“El pensamiento secuestrado” de Susan George

 

[Cultura – Literatura / Mujeres Hoy]

 

El pensamiento secuestrado es el título de su último libro publicado en España por la editorial Icaria, que aborda “cómo la derecha laica y la religiosa se ha apoderado de los Estados Unidos”. En esta primera presentación en el Colegio de Periodistas de Cataluña (España), la sala de actos estaba a rebosar. Desde la publicación hace varios años del Informe Lugano siempre se espera oír nuevamente sus palabras críticas con el sistema actual, resultado de un pensamiento libre y lúcido sobre la situación internacional.

En El pensamiento secuestrado, Susan George vuelve a incidir en los temas de sus anteriores libros con el ánimo de descubrir los poderes que gobiernan Estados Unidos desde la sombra, o dicho de otro modo, “cómo el pensamiento ultraconservador se ha adueñado de todo el panorama cultural, político, religioso e intelectual del país más poderoso del mundo”. Y va más allá al apuntar cómo el paisaje político del conjunto de países occidentales efectúa un deslizamiento sensible hacia la derecha. Susan George muestra como la izquierda no mantiene una actitud decidida y convincente, mientras que la derecha se apropia con método y determinación de posiciones estratégicas en todas las áreas de la vida social, utilizando eficazmente la religión y el orden moral para convencer.

 

“Los europeos tienen la esperanza de que después de la marcha de Bush -si es que pierde las elecciones- América volverá a ser una tierra de acogida y de tolerancia. Creo que se equivocan. El cursor ha pasado a la derecha. Bajo la influencia de los neoliberales, de los neoconservadores y de los fundamentalismos religiosos el país se ha transformado en profundidad. Serán necesarios muchos años para vencer su hegemonía cultural”.

Tras estas palabras, la autora se preguntaba sobre cuál será la siguiente fase: “¿Un liberalismo exacerbado que destruirá todas las formas de de sociedad solidaria? ¿o un incremento de humanismo que rechace los valores egocéntricos actuales y encuentre los medios de promover una sociedad más justa y más humana?”.

 
Una líder de los foros sociales y políticos

Susan George nació en los Estados Unidos (Akron, Ohio, 1934) y adquirió la ciudadanía francesa en 1994. Es presidenta del Observatorio de la Mundialización, con sede en París, filósofa y analista política. Hasta hace poco ha sido vicepresidenta de ATTAC Francia, que aunque su nombre deletreado no se entiende a primera vista: “Asociación para la Tasación de Transacciones Financieras y para la Acción Ciudadana”, es una de las organizaciones de más prestigio internacional en el movimiento alternativo y de las más activas en los foros sociales mundiales.

El pensamiento secuestrado“También en ATTAC las cosas han cambiado, aunque ya no estoy en la directiva, –aclara George. Un grupo de militantes mas interesados en el poder, aunque sea alternativo, que en los contenidos que defendemos, se apoderaron mediante fraude electoral de la junta y todo cambio. Sigo defendiendo el mismo espíritu, pero mi tiempo de militancia completa ya ha pasado”.

Su trabajo actual sigue encaminado como intelectual de gran influencia hacia la lucha contra el modelo actual de la globalización, la organización del comercio mundial y el papel de las instituciones financieras internacionales en las relaciones norte-sur. “Me dicen que tenga cuidado –comenta con una sonrisa- que en cualquier momento podría sufrir un atentado, pero a mis 73 años eso ya no me importa. Ya he cumplido. Vosotros, los jóvenes y la gente que no se deja engañar por grandilocuencias interesadas vais a seguir luchando por cambiar las cosas. Eso es lo importante”.

Susan George es la autora de numerosos libros, entre los que destacan, Informe Lugano, novela futurista basada en datos reales, que en el 2001 originó en Barcelona (España), un exitoso encuentro público organizado por Icaria e Intermón Oxfam. Pongamos la OMC en su sitio (Icaria, 2002) y Otro mundo es posible si… fueron sus obras siguientes. La última originó un segundo encuentro en el 2004, y Nosotros, los pueblos de Europa (Icaria, 2006). A partir de 1990-95 desempeñó servicios en el comité de Greenpeace Internacional y para Greenpeace Francia. Ha asesorado a agencias especializadas de Naciones Unidas (FAO, UNESCO, UNICEF, etc.).

A través del Transnational Institute, con sede en Amsterdam, del que es una de las directoras asociadas, formó parte del equipo de coordinación de la campaña de un conjunto de movimientos sociales franceses contra el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) y por o la reforma de la Organización Mundial del Comercio.

 
El tema del género no le preocupa

La presentación del Pensamiento secuestrado sugirió entre el público asistente muchas preguntas, sobre todo sobre la situación del movimiento alternativo, la política actual norteamericana y las posibilidades de una presidencia demócrata tras las próximas elecciones en EEUU, que la escritora respondió con extraordinaria amabilidad.

Según explica George, ella se trasladó a Francia porque el clima político de su país se enrarecía día a día y no se sentía muy cómoda viviendo en un lugar con una política internacional tan opresora para con los países más desfavorecidos. Por esta razón, explica que, “no he participado en ninguna de las elecciones presidenciales. Soy la primera que piensa que republicanos y demócratas son los dos lados de la misma moneda. Pero realmente la reelección de Bush me asustó. Solo votó un 34 % de la población y el ‘gran enemigo del pueblo’ volvió a salir presidente. Así que esta vez si que votaré. Y si es Hillary Clinton la candidata, la votaré con gusto, aunque no me caiga bien y sus métodos me parezcan reprobables. Creo que es imposible hacerlo peor que Bush”.

Observadora crítica del contraste entre el poder y la miseria, esta mujer de 73 años, de una altura física y una belleza impresionante que está en armonía con su vitalidad y lucidez intelectual, denuncia que “nuestro sistema económico actual es una máquina universal para arrasar el medio ambiente y para producir millones de perdedores con los que nadie tiene la más mínima idea de qué hacer. El crecimiento económico tiene límites y el neoliberalismo no puede acoger con dignidad a los 7.000 millones de personas que se esperan en el año 2020”.

Esta mujer “fuerte y segura” sobre la que Noam Chomsky comentó que sus libros deberían ser como la Biblia y estar en la mesilla de noche de los políticos de Occidente, expone un diagnóstico pesimista y lo demuestra con las cifras de la situación social en su propio país. «Estados Unidos, en donde el armamentismo y la política de guerra sólo ha servido para enriquecer aún mas a unos pocos “colegas o amigos íntimos de Bush -aclara”. O cuando habla con conocimiento de causa de la política de la Unión Europea de mirar hacia otro lado. “Escribo para incomodar a los que se sienten confortados pero no puedo confortar a los afligidos. Vivimos un momento crucial. Tenemos que levantarnos de nuestro cómodo sillón y despertar. Si no nos espabilamos se pueden producir más crisis y sufrimientos en todo el mundo. Lo de Irak solo ha sido un aviso».

Por lo que respecta a los movimientos alternativos, opina que deberían adaptar su estrategia y propuestas a los tiempos que corren: “En los años 60, cuando yo empecé como una rebelde más en la política, todo era más fácil, decías que ‘Estados Unidos saliera de Vietnam’ o ‘Fuera el Apartheid’ y todo el mundo te entendía y sabía de que estabas hablando. Ahora todo es mucho más complejo y has de hablar de transacciones comerciales no igualitarias, desarrollo sostenible, y la gente está más predispuesta a desconectar de tu discurso y evadirse. Entender la situación actual requiere un esfuerzo, pero las organizaciones han de saber conectar con las necesidades de su entorno y conectarlas con el desarrollo mundial. Todo se puede entender si partes de lo que te rodea”.

Sin embargo, en el lúcido discurso de Susan George nunca entra el tema del género, que para ella no tiene mayor importancia, y al contrario, puede resultar una maniobra de distracción. Preguntada sobre las posibilidades de cambio a nivel internacional que pueden aportar las mujeres y sus organizaciones, contestó: “Creo que los grupos de mujeres son importantes y sus acciones cada vez tienen más relevancia. Lo veo bien, pero para mi ya es un poco tarde para incluirme en el feminismo”. Según ella, lo importante es que estos grupos no trabajen aislados, sino integrados en organizaciones con alternativas generales.

“Mientras la gente se preocupa exclusivamente de quiénes son desde el punto de vista histórico, político, religioso, racial o de sexo, se evita que se ocupen de lo que pueden hacer juntos en contra del sistema. Se bloquea la solidaridad. Se necesita mucha unión en la misma dirección, abandonar el individualismo y los ‘guettos’, y atacar al sistema desde sus raíces. George comenta que no adelantaremos nada mientras, por ejemplo, las energías de los cristianos vayan contra los judíos o musulmanes y viceversa, o que la mujer vaya contra el hombre, o el negro contra el blanco. “Si todo esto se exacerba, nos olvidamos de las transnacionales. Parece clarísimo que las políticas de identidad son sumamente útiles para entretenernos”.

 

 

 

Julia López
AmecoPress, 28-11-2007
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