Para ti, hijo mío

 

Juan Vladimir Haczek / Rosa M. Vidal Rovira, 01/12/2000, Blanes 

 

Mientras observo a la gente que desfila por los enormes pasillos de los centros comerciales durante estos días de diciembre, me solidarizo en silencio con todos aquellos que han perdido a un ser querido y recuerdo a mi hijo.

Mis ojos, empañados en una mezcla de ternura y de inenarrables sentimientos, me impulsan a sumergirme en el fondo de mi corazón. Y es entonces cuando me rindo humildemente a la vida y le agradezco el tiempo que he podido compartir con él.

Renuncio definitivamente al dolor (victimista) de su partida y me propongo no vivir en vano lo que reste de mi existencia y a estar atento. Atento para no culpabilizarlo inconscientemente de su partida, y por ello transformarlo en el verdugo de mi existencia al abandonarme en el dolor.

Decido que sí, que tengo derecho a sufrir porque el sufrimiento es una cualidad humana, pero la ausencia de mi hijo no me proporciona más derechos, sino más responsabilidades. Por lo tanto, debo escoger entre sufrir miserablemente o sufrir con dignidad.

Me sumerjo silenciosamente en un invisible abrazo con todos los padres que han perdido algún hijo y, tal como ha dicho José, un amigo mío, «para ti, Joan, hijo mío, estés donde estés», éste es mi homenaje:

¡Sí a la vida a pesar de todo!

 

 

Nota de la redacción:

Hoy hemos encontrado en una de las carpetas de nuestro archivo un recorte de periódico con esta carta. Alguno de nosotros la guardó con emoción, pero se olvidó de anotar en qué medio salió publicada y en qué fecha.
Hemos buscado en Internet y fue publicada por el periódico La Vanguardia el 31/12/2000.

También esto: “Juan Vladimir Haczek impulsor del grupo Renacer para padres que han perdido a sus hijos.
«Si me abandono en el dolor, la muerte de mi hijo destruirá mi vida»
Su hijo murió a los 17 años. Entonces decidió extender en España una red de ayuda mutua, similar a la que comenzó en Argentina, para padres en duelo.
«La muerte de un hijo es un hecho doloroso, increíble en la vida de un ser humano, pero puede ser el nacimiento de una vida más amorosa y, de alguna manera, mejor», indica Juan Vladimir Haczek, -«castigo divino el apellido», bromea- comerciante de 52 años, argentino, impulsor primero en Barcelona, su ciudad, y luego en España, de los grupos Renacer, reuniones de autoayuda de padres y madres que han perdido a sus hijos.»
Fuente: diariodenavarra.es


Fotografías:
©2008 S. Xambó
©2008 Leo’s

 

1ª Pub. 21-12-2009