Prótesis de pene – El implante ayuda a alcanzar la erección

 

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El implante peneano se coloca quirúrgicamente en el cuerpo de un hombre y está diseñado para ayudarlo a alcanzar una erección. Muchísimos hombres han podido regresar a una vida sexual plena y saludable después de esta operación relativamente sencilla.

Es aconsejable ver la prótesis que se vaya a implantar ya que así se podrá hacer una idea mejor de cómo funciona. En la colocación de la prótesis el riesgo principal es la infección, en cuyo caso se le retiraría. Con respecto a la anestesia, en la mayoría de los casos es epidural con sedación y el tiempo de ingreso es de 24-48 horas. Una vez dado de alta continuará con un  tratamiento antibiótico y antiinflamatorio durante unos 12 días.

Normalmente se puedan reanudar las relaciones sexuales a las seis semanas de la intervención. Seguramente habrá alguna ligera incomodidad inicial, particularmente en parejas que no han tenido relaciones sexuales por mucho tiempo. Con frecuencia es útil el uso de lubricantes o el cambio de posiciones. El implante peneano no va a lesionar a la vagina. Lo más importante para el retorno a una vida sexual satisfactoria es que las parejas se comuniquen y que tengan paciencia.

Hay muchos modelos de prótesis peneanas. Básicamente consisten en unos cilindros de material biocompatible que se alojan en los cuerpos cavernosos (el espacio que en condiciones normales se llena de sangre en el pene durante una erección) y que procuran una rigidez suficiente para las relaciones sexuales.

 

Tipos de prótesis

Maleables

A grandes rasgos, las maleables consisten en unos alambres trenzados (tutor de metal) en el interior de unos cilindros que, según la posición en la que se dispongan, procuran erección al pene a voluntad.

Con este tipo de prótesis el pene está permanentemente rígido, aunque no suele notarse al estar vestido y no tiene una apariencia tan natural como con otros tipos de prótesis hidráulicas.

Flexibles

Se flexionan al aplicarles una presión y al cesar ésta recuperan su posición inicial. Generalmente se implantan en el pene dos varillas flexibles de silicona, una en cada cámara. Las varillas son maleables, de manera que el pene está lo suficientemente rígido como para la penetración, pero conserva la suficiente flexibilidad como para que se le pueda poner en una posición que lo mantenga oculto. La incisión en la piel es usualmente muy pequeña y casi no se nota.

Hidráulicas

> Con reservorio y sistema de bombeo en el cilindro
> Con reservorio y sistema independiente
> Con reservorio y sistema de bombeo integrado

Las prótesis hidráulicas, consisten en unos cilindros que van alojados en los cuerpos cavernosos del pene y que por medio de un mecanismo hidráulico activado por el propio paciente se llenan de líquido consiguiendo la rigidez necesaria para la penetración. Una vez finalizada la relación sexual los cilindros se vacían de líquido volviendo el pene al estado de flaccidez.

La prótesis inflable se introduce quirúrgicamente en el cuerpo, usualmente a través de una sola y pequeña incisión ya sea en el bajo abdomen ligeramente por encima de la base del pene, o en el área debajo del pene donde éste y el escroto se juntan. Generalmente consta de cuatro piezas: dos cilindros peneanos, una bomba y un reservorio. Todas las partes se interconectan por conductos y, una vez implantada, queda totalmente dentro del cuerpo y no es visible. El pene tiene una apariencia relajada y normal.

Se coloca un cilindro peneano quirúrgicamente en cada cámara del pene. La bomba, que incluye también una barra de desconexión, se coloca dentro del escroto donde puede ser fácilmente manejada. El reservorio lleno de fluido se coloca detrás de los músculos del bajo vientre.

La prótesis inflable es un sistema hidráulico autosuficiente. Cuando se desea una erección, se aprieta suavemente con la mano varias veces la bomba escondida en el escroto. El fluido que se almacena en el reservorio cuando el pene está fláccido es bombeado a los cilindros del pene y, conforme se van llenando, se desarrolla una erección. La firmeza de la erección puede controlarse para satisfacer tanto al usuario como a su compañera. La erección es una copia de lo que ocurre normalmente pero, en lugar de que sea el corazón el que bombea la sangre al pene, la bomba impulsa el fluido a los cilindros colocados en el pene. La erección puede mantenerse entonces por el tiempo que se desee. Cuando se activa la barra de escape de la bomba, el fluido de los cilindros regresa al reservorio donde se le vuelve a almacenar, y el pene regresa a su posición relajada normal.

Hay tres tipos de prótesis hidráulicas: las de un cuerpo, las prótesis hidráulicas de dos componentes y las de tres componentes.

En las prótesis de pene de tres componentes, existe la probabilidad de elegir unas prótesis recubiertas por un antibiótico y que garantizan una disminución del riesgo de infección. Son las prótesis Inhibizone de AMS y la Titan de Monitor.

Aunque todas las prótesis de pene consiguen una buena rigidez para la penetración, la diferencia principal está en la deflacción (cuando el pene no está en erección). Es más parecido al estado fisiológico con las prótesis hidráulicas. Para saber el tipo que le conviene a cada uno el urólogo tendrá la última palabra, hay casos en los que por diversas circunstancias un tipo de prótesis puede no estar indicado. Deje que su urólogo le explique las causas.

Tanto los implantes hidráulicos como los de varilla flexible, permiten que el hombre impotente logre una erección satisfactoria para una relación sexual y para que nuevamente disfrute de los placeres del sexo. La diferencia principal entre los dos tipos es que las varillas flexibles producen un pene permanentemente firme, en cambio, el tipo infable produce una erección controlada, más natural.

Aunque se parece mucho, la erección no es igual. No se consigue tumescencia del glande por lo que el pene adquiere un aspecto llamado «en concorde». Esto no implica que sus relaciones se vayan a ver alteradas por esto. Es principalmente una diferencia estética.

 

Porqué un implante

La principal razón para implantar una prótesis peneana es la de permitirle al hombre lograr una erección satisfactoria para tener relaciones sexuales. Para muchos hombres, el implante peneano constituye la única solución posible para este problema. La alternativa está entre seguir impotentes e incapaces de mantener relaciones sexuales, o pasar por un procedimiento quirúrgico y regresar a una actividad sexual normal.

Todo hombre que esté considerando un implante peneano deberá ser una persona emocionalmente estable, tener un apetito sexual normal y considerar que el sexo constituye un aspecto importante de su vida.  No deberá tener ningún problema severo de salud que pueda limitar su capacidad sexual. En general la edad no es, de por sí, un factor a tomarse en cuenta.

La mayoría de los hombres con impotencia no han perdido su capacidad para tener un orgasmo, eyacular o engendrar un hijo. Si estas habilidades están presentes antes de la operación de implantación, deberán continuar después de ésta. Un implante peneano dará a la persona una gran medida de placer físico y emocional.

Es mejor que la compañera sexual del paciente participe en la decisión de llevar a cabo un implante peneano. La compañera tendrá preguntas y preocupaciones respecto al procedimiento y deberá también adaptarse a esta nueva relación física. Una comunicación abierta entre las partes de una relación sexual  es tan importante para el éxito del implante como la operación misma. La relación sexual es lo primordial del compartir humano y va más allá de todas las otras experiencias. Las prótesis peneanas permiten que la persona regrese a ese mundo del compartir.

 

Equipo Torrese

Fuentes:
saludalia.com
urologyhealthcenter.com
codis.com.ar

 

Página de origen de la imagen:
article.wn.com/view/2012/04/25/el_copago_se_extiende_para_ortopedia_pr_tesis_externas_y_amb

 

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2 – 13-09-2012
Rev: 26-11-2009

1 P. 10-10-2006