Personas mayores y dependencia – La familia es quien actualmente se hace cargo de cuidados...

 

[Familia – 3ª Edad]

 

Con los años la tasa de discapacidad crece; a los 80 años más de la mitad de personas mayores tiene problemas para actividades de la vida cotidiana. La persona que fundamentalmente cuida de los hombres mayores es su conyugue, seguida de su hija. En el caso de las mujeres mayores que necesitan ayuda, son las hijas las que mayoritariamente se hacen cargo de los cuidados.

Utilizamos el término “dependiente” (término anglosajón) para calificar a aquellas personas que tienen limitaciones en su capacidad funcional. Así, una persona dependiente es aquella que necesita, durante un periodo largo de tiempo o para siempre, cierto tipo de ayudas (humanas o técnicas) para realizar sus actividades cotidianas.

Podemos dividir los grados de dependencia en dos:

> Los que sufren dependencia en “actividades de la vida diaria” (AVD). Por ejemplo: para desplazarse, para comer o para realizar su aseo personal.

> Las personas con dependencia en “actividades instrumentales de la vida diaria” (AIVD) como, por ejemplo, preparar la comida o realizar la compra.

El primer grupo tiene un grado de dependencia más severo que el segundo.

El Estudio Las personas mayores dependientes en España: Análisis de la evolución futura de los costes asistenciales’, realizado en 2010 por el Centro de Investigación en Economía y Salud – CRES de la Universitat Pompeu Fabra y patrocinado por Edad y Vida, concluye que «en España, un 34% de las personas mayores de 65 años tiene problemas de dependencia. De ellas, un 62% tiene un nivel de dependencia leve, un 26% moderado, y un 12% severo.

Son los individuos de mayor edad los que tienen mayores problemas de dependencia: la inmensa mayoría de sujetos dependientes moderados y severos tiene más de 80 años.

Más del 80% de las personas mayores dependientes sólo reciben ayuda del apoyo informal (la familia). La familia, por tanto, constituye actualmente el principal agente proveedor de cuidados de larga duración (CLD).

Los 100.000 usuarios de la atención domiciliaria pública, que mayoritariamente aparece acompañada también de apoyo informal, representan únicamente el 4,7% de todas personas mayores dependientes no institucionalizadas.

Las más de 250.000 personas que contratan atención domiciliaria privada, complementándola o no con apoyo informal, representan algo más del 12% de la población dependiente no institucionalizada.

Aproximadamente un 3% de todas las personas mayores de 65 años está ingresada en una residencia pública o privada. No obstante, en el caso de las personas de más de 85 años, este porcentaje es cuatro veces superior.

La ratio actual de plazas residenciales por habitante no ha conseguido llegar a las 5 por cada 100 habitantes mayores de 65 años que en 1993 recomendaba el Plan Gerontológico Nacional. Asimismo, la oferta privada representa casi el 75% del total de plazas disponibles, aunque cerca de un 20% de las mismas son concertadas por el sector público.

Durante los próximos 30 años, los recursos económicos que el sector público destina a la provisión de los cuidados de larga duración (CLD) deberían crecer a un ritmo que se situaría, dependiendo de la intensidad de la crisis del apoyo familiar que se suponga, entre el 8 y el 10% anual. En cualquier caso, resulta poco probable que las necesidades de gasto que apuntan nuestros resultados puedan ser alcanzadas sin recurrir a nuevas fórmulas de financiación».

Así las cosas el cuidado de las personas dependientes continuará recayendo sobre la familia, principalmente sobre las mujeres que, en muchos casos también son mayores y no disponen del vigor necesario para realizar ciertos tipos de ayuda como levantar a la persona discapacitada y llevarla a la cama o a la ducha.

Cuidar bien a un familiar y lograr un contexto de cuidados exitoso no es responsabilidad única del cuidador, sino de multitud de actores. Sin el apoyo de familiares o amigos, servicios y ayudas públicas o privadas y otras alternativas, la carga de los cuidados es demasiado pesada de soportar para la mayoría de las cuidadoras y cuidadores. Por ello, toda ayuda que los cuidadores puedan recibir sólo puede redundar en la mejora de las condiciones de vida cotidianas de ella o él y de su familiar cuidado. 

 

Equipo Torrese

 

Ver:
Guía básica de recursos para cuidadoras y cuidadores familiares
Tercera edad – Aumento progresivo de la población mayor 
El cuidador perfecto 
Cuidadores familiares
Teléfono gratuito de ayuda a los cuidadores
Cuando las personas mayores necesitan ayuda
El cerebro y la pérdida de memoria

Sección Familia
Sección  Salud  

 

Página de origen de la imagen:
www.euskonews.com

 

 

 

 

2 – 18-10-2016
1 – 05-05-2014