Pekín 2008 – Unos Juegos Olímpicos Made in China

 


Este es el año de la Rata. En el horóscopo chino, la rata (Tzu) es el primero de los dos animales o ramas terrestres.

Los ciclos de la rata, al celebrarse cada doce años, coinciden con años bisiestos y de celebración de los Juegos Olímpicos. Según la leyenda, Buda llamó antes de morir a los animales para cederles su sabiduría. La rata se presentó la primera. Y es que ella, si hay que llegar, siempre se las arregla para tomar la delantera. Así pues, el 6 de febrero de 2008 comenzó el año de la Rata, periodo al que este animal imbuirá de su agudeza y reflejos, trayéndole buena fortuna y capacidad de previsión para que nada falle en el futuro.

Pero es que, además, este año coincide con un número de gran significado para la cultura china: el ocho. Este dígito simboliza para los chinos la buena fortuna. Es un número mágico y benévolo que, desde siempre, hace que el 8 de agosto sea una fecha en la que los juzgados se colapsan para celebrar matrimonios. Este año, además, acaba en ocho. Así pues las previsiones de matrimonio para el 8.08.08 pueden hacer que la fecha pase a los anales de la historia del país, gracias al número de la suerte chino. De hecho, se están imponiendo los aros de boda olímpicos como regalo estrella en estas celebraciones.

 

El poder de seducción de la fecha es tal que, cuando el 8 de agosto de 2007 se inició la cuenta atrás para los Juegos, sólo en ese día se celebraron 3.390 matrimonios en China. El delirio puede llegar con el inicio de la cita olímpica. Es más, las autoridades del país, en una cultura tan pendiente de los buenos augurios, han fijado el inicio de la ceremonia de inauguración para las ocho y ocho de la tarde. Es decir, el día 8.08.08 a las 8.08 p.m., se inaugurarán los Juegos.

 

 

 

“Un mundo, un sueño”

 

Los Juegos Olímpicos nacieron en el siglo VIII a. C. como fiestas religiosas, culturales y deportivas en honor de los dioses griegos. Más de dos milenios después, Pierre Frédy, Barón de Coubertin, consiguió poner en marcha la nueva era de los Juegos con un carácter más deportivo y lúdico que religioso.

 

Y acogió a toda clase de participantes: “Olimpia y las Olimpiadas son símbolos de una civilización entera, superior a países, ciudades, héroes militares o religiones ancestrales”. Desde Atenas-1896, cada cuatro años la cita ha sido ineludible, con tres excepciones que corresponden a la I y II guerras mundiales (1916, 1940 y 1944).

 

Este año, Pekín (Beijing para los chinos) alberga del 8 al 24 de agosto la XXIX edición de los Juegos. Y no va a faltar a su cita con el olimpismo pese al brutal terremoto que, con epicentro en Sichuán, a 1.500 kilómetros de la capital, ha conmocionado a la sociedad china. Si el inicio del recorrido de la antorcha se vio jalonado por incidentes de carácter político, la última parte del mismo, a partir de la catástrofe, se ha caracterizado por la extrema austeridad, en señal de respeto a las víctimas. Los mensajes de apoyo a la causa olímpica, al paso de la antorcha, se han sustituido por homenajes a los fallecidos en el seísmo.

 

Pero China ha apostado mucho por esta cita y aspira a crecerse en la tragedia. No en vano, su candidatura no era la más fácil cuando fue elegida en 2001. Tuvo que competir nada menos que con París y Toronto. Ahí es nada. Durante estos últimos años, los ciudadanos de Pekín se han volcado totalmente en los Juegos, y dada la disciplina en su forma de trabajar, es previsible que la organización de Pekín-2008 sea ejemplar. “Un mundo, un sueño” es el lema de este evento que, según los organizadores, representa los más de 5.000 años de cultura china y el espíritu olímpico de amistad y unión.

 

 

 

Rompiendo barreras

 

Desde el principio se ha presentado esta cita olímpica como la de las novedades y los récords. La capital china ha realizado un gran esfuerzo para dotarse de infraestructuras acordes con el evento. El Estadio Olímpico Nacional es una de las grandes construcciones que ha sido preciso acometer. Pero no es la única apuesta vanguardista de estos Juegos.

 

La pista más moderna del planeta, la Mondotrack FTX, se inaugurará en Pekín. Es una revolucionaria pista con dibujo en hexagonal que permite una mayor deformación y un incremento en la devolución de energía sobre los músculos del atleta, dándole más seguridad en la zancada. Se dice que es una superficie que revolucionará el atletismo puesto que, al margen de mejorar el apoyo del atleta, permitirá mejorar la evacuación del agua.

 

Pero Pekín contará también con importantes avances en las infraestructuras de transporte. Tres nuevas líneas de metro, en las que hay cobertura para los móviles y zona WiFi, han visto la luz con motivo de los Juegos. Igualmente se ha construido la mayor terminal aeroportuaria del mundo, la Terminal 3. Diseñada por Norman Foster, está preparada para acoger la masiva llegada de vuelos con motivo de la cita olímpica.

 

Pekín-08 también ha roto moldes en la tecnología del ocio. Por primera vez el COI ha dado licencia oficial para sacar al mercado un videojuego inspirado en la competición olímpica. Y también por vez primera en la historia, un material no metálico formará parte de las medallas: el jade chino. Un aro de jade blanco se engarzará en las medallas de oro, de color verde claro para las de plata y verde oscuro para las de bronce.

 

Otro límite que romperán estos Juegos lo marca la figura de Oscar Pistorius. Este velocista sudafricano, de 21 años, sufrió la amputación de las dos piernas y corre con prótesis. La IAAF (Federación Internacional de Atletismo) no le permitió luchar junto a los deportistas “aptos” por obtener la marca mínima para correr los 400 metros, porque determinó que las prótesis que lleva le dan ventaja sobre sus rivales. El Tribunal de Arbitraje Deportivo, al que recurrió la decisión de la IAAF, ha anulado la sentencia que le impide competir en Pekín-08. Ahora ya sólo depende de sus propias marcas.



El problema medioambiental


La época de celebración de los Juegos se caracteriza por una alta humedad y una temperatura que se sitúa en una media de 24,9 grados centígrados. En principio no parecen unos valores muy distintos de, por ejemplo, los registrados en Barcelona-92, aunque éste ha sido un tema de gran controversia que preocupa a los deportistas. Respecto a la humedad, que es lo que más parece inquietar a los atletas de resistencia, el Comité Organizador tiene previsto, en función de las necesidades, manipular el tiempo para crear lluvia artificial o detener las precipitaciones. De hecho, la jornada inaugural se protegerá provocando lluvias a base de cañonazos de yoduro de plata en los días previos, para agotar las nubes antes de ese acto de inauguración.


Otro problema es el del agua. Y no sólo por los aguaceros. Al ser agosto la estación anual de lluvias, el ayuntamiento de Pekín ha creado una unidad especial para vigilar el correcto desagüe de las aguas procedentes de las precipitaciones. Paradójicamente, en los últimos años la escasez de lluvias ha provocado problemas con el suministro de agua. Pekín ha garantizado la dotación suficiente del líquido elemento durante la celebración de los Juegos. Para ello ha acometido una obra de gran magnitud: el trasvase que desviará el caudal del río Yangtze (sur del país) hacia el río Amarillo (norte).

 

Sin embargo, el gran problema de los Juegos es la alta polución en la capital. Desde hace meses el Departamento de Medio Ambiente trabaja para reducir la emisión de gases contaminantes, no sólo en Pekín, sino en las regiones colindantes. Éste es, en realidad, el contratiempo que más ha preocupado a los deportistas y que puede arruinar los que podrían ser los Juegos más espectaculares de la historia. La prohibición de fumar en los transportes públicos, de quemar rastrojos o el cierre temporal de las obras de construcción desde semanas antes de la inauguración, son algunas de las apuestas gubernamentales para solucionar el grave problema de la polución.

 

Por último, para asegurar la higiene y limpieza no sólo en la villa olímpica sino en toda la ciudad, se ha llevado a cabo una campaña de desratización. Es curioso que, en el año que le homenajea, este animal sufra una persecución brutal que pretende hacer que desaparezca de las calles y los parques de Beijing. El Año de la Rata no será bueno para la rata. Pekín y los Juegos se lo merecen.

Las mascotas

 

Las mascotas de Beijing 2008 son cinco: la antorcha Huanhuan, el oso panda Jingjing, el pez Beibe, el antílope Yingying y la golondrina Nini. Cada una de estas mascotas lleva uno de los colores de los anillos olímpicos y una sílaba de la frase “Pekín te da la bienvenida”.

 

En cuanto al logo o emblema, simboliza la esperanza y hospitalidad de la ciudad. El color rojo tiene un significado positivo dentro de la cultura china: felicidad, suerte y vitalidad. La silueta del atleta con los brazos abiertos representa la bienvenida de Pekín a los Juegos, al mismo tiempo que la victoria deportiva. Recuerda a la figura que representa el carácter chino “Jing”, presente en el nombre de Pekín (Beijing).

 

 

 

Qué visitar en Beijing

 

China, el país más poblado del mundo (casi 1.300 millones de habitantes), tiene en Beijing, su capital, el centro del universo en cuanto a arte y cultura. Pekín es una ciudad descomunal de casi 16 millones de habitantes en la que conviven los rascacielos junto a templos milenarios. Hay dos enclaves en particular que no pueden dejar de visitarse: La Gran Muralla China y La Ciudad Prohibida, ambas declaradas por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

 

La Gran Muralla China, a 75 kilómetros de Pekín, es una de las maravillas del mundo. Inicialmente se construyeron pequeñas fortificaciones realizadas por militares, prisioneros y campesinos para protegerse. Con la llegada de la dinastía Ming, se ordenó unir todos los fuertes para crear una inmensa muralla que protegiera al imperio chino de los ataques de los nómadas de Mongolia y Manchuria. A lo largo de casi mil años se trabajó para construir un muro total extraordinariamente largo, con 7.300 kilómetros que cruzan de este a oeste siete provincias.

 

La Ciudad Prohibida, conocida también como Gugong, fue el centro de la actividad del país en la época de los emperadores. Localizada en el centro exacto de la ciudad antigua, fue palacio imperial durante las dinastías Ming y Qing, así como sede del gobierno chino hasta 1911. Se construyó cuando en el siglo xv el emperador decidió trasladar su residencia a Pekín. Está rodeada por un foso de agua que resguarda sus perímetros y alberga la mayor colección de estructuras de madera antiguas que se conservan en el mundo. El Palacio Imperial está situado al norte de la plaza de Tian’nanmen y se puede acceder a él a través de la Puerta de Tian’nanmen.

 

La Plaza de Tian’Nanmen es la más grande del mundo con 800 por 500 metros de superficie. Sin duda uno de los emplazamientos más impresionantes de la capital.

 

La Ciudad Subterránea es una construcción muy curiosa, creada durante la Guerra Fría, para resguardarse de un hipotético ataque ruso, y reconvertida en reclamo turístico. Contiene casi 100 entradas secretas, pero en lo que entonces fueron túneles, ahora se han construido tiendas, restaurantes y locales comerciales.

 

El chino mandarín es el idioma oficial, aunque hay multitud de dialectos de uso común. La moneda es el yuan, que equivale aproximadamente a 10 céntimos de euro.

 

 


Isabel Fernández

 

Artículo publicado en el nº 211 Junio-Agosto 2008 de la Revista muf@ce.  www.map.es/muface/

 

Fotografías:
barandilleros.com
nacionapache.com.ar
«mascotas» de la web de los juegos

 

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