Walking epidural – Variante de la anestesia epidural normal

 

[Salud / Familia]

 

La Walking epidural elimina los dolores de las contracciones de parto sin dejar paralizada a la mujer de cintura para abajo 

 

Por Irene García

 

Desde hace unos años, existe un movimiento muy fuerte que apuesta por una naturalización del proceso de parto, intentando evitar protocolos como la episiotomía, la anestesia epidural, la administración de oxitocina o cesáreas innecesarias. En este intento se aplica en algunos hospitales una nueva técnica: la walking epidural.

La walking epidural (o epidural ambulante) es una variante de la anestesia epidural normal que elimina los dolores de las contracciones de parto sin dejar paralizada a la mujer de cintura para abajo, lo que le permite caminar libremente y estar más activa en todo el proceso, pudiendo notar incluso cómo sale su hijo del canal de parto. Esto es así porque esta anestesia duerme solamente las fibras sensitivas (las que transmiten el dolor), pero no las que controlan el movimiento.

Otra ventaja de este tipo de anestesia frente a la tradicional es que reduce el número de episiotomías. Asimismo, el anestésico no afecta nunca al bebé, ya que las cantidades que se inoculan en el cuerpo son menores y no atraviesan en ningún caso la placenta.

Con esta técnica se consigue mayor satisfacción al tener una parte más activa en el proceso de parto, mejores índices de frecuencia cardiaca fetal y menor dificultad en la expulsión.

El único inconveniente que presenta es que solo es válida en partos que se prevén muy cortos, ya que su efecto solo dura dos horas. Por eso, si no se sabe cuánto va a durar el parto, se desaconseja.

 

¿Cómo se aplica?

La administración es muy similar a la de la anestesia epidural normal: tanto la técnica como los fármacos que se emplean son parecidos, pero la dosis es menor, se reduce la cantidad de anestesia y se aumenta la de los opiáceos, para conseguir que las fibras sensitivas se queden dormidas y la mujer no sienta ningún dolor, pero pueda controlar el movimiento.

Consiste en introducir una aguja especial en el espacio que existe entre dos vértebras de la región lumbar. A través de esa aguja se pone el catéter por el que se va suministrando la anestesia.

De esta manera, podrá seguir de pie hasta el último momento, en vez de tener que permanecer tumbada horas y horas hasta que acaba el parto y se pasa el efecto de la anestesia. También podrá ir al baño con total libertad, controlar los pujos y notar a su bebé al nacer.

 

¿Es segura?

Al igual que la anestesia epidural tradicional, puede presentar algunos efectos secundarios y complicaciones (aunque en menor grado ya que las cantidades que se aplican son menores), como dolores de cabeza, calambres, náuseas y vómitos, dolor en la zona de la punción, fiebre, reacciones alérgicas a los fármacos…

 

 

Publicado en la revista todopapas nº 72
todopapas.com

 

Página de origen de la imagen:
pequebebes.com  

 

 

 

 

 

 

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