¿Por qué la mutilación genital femenina?

 


La mutilación genital es un atentado contra la salud y el cuerpo de la mujer. Las comunidades que la practican creen que es algo normal y natural porque siempre se ha hecho. Quien la hace no tiene conciencia del daño que provoca, es su misión, y hacerla se considera beneficiosa y necesaria a nivel de comunidad.


¿De dónde viene la costumbre de la mutilación genital?


Se trata de una tradición milenaria de la que se desconoce su origen, aunque se considera surgida en el Antiguo Egipto, mucho antes del nacimiento del Islam y difundida hacia el sur del continente a través de la influencia que tuvo la civilización egipcia. Eso daría explicación a que exista esta costumbre entre los cristianos coptos de Egipto y del Sudán, los judíos «falaixa» de Etiopia y en algunos pueblos de culto animista. Aunque está presente en determinadas comunidades musulmanas, no es un precepto religioso. Algeria, Marruecos y Túnez nunca han tenido esta tradición. Sin embargo sí que se hace en zonas de Asia, de Oriente Próximo y de  África subsahariana (franja de Sahel).


El total de países del mundo que la practican es de unos 40 y la edad de las mujeres a las que se mutila oscila de los 4 a los 14 años. Sólo en África afecta a 130 millones de mujeres. El 80% de las operaciones consisten en la supresión del clítoris y de los labios menores. La infibulación (más radical) representa el 15% de los casos.


Actualmente muchas mujeres africanas están creando las condiciones legales y educativas necesarias para erradicar esta tradición. Se están llevando a cabo programas de educación sanitaria en lugares lejanos  para poder educar a las mujeres sobre los problemas de salud y físicos que comporta la mutilación. También se hacen campañas públicas para sensibilizar en su contra.


 


Países que han prohibido la mutilación femenina:


Burkina Faso, Costa de Ívori, Djibouti, Egipto, Ghana, Guinea, Nigeria, Liberia, Senegal, Tanzania y Togo. En Gambia, no está fuera de la ley aunque el gobierno la desaconseja.


Para luchar contra la ablación genital femenina, el Estado senegalés promulgó en enero de 1999 una ley que castiga con hasta cinco años de cárcel a quienes la sigan practicando. Sin embargo, y pese a varias condenas dictadas por los tribunales y a las campañas de sensibilización, algunas comunidades persisten en conservar lo que consideran “un elemento fundamental” de su cultura y tradición.


 


¿Qué esconde la ablación?


Esta tradición o rito, que en muchas ocasiones marca el paso de la infancia a la edad adulta, es un  requisito imprescindible para poder casarse, da visibilidad a la mujer dentro de la comunidad, la hace merecedora de respeto, le da derecho a la palabra y queda autorizada a participar en la vida religiosa musulmana.


El único beneficiado por la mutilación es el marido. Las relaciones sexuales son para él más placenteras sin tener el clítoris como obstáculo y le garantiza la virginidad y la fidelidad, ya que a  la mujer le queda muy disminuido el apetito sexual. En definitiva, esconde el poder controlar la sexualidad de la mujer.


También se cree que la mutilación hace a las mujeres más vigorosas y fértiles y que protege de enfermedades de transmisión sexual.


 


 “¿Si la religión viene de Dios, cómo puede ordenar a los hombres que extirpen un órgano que él ha creado siempre y cuando no se esté enfermo? No es posible que Dios haya puesto el clítoris en el cuerpo de la mujer sólo para cortarlo en su edad joven. Si Dios ha creado el clítoris como un órgano sensitivo cuya única función parece que es procurar el placer sexual de la mujer, es porque él considera el placer de la mujer normal y legítimo. Una religión que respete sus principios aspira a la igualdad, la justicia, la salud y la vida para todas las personas, sean hombres o mujeres. No sería una auténtica religión si buscara la enfermedad,  la mutilación del cuerpo de las niñas, el dolor y la infelicidad.”
(La cara oculta de Eva. La mujer del mundo árabe, Nawal al-Saadawi
)


 


En España la mutilación genital femenina constituye un delito de lesiones tipificado con penas que van desde seis meses a doce años de prisión.


Más:


Ablación, el mayor dolor para las niñas


Protocolo sobre los derechos de las mujeres africanas


 


Equipo Torrese


Imágenes tal como aparecen en las webs:
ciberprensa.com
enredate.org
olganza.com



Asociación Equis
Esta asociación que trabaja en Barcelona (España) intenta ayudar a las familias africanas que van de vacaciones a su país a resistir las presiones familiares para mutilar a sus hijas. Grupos antimutilación siguen la pista a la familia desde que llega al aeropuerto hasta que vuelven a embarcar.


Asociación Tostan (solidaridad en idioma wolof)
Tiene delegaciones en casi todas las regiones de Senegal y la vigilancia que hace para evitar mutilaciones puede llegar a ser muy estrecha.
“La estrategia de Tostan está basada en un profundo respeto de las costumbres africanas y no trata de criticar o denunciar la práctica, sino de explicar, a partir de las propias experiencias de las comunidades, como ésta perjudica gravemente la salud física y mental de las niñas” Molly Melching, presidenta de Tostan. 


Asociaciones Gamcotrap y Bafrooo
En Gambia tienen centros de acogida y escuelas para apoyar a las mujeres que luchan en contra de la ablación.


Organización GAMS (Grupo para la Abolición de las Mutilaciones Sexuales)
Comité Interafricano sobre las prácticas tradicionales que perjudican la salud de las mujeres y los niños (CI-AF).
En sus asambleas periódicas no se cansa de reclamar a los imanes una posición clara y firme contra la ablación, dada su influencia entre la población. Pero entre los jefes religiosos musulmanes no hay unanimidad a la hora de tomar decisiones sobre el abandono de esta tradición milenaria que contribuye a perpetuar los valores morales y sociales más retrógrados.



Propuesta alternativa
La antropóloga Adriana Kaplan
  y su equipo han propuesto un ritual alternativo que permita “la iniciación sin mutilación”. El gobierno de Gambia acogió de modo favorable la alternativa. .. En Gambia un 80% de sus mujeres han sufrido mutilación genital.
La Vanguardia, 08-06-2005


2ª Pub. 27-08-2009
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