Posibles soluciones en la tercera edad – Hacerse mayor es un proceso normal, es una...

 

[Familia – Tercera Edad]

 

España se ha convertido en el país de la Unión Europea (UE) con la esperanza de vida más alta, 82,8 años, según cifras de 2015 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según la misma Organización España está al frente en esperanza de vida de las mujeres, 85,5 años, superior a la de las francesas (85,4), las italianas (84,8), las luxemburguesas (83,8) y las finlandesas (83,7), mientras que entre los varones la esperanza de vida es de 79,5 años, ligeramente más baja que la de los suecos (79,9 años) y los italianos (79,8).

A las mujeres españolas sólo las superan en esperanza de vida las japonesas (con 86,8 años de media) y las singaporenses (con 86,1 años), mientras que los hombres españoles son los novenos del mundo, por debajo de los suizos, los islandeses, los australianos, los suecos, los israelíes, los japoneses, los italianos y los canadienses.

España se encuentra entre los doce países que superaron los 82 años junto con Japón (83,7); Suiza (83,4); Singapur (83,1); Australia (82,8); Italia (82,7); Islandia (82,7); Israel (82,5); Francia (82,4); Suecia (82,4); Corea del Sur (82,3) y Canadá (82,2).

El 32 por ciento de los españoles, más de 15 millones de personas, tendrá más de 65 años en 2050.

Esto se debe tanto a los avances de la medicina como a los mejores servicios que nos ofrece la sociedad (económicos, culturales y sociales) con los cuales se ha mejorado la calidad de vida. Nos alimentamos mejor, se trabaja en mejores condiciones, es más fácil acceder a una cultura superior y hay tiempo para el ocio.

Estamos gozando de una calidad de vida nunca antes conocida en España. Nos queda pendiente, pero, que nuestros mayores disfruten plenamente de ella. Dejemos de recrearnos en ella unos minutos al día para dedicarlos a encontrar soluciones para los que han luchado para que nosotros ahora estemos mucho mejor que ellos estaban a nuestra edad.

Hay muchos mayores que están solos en sus casas, que no pueden salir de ellas por alguna incapacidad, que no se pueden lavar ellos solos ni ir a la compra. Personas que están pendientes del día en que irá la asistente social (de la que no todos disponen por diversas razones) para ayudarles en las cosas más nimias que, desgraciadamente, ahora no pueden hacer sin ayuda.

Para estas personas tendría que ser fácil el acceso a una residencia donde sus necesidades fueran atendidas y donde se sintieran cómodos (no hacinados ni tratados como un número).

Tengamos en cuenta que la mayoría han trabajado y cotizado muchos años, además de pagar los impuestos correspondientes durante su vida activa. Así pues les debemos esta contraprestación.

Para los que no puedan acceder a residencias o que por cualquier razón prefieran continuar residiendo en sus domicilios se tendrían que activar otras soluciones como proporcionarles servicios directos a sus casas, p. e.:

Comidas preparadas (dietas de acuerdo a su edad y estado físico)

Acompañamiento (para ir al médico, a la compra o simplemente a pasear)

Teleasistencia las 24 horas del día.

Limpieza de la casa

Aseo personal

La solución de las viviendas asistidas es de las mejores hasta la fecha para los mayores que aún pueden valerse por sí mismos y que gozan de cierta independencia, pero que sienten temor a vivir solos. El problema es que no todos los mayores pueden acceder a ellas. Habría que encontrar soluciones imaginativas para su acceso, por ejemplo:

Cambio del piso que se posee en propiedad por una de estas viviendas.
(Si el precio del piso es mayor que el del apartamento asistido reembolsarle la diferencia o mejor crear un fondo por si esta persona llega a tener unas necesidades en las que tenga que disponer de más servicios).

Si  la persona vive en régimen de alquiler y tiene pocos recursos, subvencionar la diferencia del costo que pueda haber con el alquiler del apartamento asistido.

Asesorar a los mayores de cómo pueden gestionar sus recursos para acceder a una de estas viviendas.

Facilitarles el cambio de domicilio, el traslado de los enseres que no quieran abandonar y las gestiones que deban hacer para dicho cambio. A muchas personas mayores les crea tal ansiedad un traslado que sólo por no hacerlo desisten de poder gozar de una mayor tranquilidad  y seguridad.

Por otro lado los mayores de 65 años disponen de mayor tiempo y la mayoría lo dedica a aprender cosas que tenía pendientes: informática, pintura, restauración, estudios universitarios… Otros lo dedican a la gimnasia, natación, yoga, viajes, talleres de memoria… También la asistencia a centros de recuperación se ha incrementado notablemente.

Todo esto genera actividad económica y puestos de trabajo. La inversión en servicios para los mayores cada vez es más rentable.

La presencia de personas jubiladas activas se esta haciendo más evidente día a día en muchos ámbitos de la sociedad. Cada vez es mayor el número de voluntarios de más de 65 años que ofrecen su tiempo, muchas ONG’s se nutren de ellos, hay grupos de directivos jubilados que asesoran gratuitamente a jóvenes que quieren montar sus propias empresas, profesores jubilados que dan clases sin cobrar sólo por el hecho de obtener satisfacción.

Una realidad muy importante es el de las abuelas que están cuidando de sus nietos mientras sus hijos trabajan (llevarles y recogerles del colegio, darles la comida, la merienda, atenderles cuando están enfermos…), mujeres mayores que están al cuidado de familiares enfermos o de sus propios padres ya muy mayores.

En la sociedad occidental envejecer es signo de enfermedad, cuando se llega a cierta edad (normalmente antes de los 50 años), la sociedad tiende a dar la espalda, a creer que ya no se es útil, empiezan  los despidos sin mayor explicación y encontrar un nuevo trabajo es casi imposible. Los jóvenes se distancian de las personas de más edad pensando que no están capacitadas para asumir los rápidos cambios que se dan sin parar.

Hay que aprender, otra vez, a convivir con los mayores y a colaborar con ellos. Tomar lo que nos dan de su experiencia como ellos reciben los últimos avances que se están desarrollando de nosotros. Compartir y comprender. Hacerse mayor es un proceso normal, es una evolución y nadie escapa a ella.


Otras soluciones:

En Catalunya (España) existe una ley  que regula las “situaciones convivenciales de ayuda mutua”, referidas a grupos de personas que conviven sin tener relaciones de parentesco y que deciden compartir vivienda y recursos.

Otra manera distinta es el “acogimiento de gente mayor” que prevé su inserción en una familia que no sea la propia, pudiendo estipularse una contrapartida económica para los acogedores.

Viviendas tuteladas

Hay algún banco que ofrece la posibilidad de obtener una pensión extra a cuenta de la casa sin perder la propiedad de ésta ni privar a sus herederos de un valioso patrimonio si uno fallece al poco tiempo. La pensión hipotecaria, de la cual los herederos son los encargados de liquidar el capital consumido más los intereses generados si quieren conservar el piso.

Cuando además de la edad avanzada, se agrava el problema con alguna discapacidad habrá que acudir a un proceso judicial de incapacitación y todos los incapacitados se someten al mismo régimen cualquiera que sea su edad. En este caso la ley prevé mecanismos para dar la eficacia máxima a la voluntad de la persona que ha expresado en condiciones de plena capacidad, quien quiere que sea su tutor, haber firmado su “testamento vital”, expresando su voluntad anticipada acerca de cómo quiere que sea el final de su propia vida (p.e. no recibir tratamientos que prolonguen artificialmente su vida).

Cuando no se puede decir que exista una clara incapacidad pero hay una situación de indefensión, habrá que acudir a las soluciones asistenciales o al apoyo de la familia.

Nuestros mayores tienen el derecho de vivir en condiciones personales y sociales dignas, tanto dentro como fuera del entorno familiar.

 

Leonor Sedó 
Página de origen de la imagen:
reporte43tamps.com

 

Ver:
De ‘profesión’ abuelos – Super abuelos del Siglo XXI – “Un nieto es un desgaste muy fuerte” 
Hay más personas mayores que niños – El colectivo de personas mayores es cada vez más numeroso 
Envejecimiento activo 
En el año 2030 un 25,7 por ciento de la población será mayor de 64 años 
Envejecimiento – La última etapa del proceso vital
Personas mayores y dependencia
Tercera edad – Aumento progresivo de la población mayor
La gente mayor no tiene sexo – ¿Por qué el sexo en la tercera edad continúa siendo un tabú?  
El cuidador perfecto – El cuidador juega un papel muy importante en la vida del anciano
Antienvejecimiento – Productos naturales 
La desnutrición en personas mayores – Nestlé Health Science
El cerebro y la pérdida de memoria – Talleres de Memoria
Sesenta y tantos
¿Qué es ser gerocultor?
Herencia – Informaciones

 

Rev. 15-03-2017
3 – 06-05-2015
2 – 11-07-20015
1 – 25-05-2005