. Exacto. Tenía que pensarse todo, planificarse muy bien, esquematizar, estructurar mucho más.
Se ponían en común las ideas pero, a menudo, una no convencía a la otra. De repente surgía una tercera vía, más próxima a una u a otra, pero más madura que las dos propuestas anteriores. No se trata de la suma de ninguna de las dos vías, si no de una «solución» que cuando la tienes clara, sabes que es ésa, que ése es el camino a seguir.

P. Y entonces se mezcla el carácter más frío del norte con el caliente del sur y estallan las emociones.
R. Sí, porque en ese momento ves que llegas al lugar correcto. El proceso de trabajar dos personas en un texto es un proceso mucho más lento y también tienes que compartir mucha más información; compartir, por ejemplo, cómo te has imaginado tal personaje, cuál es su cara… Hemos trabajado con fotos de gente conocida que nos han servido de modelos. ¡Nadie podría imaginarse quién es el policía fascista!

P. ¿Personas muy conocidas?
R. Pero muy conocidas.

P. ¿Las podremos identificar?
R. Si las reconocéis, hay premio.

P. Algún apellido poco habitual en la novela.
R. Son reales. Hay muchos apellidos catalanes, alguno extraño y un poco caricaturesco, incluso. En el caso de la muerta, que desaparece en la primera página, sí que buscamos un apellido peculiar, porque no queríamos que nadie pensase que se podría tratar de algún familiar… En la novela hay personajes reales, con nombres reales, figuras políticas de la época pero el resto, son inventados.

P. El comisario que debe compartir información con Ana Martí
R. Es un policía franquista, con claroscuros. Tanto abofetea a una mujer para sonsacarle información, como es un padre amantísimo. No queríamos un policía monolítico, un policía «malo». Es, simplemente, un policía de su época, un personaje oscuro que tiene una obediencia ciega hacia el sistema pero cuando lo ves como padre… Nadie está hecho de una sola pieza.

P. Luces y sombras.
R. Sí. Todos los personajes tienen una parte clara y una de oscura. Las protagonistas también. No son «buenas, buenas». Se trata de un tiempo en el que para llegar hasta donde uno quiere, hay que pactar, como sucede en el caso de Ana Martí. No se puede actuar sin «ensuciarse». Viven en una época «sucia».

P. En ocasiones han habido consultas a un forense.
R. Una forense de Barcelona. Ya he trabajado en varias ocasiones con ella. Se trata de una tarea paralela. Cuando existe alguna duda, ella la resuelve por correo electrónico. También nos «hace» las autopsias, pero no muy detalladas; a mí me gustan las cosas verídicas, pero no morbosas. La forense proporciona mucha seguridad porque sabes perfectamente cuál es la manera de «colocar» al muerto y qué aspecto tendrá según las circunstancias.

P. También han pasado ustedes muchas horas en las hemerotecas.
R. La hemeroteca de La Vanguardia, que por suerte está digitalizada, ha sido una fuente de información importantísima. También hemos consultado libros de la época, libros de historia, crónicas…  igualmente útiles. Pero las entrevistas con los protagonistas que vivieron aquellos años han sido, sin duda, de un valor incalculable: los olores de la ciudad, sus ruidos… Estas imágenes lo cambian todo.

P. Le confesé a Aro Sáinz de la Maza que de pequeña me encantaban «Los Cinco».
R. De muy jovencita a mí me apasionaba Salgari y El Corsario Negro, los tres libros de El Corsario que me regaló mi padre y que todavía conservo, éstas son las lecturas de mi infancia. Luego cuando aprendí italiano, el primer libro que leí en esa lengua fue… «Il Corsaro Nero». Estas obras me marcaron muchísimo. Blyton también me gustaba, pero nunca entendí qué era aquello de la «cerveza de jengibre». Los Cinco, que siempre iban en bici y se montaban unos picnics impresionantes… «La vuelta al mundo en ochenta días», me encantó.

P.¿ Y del lado «negro»?
R. Empecé como todo el mundo, creo, leyendo las novelas de Agatha Christie. También me leí toda la colección de Sherlock Holmes… Más tarde leí novelas con un poco más de empaque como Montalbán, los americanos, Raymond Chandler

P. Los suecos Sjöwall y Whalöö, ultimo premio de novela negra.
R. He leído alguna cosa de ellos. Me gusta la vertiente social de sus novelas. Este aspecto de la obra de Maj Sjöwall y Per Wahlöö me impactó mucho. En general, algunos autores nórdicos no me atraen demasiado porque son muy truculentos. Las novelas de asesinos en serie no me interesan, sean suecas, o no.

P. ¿Por qué cree que tengo que leer su novela?
R. Porque es una novela negra diferente, con protagonistas de mucho carácter y que transcurre en una época que no está demasiado explotada y que también presentamos de una manera muy poco maniquea.

P. Y su próxima novela…
R. Es paralela a ésta, pero no puedo decirte nada más.

P. ¿Nada, nada?
R. Nada… Bueno, sí, sólo Barcelona años sesenta, Poble Sec.

P. ¡Vaya! ¡Pero si me crié allí!
R. Me gusta mucho este barrio. Nos estamos arreglando una casa para cuando visitemos la ciudad en la calle…

 

Justo en esa calle cursé parte de los estudios primarios y secundarios.

Rosa Ribas me confiesa estar enamorada del pequeño barrio obrero que se derrama por la parte baja de la ciudad, y que nos anuncia a bombo y platillo cada cambio de estación cuando se demora por la falda de mi amada montaña de Montjuic.

Cuando Ribas me dedica un ejemplar de «Don de lenguas», observo que es zurda.

«¡Pues escribiendo con la izquierda todavía es más difícil!» -bromeo.

Rosa sonríe y exclama que no había caído en este detalle. También me revela que Sabine trabaja con el ordenador, pero que ella escribe a mano.

«Como Álvaro Pombo» -pienso.

La ilusión de Rosa Ribas es contagiosa y durante la presentación, invitados y autora charlamos, como en una tertulia de café, sobre su obra.

El domingo viajará de nuevo hacia su hogar en Fráncfort, me dice, y yo pienso que lejos de las calles que le iluminan la mirada y que le dibujan en el rostro una ilusión casi infantil, como la que muestran los niños cuando ven nevar por primera vez.

Y eso pasa justo el día en que estrenamos una nueva primavera.

 

 

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marina.torne@gmail.com
Esta entrevista fue realizada en Barcelona el 20 de marzo de 2013,
durante la presentación del libro

 

Fotografías:©2013 Marisa Ferrer P.