Muerta tras ser violada salvajemente por seis hombres

 

En Nueva Delhi, el 16 de diciembre de 2012, una muchacha universitaria de 23 años y un compañero suyo subieron a un autobús.

Seis hombres, un menor entre ellos, dieron una paliza al acompañante de la joven, arrastraron a la joven al final del autobús y, durante 40 terroríficos minutos, la violaron alternativamente de forma salvaje. La golpearon con una barra de hierro y la arrojaron del autobús en marcha después de haber quedado satisfechos por la “hazaña” realizada.

Esta vez ha salido a la luz lo que muchos hombres de la India hacen a sus mujeres. Ya sabíamos que las rociaban con ácido si no les aceptaban o se enfadaban con ellas por cualquier cosa. Ya sabíamos que los golpes y malos tratos son lo normal de cada día con sus mujeres, comportamientos a veces alimentados por suegras que han perdido ya el sentido de lo que está bien o mal, por el odio acumulado durante años de vejaciones y trato inhumano por parte de los hombres de sus familias.

Las autoridades, por lo que se ha visto hasta ahora, veían como normal estas situaciones y nunca eran castigadas. Los autores campaban a sus anchas y continuaban maltratando, a veces hasta la muerte, a las mujeres que les apetecía. Pero resulta que la agresión del día 16 desató una ola de protestas callejeras en Nueva Delhi que desembocaron en duros enfrentamientos con las fuerzas del orden, con el resultado de un policía muerto y otras 143 personas heridas.

Las mujeres hartas de verse tratadas como “cosas” que se usan y se tiran, o como simples esclavas del hogar sin derecho a nada, estallaron. Y junto a ellas hombres, con toda la extensión de la palabra, apoyaron su estallido.

Porque las mujeres, son personas. No son entes sin alma a los que se les tiene que vigilar, a los que se les tiene que maltratar por el sólo hecho de ser mujeres. “Cosas” sin voz, que se pueden destrozar porque se quiere, porque no hay ninguna ley que castigue a ningún hombre por pegar, violar, torturar, quemar o mutilar a una mujer. Porque ¿qué es una mujer en la India? Nada, menos que nada.

Para evitar males mayores, las autoridades, hicieron trasladar a la víctima al hospital Mount Elizabeth de Singapur, ciudad y país del Sudeste Asiático, donde falleció a las 04:45 a.m. del 29 de diciembre de 2012, después de 13 días de agonía. El examen médico tras su ingreso mostraba que, además del ataque cardíaco sufrido, padecía infección en los pulmones y el abdomen, y una herida cerebral importante.

Periódicos, revistas y medios audiovisuales de todo el mundo se hicieron eco del crimen y, como por arte de magia, las autoridades indias empezaron a aparecer: en el hospital Mount Elizabeth varios diplomáticos de la embajada de la India en Singapur, prepararon el traslado del cadáver a Nueva Delhi, el embajador indio, T.C.A. Raghavan, dijo en conferencia de prensa que el cadáver de la víctima, cuya identidad no ha sido revelada, llegaría a Nueva Delhi a bordo de un avión especial fletado por el Gobierno.

Los seis implicados en la agresión sexual, incluido el conductor del autobús, fueron detenidos y todos ellos comparecerán ante la Justicia el 3 de enero, después de que la presión popular obligara a las autoridades a agilizar el proceso.

La Oficina Nacional de Registro de Crímenes reveló en 2011 que cada 20 minutos una mujer es violada en la India, pero que en solo uno de cada cuatro casos el culpable es condenado debido, según analistas, a la «inmensa corrupción» presente en el cuerpo policial.

Ahora numerosos representantes del sistema político han prometido ante las cámaras de televisión distintas medidas para que no se vuelva a repetir un caso como este.

El primer ministro Manmohan Singh pidió que las emociones que ha desatado el caso contribuyan a un cambio en la sociedad y el presidente Pranab Mukherjee destacó su fortaleza: “Es una verdadera heroína y simboliza lo mejor de la juventud y las mujeres de la India”.

Las autoridades políticas y de todos los estamentos policiales y jurídicos de la India sabían lo que estaba sucediendo con las mujeres en su país. Tenían datos, denuncias. Con sólo darse una vuelta por pueblos y ciudades hubieran visto, como poco, las caras quemadas por ácido de muchas mujeres. No hicieron nada para remediarlo. Miraron para otro lado.

Juicio sumarísimo a todos los maltratadores y asesinos; a los policías corruptos: un castigo ejemplar; prohibición total y absoluta de venta de ácidos y de cualquier producto corrosivo. Esto para empezar.

 

Equipo Torrese, 02-01-2013

 

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