La flamencoterapia como herramienta de empoderamiento femenino

 

Por Chari Ronda*

 

En el 2003 creé un enfoque propio de flamencoterapia a través del MétodoRonda, fruto de un cruce de caminos entre la danza, la educación, la antropología y el trabajo con mujeres. Nace de un deseo de sacar el flamenco de las aulas y del escenario para llevarlo al terreno social y terapéutico desde una perspectiva de género. Se trata de un método de desarrollo personal específico para mujeres, que tiene como objetivo principal la utilización de la danza flamenca como herramienta de empoderamiento femenino, para que las mujeres puedan tener un mayor autoconocimiento psicocorporal.

La inquietud por darle este enfoque al flamenco tuvo un doble origen. Por un lado, las clases de flamenco recibidas a lo largo de mi formación me hicieron reflexionar sobre cómo la rigidez y la exigencia en el proceso de aprendizaje impedían una conexión auténtica con las emociones. En una incansable búsqueda por conseguir la perfección del movimiento, con frecuencia se niega la importancia de fluir y sentir placer a través de la danza. En consecuencia, el cuerpo se rigidiza y se acartona, ejecutando movimientos perfectos pero no sentidos, orientados a agradar a los demás. Consciente de ello, siempre he apostado por crear una forma diferente de enseñar flamenco, donde la técnica sea secundaria y la danza se convierta en un vehículo facilitador para viajar por el cuerpo y las emociones. En este viaje no debe importar el destino final, sino respetar los tiempos y espacios de cada una y concederle al proceso un mayor protagonismo.

flamenco-terapia-300Por otro lado, ser feminista y antropóloga ha hecho que me interese específicamente por una visión del cuerpo que incorpore la perspectiva de género, para identificar cómo las mujeres hemos aprendido un lenguaje corporal diferente al de los hombres, como un fiel reflejo del aprendizaje sociocultural de los roles de género. El cuerpo no ha quedado libre de las influencias que la educación, la cultura y la sociedad patriarcales han ejercido sobre él, siendo los cuerpos sexuados y por tanto las influencias distintas y específicas para cada sexo. En este sentido me parece sumamente enriquecedor el flamenco, donde se entremezclan hasta confundirse lo masculino con lo femenino, para crear un lenguaje corporal único que se nutre de ambas energías, donde mujeres y hombres utilizan movimientos intercambiables, donde lo femenino puede ser masculino y viceversa. La bailaora de flamenco desobedece los mandatos del género, utilizando un lenguaje corporal que la empodera. Este aspecto ha despertado enormemente mi interés y me ha parecido de gran valor terapéutico, ya que constituye una herramienta muy útil para que nuestros cuerpos experimenten diferentes tipos de lenguajes corporales, más allá de los socioculturalmente aprendidos e impuestos. Se trata de que el movimiento pueda responder a nuestras necesidades, que nos acompañe y nos ayude en las diferentes situaciones de la vida y que el cuerpo no quede al margen de nuestro pensar y nuestro sentir. Para ello es importante no limitarlo y esto pasa necesariamente por un proceso de concienciación y experimentación psicocorporal, donde se cuestione lo aprendido, se experimente lo prohibido y se invente lo desconocido. Se trata, en definitiva, de una búsqueda inquieta que permita una reapropiación de nuestros cuerpos, para que cada una pueda encontrar su propio lenguaje corporal, siempre único e infinito. En esta búsqueda el flamenco puede resultar un gran aliado.

El método de flamencoterapia que he desarrollado está dirigido a mujeres en general que no tengan nociones de baile, a grupos de mujeres que puedan tener alguna dificultad específica, así como a profesionales del ámbito de la salud, la psicología, la psicomotricidad, la danzaterapia, etc. Las herramientas que ofrece pueden ser aplicables tanto a nivel personal, como también ser útiles para la práctica profesional.

La danza en general es un regalo para el alma porque permite explorar las emociones y las dificultades a través de la expresividad del cuerpo y del baile, sin necesidad de verbalizar. La flamencoterapia además contagia la fuerza, la energía y la vitalidad que caracterizan el baile flamenco. Es sin duda un aporte para mejorar la calidad de vida y la salud, permitiendo que las dificultades y los miedos puedan bailarse, lo cual es altamente sanador y liberador.

 

 

*Bailarina profesional, educadora y antropóloga
info@flamencoterapia.es
www.flamencoterapia.es 

 

Imagen cedida por Chari Ronda