Josep Ramoneda – «Si se pierde la curiosidad, se entra en la cultura de la...

 

Por Marina Torné 

 

Josep Ramoneda, filósofo, periodista y escritor, nos recibe en su despacho de la Editorial Galaxia Gutenberg para presentarnos «La Maleta de Portbou», nueva revista de humanidades y economía, de periodicidad bimestral. Dirigida por Ramoneda, esta publicación recibe su nombre en memoria de Walter Benjamin, que se suicidó en Portbou en 1940, cuando huía de la persecución nazi.

Ramoneda, en el editorial del primer número, señala entre otras cosas que: «La Maleta de Portbou pretende contribuir al debate sobre el mundo actual y su sentido, a partir de dos disciplinas aparentemente muy alejadas, la filosofía -y las humanidades, en general- y la economía, que, en diálogo, pueden ser extremadamente útiles para pensar mejor el futuro (que siempre es una manera de entender el presente); acabar con las amenidades posmodernas, en que todo es susceptible de significar cualquier cosa; y afrontar las fracturas tecnológicas (sociedad digital, biotecnología) culturales (contra el culto a las civilizaciones y el multiculturalismo) y geopolíticas».

También ofrece «a las personas interesadas un medio de comunicación, un lugar de debate, una plataforma de programación y de propuesta, una gama variada de vías de acceso a la cultura. La sociedad de la información es una sociedad de buscadores. La cantidad de información es inmensa, la gente necesita guías para moverse entre ella. Este proyecto es, en cierto sentido, un buscador cultural de otra naturaleza».

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Fotografías:©2013 Marisa Ferrer P. 

Pregunta: ¿Cuando nació la «Maleta de Portbou»?

Respuesta: Ya hacía tiempo que pensábamos en ello. La idea, fundamentalmente, consiste en generar un espacio de debate sobre los cambios que hay en el mundo actual utilizando como primera plataforma, una revista bimestral de ensayo internacional, partiendo de la red que creé con intelectuales de todo el mundo durante los años en que fui director del CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona). El corpus principal de la revista es el ensayo intelectual y, en este espacio particular entre la teoría y la literatura, el artículo académico, así como una construcción más personal, siguiendo la idea de Montaigne: el ensayo como ejercicio de pintarse a uno mismo. También se incluyen otros géneros como la entrevista y el relato, dando una gran importancia a la parte artística: fotografía e ilustración. El espacio «Galería» es una pequeña exposición. Consiste en ocho imágenes con una breve introducción justificativa de la selección y con ocho pies de foto.

P. Dice usted que la revista constituye una herramienta para pensar mejor el futuro.

R. Es evidente que estamos en unos momentos de cambio. En 1989 acabó un mundo. Ahora estamos en una fase de transición. Parecía que pasábamos de un mundo bipolar a uno unipolar, pero está claro que la unipolaridad no funciona y que el mundo se está haciendo mucho más multipolar y complejo. Es, por tanto, un mundo más descontrolado, con unos procesos de cambios tecnológicos muy grandes. Estamos en un momento de transformación real de las cosas. Durante un tiempo ha existido la sensación de que vivíamos ante un muro: una especie de presente continuo sin futuro. Es cuestión de empezar a recuperar el pasado, porque parecía que nos habíamos quedado sin pasado y sin futuro. Se trataría de recuperar el pasado para aprender de él y repensar el futuro para poder avanzar. Este sería el espacio en el que se mueven las reflexiones y preocupaciones de esta revista.

P. ¿Por qué Walter Benjamin?

R. Benjamin no es más que una referencia. Da nombre a la revista y, en cierto modo, es un homenaje a una persona que murió huyendo de la persecución nazi y que nos legó su obra y algunos misterios también. Con ella se intenta reemprender y continuar la tradición del ensayo y del pensamiento crítico en un momento de gran transformación.

P. ¿Periodista y filósofo, o filósofo y periodista?

R. Me da igual. Me dedico a las dos cosas. Siempre he pensado que todo podía haber sucedido de otro modo. Pienso que éste es el principio básico de cualquier moral que se pueda establecer en el mundo: ser conscientes de que todo podía haber sido distinto y de que no todo es posible. Con estos dos principios morales se puede ir bastante tranquilo por la vida o, mejor dicho, se puede ser bastante consciente de cómo es el mundo. He estado trabajando en las cosas que las circunstancias me han permitido hacer. Más filósofo que periodista… No lo sé. En mi caso, tampoco sé cuando hago de filósofo y cuando de periodista. A veces son divisiones un poco forzadas.

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Fotografías:©2013 Marisa Ferrer P.

P. Espriu miró esta tierra. ¿Qué ve cuándo usted la mira?

R. Una tierra que está en proceso de transformación grande, que ha vivido unas grandes mutaciones en los últimos tiempos: demográficas -la composición demográfica de Catalunya es muy distinta a la de hace treinta o cuarenta años-, mutaciones culturales -hay unas nuevas generaciones formadas en un marco y referencias completamente distintas a mi generación-, mutaciones físicas y económicas… Una transformación del país que lo hace irreconocible si lo comparo con cuando yo era joven. También se observan mutaciones de contexto en este magma tan atractivo, tan interesante y tan confuso como es el magma europeo. Todo esto marca un proceso de gran transformación en el que, de alguna manera, como en casi todo, Catalunya se está rebuscando a sí misma.

P. ¿Y si mira más allá?

R. Es evidente que Europa o encuentra maneras de actuar y evolucionar hacia una mayor unidad política, o cada vez tenderá más a convertirse en una especie de museo. Fuimos balneario durante la Guerra Fría y corremos el riesgo de ser museo del mundo en los próximos tiempos; un lugar un poco viejo, un poco gastado. Cada país, por si mismo, es muy poca cosa incluida Alemania, que parece tan importante. Por lo tanto, o Europa es capaz de funcionar con una cierta coherencia, o su modelo social, que es un poco el orgullo de Europa, así como su peso en el mundo, decaerán. Una de las grandes novedades de los tiempos que nos han tocado vivir es que Europa ya no es el centro del mundo. Precisamente éste es el tema de uno de los artículos de la revista: «La crítica de la razón negra».

P. ¿Periodista «apocalíptico» o «integrado»?

R. Yo he estado formado en la cultura de la sospecha. Cualquier sentencia hay que cuestionarla. Creo en el pensamiento crítico. «Apocalíptico» o «integrado»… Depende de la coyuntura y de la circunstancia.

P. El espacio reservado a los estudios humanísticos en las aulas es cada vez más reducido.

R. Sí. Este sarampión es una especie de cientifización general de la sociedad que en el mundo de las relaciones humanas ha venido propiciado por la economía. La pretensión de que la economía es una ciencia que se encuentra al mismo nivel que las Ciencias Naturales, es catastrófico. La especie humana es compleja. La economía humana del deseo es muy complicada y posee unos componentes irracionales muy grandes. Irracionales no quiere decir que no sean perfectamente explicables. Es evidente que necesitamos todas aquellas herramientas que son capaces de aproximarnos con precisión, sensibilidad y detalle a la propia experiencia humana, a la propia bestia humana y que son las Humanidades y, sobre todo, las Artes.

P. Se dice en la revista, citando a Focault, que «la curiosidad es el motor del conocimiento».

R. En efecto. Siempre lo ha sido. Si se pierde la curiosidad, se entra en la cultura de la indiferencia. La cultura de la indiferencia ha hecho mucho daño en los últimos años en Europa. Ha sido un caldo de cultivo extraordinario para los disparates que han conducido a la crisis.

P. Indiferencia…

R. Indiferencia es apoliticismo, indiferencia es la pérdida del sentido de la responsabilidad colectiva, desinterés por lo compartido, construir un discurso de la diferencia para poder tratar a los otros como si no fueran de los nuestros, como si nos fuesen indiferentes… Indiferencia es muchas cosas.

P. Parece que la crisis nos hace más solidarios.

R. Está por ver. Si es cierto que por motivos de supervivencia se han generado unos mecanismos de cooperación y de acción compartida importantes. Ahora hay que ver cuál es la envergadura de estos mecanismos y hasta qué punto son capaces de marcar un cambio real. No quisiera que dichos mecanismos fuesen utilizados como coartada para justificar el desmantelamiento de la sociedad del bienestar.

P. Hábleme de la tesis número once de la revista: «El archivo y la experiencia virtual».

R. Cuando haces una gran acumulación de memoria una de les cosas que pueden pasar, y yo me pregunto si está pasando con este gran archivo universal que es la red, es que estemos más pendientes del pasado que del futuro; que la memoria estimule más la recuperación del recuerdo, el «revival», y no la creatividad y la innovación. «Contra el rebaño digital» de Jaron Lanier, me hizo reflexionar sobre ello. ¿Es el «revival» una de las consecuencias de la gran biblioteca universal que es Internet?

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Fotografías:©2013 Marisa Ferrer P.

P. Y «Google»

R. Se ha convertido en el intelectual más influyente del mundo. Marca los caminos por los que  pasa una gran cantidad de gente para acceder al saber. Esto es una influencia insólita y sin precedentes en la historia de la humanidad. Jamás nunca nadie tuvo tanto poder cultural.

P. Cuanta más información, ¿más desinformación?

R. La información por sí misma, no es nada. Constituye información cuando se sabe manejar y controlar. Infinita información puede ser igual a cero información. Antes información era poder. Ahora todo el mundo tiene información. El poder depende de lo que se haga con ella.

P. ¿Y cómo se maneja y controla?

R. Es preciso mantener un nivel de enseñanza de primera calidad. Mantener la presencia del pensamiento crítico y de las humanidades en el proceso educativo, y crear instrumentos, como modestamente pretende la Maleta de Portbou, para enseñar caminos y marcar vías.

P. Existen puntos de vista muy pesimistas con respecto a los mass-media y a la profesión de periodista.

R. Decir que cualquier tiempo pasado fue mejor siempre es una expresión de impotencia. Es una expresión en un momento de cambio en el que no sabemos hacia donde vamos. No quisiera hacer de hombre mayor ni lamentarme sobre que antes los periodistas escribían mejor, que la calidad de los periódicos era mayor, aunque, en parte, pueda ser verdad. Yo creo que los medios de comunicación están sufriendo una gran transformación. Siempre que hay un cambio tecnológico de una gran envergadura, todo se cuestiona y se tiene que volver a empezar. En estos momentos, con respecto a los medios de comunicación, está todo por inventar. Los sistemas tradicionales no funcionan. Son ruinosos económicamente y los sistemas nuevos todavía no tienen un papel. Todavía no se ha encontrado la manera de hacerlos rentables. Se trata de un momento de una gran confusión: en los empresarios, en los técnicos, y en los periodistas. Estamos en una época complicada en la que se quieren mezclar medios con códigos diferentes, y que requieren de conocimientos específicos, cosa que provoca que ni los periódicos, ni la radio, ni la televisión tengan demasiada calidad. Evidentemente estamos en un momento de crisis de los medios pero, a pesar de todo, los viejos media siguen siendo los medios de referencia.

P. Programas como «Sálvame» tienen una gran audiencia. ¿Esto le crea cierta angustia?

R. No. Lo que refleja es el momento cultural de la sociedad y lo que expresa es que nos hallamos en una situación de hegemonías conservadoras muy fuertes y que hay instrumentos que son manifiestamente mecanismos de construcción de la indiferencia o de una cierta cultura que se enraíza en el fascismo tradicional. Las cosas son así y lo que se tiene que hacer es ponerlas en evidencia, explicarlas. Pero la realidad es ésa.

P. ¿Un filósofo puede ser feliz?

R. ¡Desde luego! Tan feliz o tan infeliz como cualquier otra persona. El conocimiento no es garantía de nada. La cultura no es garantía de nada. En nombre de la cultura se han hecho las atrocidades más grandes, pero es un instrumento que ayuda, al menos, a no pasar inconscientemente por la vida. Aunque puede que la felicidad radique en pasar inconscientemente por la vida. Esto no lo sé.

 

marina-iluminada

 

 

 

marina.torne@gmail.com
Barcelona, 04-09-2013

 

 

Ver:
Presentación de la revista «La Maleta de Portbou» dirigida por Josep Ramoneda