La pintora Remedios Varo y el surrealismo

El misticismo en sus pinturas estaba influido por el psicoanálisis de Sigmund Freud, Carl Jung y Alfred Adler

[Cultura – Pintura] 

 

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga, nació en Anglès, Girona (España), el 16 de diciembre de 1908. La profesión su padre obligó a la familia a desplazar su residencia, primero a Marruecos y en 1917 a Madrid, donde vivió desde los 9 años.

Su padre, Rodrigo Varo y Zejalvo, de origen andaluz, era un ingeniero librepensador estudioso del esperanto, preocupado por las cuestiones sociales y amante de la mineralogía. Su madre, Ignacia Uranga y Begareche, era de ascendencia vasca. Remedios era la segunda de tres hermanos, de salud delicada, mostró desde pequeña su inclinación por la pintura. ​

 

Sus comienzos

En 1924, a los quince años, alentada por su padre, ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, siendo una de las primeras mujeres que estudiaba en ella. En este periodo compartió tertulias y vivencias en la Residencia de Estudiantes con artistas como García Lorca y Dalí. En 1930 participó en una exposición colectiva organizada por la Unión de Dibujantes de Madrid.

Al finalizar sus estudios se casó con un compañero de la Academia, Gerardo Lizarraga, y ambos se establecieron en París durante un año.

En 1932 se trasladó a Barcelona, en el barrio de Gracia, donde tenía su casa y su estudio. Trabajó como diseñadora publicitaria, sumándose al grupo surrealista catalán Logicofobista, que pretendía representar los estados mentales internos del alma, utilizando formas sugerentes de tales estados. Durante su colaboración con este grupo, Remedios Varo pintó ‘L’Agent Double’, obra que anticiparía su estilo personal.​

En 1935 compartió el estudio con el también pintor surrealista Esteve Francés, quien la introdujo al círculo surrealista de André Breton. Este mismo año expuso sus dibujos en Madrid junto con Josep-Lluís Florit.

En mayo 1936 participó en la histórica exposición Logicofobista de la librería Catalònia de Barcelona junto a Artur Carbonell, Leandre Cristòfol, Àngel Ferrant, Esteve Francès, Gamboa-Rothwoss, A.G. Lamolla, Ramon Marinel·lo, Joan Massanet, Maruja Mallo, Àngel Planells, Jaume Sans, Nadia Sokolova y Joan Ismael.

 

Guerra Civil Española

Durante la guerra civil española, se posicionó del lado republicano. En este período y durante su apoyo activo a los republicanos, conoció en 1936 al poeta surrealista francés Benjamin Péret, afiliado al POUM, que llegó a Barcelona para luchar en la guerra y considerado en las crónicas de la vida de la artista como ‘su gran amor’.​ En 1937 rompió la relación con Gerardo Lizarraga y marchó con Péret a Francia, (nunca regresó a España) residiendo por segunda vez en París, donde ambos permanecieron hasta la invasión nazi en 1941.

Además de André Breton, en Francia conoció a Max Ernst, Victor Brauner, Joan Miró, Wolfgang Paalen y Leonora Carrington. Según Isabel Navarro, quien dedicó un libro a la vida de la artista en 2007, a Varo le encantaba unirse a los bohemios surrealistas para fotografiarse vestida de torero, vender pasteles en la calle o mandar cartas a desconocidos cuyos nombres elegía al azar en el listín telefónico, este era uno de sus ‘actos surrealistas’ favoritos.

En 1937 participó en la Exposición Internacional del Surrealismo en Tokio y su obra ‘Le désir’ (1935) fue reproducida en el número 10 de la revista surrealista de Francia ‘Minotaure’.

 

Etapa mexicana

La artista abandonó Francia en 1941 tras ser detenida por los nazis por ser la compañera de Péret. Tras miles de peripecias ella y Péret pudieron huir finalmente a México con la ayuda de Varian Fry, donde gracias a la política del presidente Lázaro Cárdenas de acogida de refugiados políticos, pudieron naturalizarse y desarrollar una actividad laboral.

En la Exposición Internacional del Surrealismo en México de 1940 dirigida por Inés Amor en la Galería de Arte Mexicano, se había ya exhibido su cuadro ‘Recuerdo de la Walkyria’. En 1942 Varo participó en las exposiciones ‘First Papers of Surrealism’ de Nueva York y ‘Le Surrealisme’ de la Galería Maeght de París.

En 1947, se separó de Benjamin Péret, quien retornó a París. Varo mantuvo el contacto con el poeta apoyándolo económicamente y acompañándolo en su lecho de muerte en 1959. Este mismo año se trasladó a Venezuela regresando a México en 1949, donde continuó con su labor de ilustradora publicitaria. En 1952 se casó de nuevo, esta vez con el refugiado austriaco Walter Gruen, quien, enamorado de su obra, la convenció para que se dedicase exclusivamente a la pintura y le proporcionó la estabilidad que necesitaba.

Durante su estancia en México enseguida pasó a formar parte del grupo surrealista y a relacionarse otra vez con Esteve Francés y, sobre todo, con la pintora británica Leonora Carrington, cuyo fuerte ascendiente artístico fue definitivo en la concepción estética de la creadora española. También formaron parte del grupo al que era asidua Octavio Paz, César Moro, Eva Sulzer, quien fue una importante mecenas de los artistas exiliados; Gunther Gerzso, José Horna, y Gordon Onslow-Ford, entre otros.

 

Sus exposiciones en México

En 1955, presentó al público sus trabajos en una primera exposición colectiva, en la galería Diana de la Ciudad de México, seguida al año siguiente por su primera gran exposición de carácter individual también en Ciudad de México. A partir de este momento se convirtió en uno de los nombres más reconocidos de la pintura del país.

En 1958 Varo obtuvo el primer lugar en el ‘Primer Salón de la Plástica Femenina’ en las Galerías Excélsior. ​

La vida de Remedios se vio rodeada de misticismo, sus temas de interés iban desde la teoría psicoanalítica hasta la alquimia, tal como se expresa en múltiples cuadros suyos. Por ejemplo, en el tríptico que hizo en 1961, que consta de las obras ‘Hacia la torre’, ‘Bordando el manto terrestre’ y ‘La huida’. ​

El misticismo en sus pinturas estaba influido por el psicoanálisis de Sigmund Freud, Carl Jung y Alfred Adler. Resulta claramente visible en el cuadro de 1960 ‘Mujer Saliendo del Psicoanalista’, del cual, en una carta a su hermano menciona lo siguiente:

“Esta señora que sale del psicoanalista arrojando a un pozo la cabeza de su padre (como es correcto hacer al salir del psicoanalista), en el cesto lleva otros desperdicios psicológicos: un reloj, símbolo del temor de llegar tarde, etcétera. El doctor se llama Dr. FJA (Freud, Jung, Adler)”.

 

Éxito artístico y económico

Hasta el final de su vida no consiguió vivir de la pintura. Siempre realizó trabajos artísticos de supervivencia, sobre todo como ilustradora publicitaria. También pintó instrumentos musicales y muebles; realizó los decorados de la película ‘La aldea maldita’, de Florián Rey; falsificó por encargo cuadros de Giorgio de Chirico y diseñó trajes y tocados para teatro y ballet junto a Leonora Carrington y Marc Chagall.

Poco conocida, aunque al menos tan interesante como su pintura, es su obra escultórica. Se trata de una colección de piezas elaboradas a partir de huesos, espinas de pescado y toda suerte de restos orgánicos, alambres, cuerdas… Muchas de ellas presentan apariencias de fósil fantástico, esqueleto animal o tótem tribal; son obras que se consideran de las mejores rarezas de la figuración surrealista.

Varo dejó tras de sí una obra de gran narratividad y pureza. Sus lienzos están realizados con la minuciosidad de un orfebre y reflejan la unidad cósmica y las interconexiones entre diferentes planos de la realidad: la materia y el espíritu, el mundo animal, el humano y el vegetal. Otro de sus grandes temas, que fascinó a los surrealistas, es el de la mujer maga, más ligada al inconsciente que los hombres y dotada de poderes superiores.

Los años cincuenta suponen la consagración y la llegada del éxito artístico y económico, truncados por una muerte prematura en plena madurez. Falleció el 8 de octubre de 1963, a los 55 años, en la Ciudad de México de un infarto de miocardio. En su estudio se encontraba la última obra que pintó, ‘Naturaleza muerta resucitando’, y el boceto del que hubiera sido su siguiente cuadro, ‘Música del bosque’.

En el 2000, Walter Gruen donó su colección de obras de la pintora al Museo de Arte Moderno de México. Obras que fueron declaradas monumento artístico mexicano el 26 de diciembre de 2001.

 

Fuentes:
Wikipedia
historia-arte-com
biografiasyvidas.com
letrasenvena

 

Páginas de origen de las imágenes:
vein.es
culturacolectiva
wikipedia
widewalls
letrasenvena
blogseccionamarilla

 

VER:
> Surrealismo en España – Catalunya, Madrid, Aragón y Canarias
> Óscar Domínguez – Puente de unión entre la vanguardia canaria y el surrealismo parisino 

> Antonio Saura – La obra gráfica 1959-1998
> A 60 años del Grupo ‘El Paso’ – Puentes a la abstracción

> Cronología de Eduardo Chillida – Uno de los escultores más importantes del siglo XX