Josef Koudelka – Frío en el cuerpo

 

Auditorio Espacio Cultural Caja Madrid, Barcelona (España)
Conferencia de Manuel Úbeda sobre el fotógrafo Josef Koudelka
6 de noviembre 

La Obra Social Caja Madrid, en colaboración con la Fundació Foto Colectania, presenta el quinto ciclo de conferencias: Ciclo Iconos. Maestros de la fotografía en imágenes.
Fotógrafo: Josef Koudelka y sus «Gitanos», «Praga 68», «Exilios» y «Caos». Presenta la conferencia Pepe Font de Mora, director de la Fundación Privada Foto Colectania.

A lo largo de una hora, el fotógrafo y profesor de fotografía Manuel Úbeda, nos guía por el álbum de tristezas y enigmas del objetivo de Koudelka.
Desfilan cuerpos tristes, vestidos que sólo tapan, sin adornos, desnuda la ropa, desnuda el alma, me miran ojos oscuros y en blanco y negro, me inquieta lo que no veo, me imagino lo que debería ver. Me dicen que Koudelka es un perfeccionista. Busco pero no lo encuentro, aunque puede que sea más sencillo de lo que parece. Mis párpados, pesados, se empeñan en cerrarse. El ve más allá de lo que yo alcanzo. Al cabo del visionado de varias instantáneas ya no lucho. Sólo miro. Y siempre la incógnita: «¿Cómo pudo hacer esta fotografía?». En ocasiones me parece como si él hubiera marcado la «coreografía». Ese es uno de los enigmas que siempre me atormentan cuando contemplo una buena captura.
Koudelka me ha inquietado. Me ha metido frío en el cuerpo. Mi retina se ha vuelto gris. Sus paisajes de rostros y tanques, de calles del mundo, de tiempos congelados, de fechas pétreas, de calendarios inútiles, de caprichos sin almas, me han vencido.
A la salida, la calle me ha ofrecido un espectáculo extraño, ruidoso y superficial. Miraba algunos encuadres para un posible disparo, de aficionada, claro. La vuelta al color ha sido como cuando salimos del cine y tardamos algunos minutos para ocupar de nuevo el lugar que nos corresponde: delante o detrás del espejo.
Efectivamente, la noche se presenta fría. Las estaciones del metro se suceden silenciosas una tras otra. La viveza de las conversaciones decaen a esa hora. Hambre y cansancio. Un pequeño perrito asoma por el bolso de una pasajera. Las caras ojerosas y tristes tras un monótono día de trabajo reaccionan ante la pequeña maravilla. Quisiera hacer una fotografía de esos rostros pero mucho me temo que al llegar a casa, hubiera desechado todo el material.
Siempre quedarán los maestros.

Marina Torné, periodista
Barcelona, 06-11-2012