Dermatitis atópica – Enfermedad de la piel crónica y recurrente – Los primeros síntomas pueden...

 

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El eccema o dermatitis atópica es una enfermedad de la piel crónica y recurrente. El síntoma más frecuente es el prurito, junto a la aparición de lesiones de enrojecimiento, inflamación y sequedad en piel. Igualmente es característico el curso en brotes, con periodos de empeoramiento y mejoría. Los primeros síntomas suelen empezar a manifestarse entre los 2 y los 6 meses de edad en el 75% de los casos y antes de los 5 años en el 80-90% de los niños.

La prevalencia de la dermatitis atópica varía de unas zonas geográficas a otras y en general es mayor en los países occidentales. Su incidencia es más alta en el medio urbano, probablemente debido a la polución, el tabaquismo materno y la reducción de la lactancia materna. En el caso de España, diversos estudios han señalado una prevalencia del 3-4 % en niños de 3 a 7 años.

Acerca de esta iniciativa, la Dra. Teresa Arana, miembro del grupo de Docencia M.I.R. de la Sociedad Española de Pediatría de Atención Primaria, señala que “los pediatras juegan un papel importante en la detección de este tipo de dermatosis, ya que la clínica varía de forma significativa en función de la edad del paciente dando lugar a patrones muy característicos”.

De este modo, la Dra. Arana resalta que “es necesario conocer cuáles son los primeros síntomas de esta enfermedad de la piel para ser capaces de detectarla y no confundirla con alergias u otras patologías. Es por ello que distinguir los diferentes patrones que varían en función de la edad puede ayudar a detectar la enfermedad”. Así, en la primera infancia las lesiones predominan en la región facial, el cuero cabelludo y en la zona de las extremidades, especialmente en las rodillas. En niños pequeños, en edades comprendidas entre los 18 meses y los 8-10 años, las localizaciones predominan en las flexuras de codos y rodillas, las caras laterales del cuello, las muñecas y los tobillos. Mientras que en niños mayores y adolescentes se producen sobre todo lesiones en la nuca, el dorso de las manos y en la zona de extensión de las piernas, un patrón similar al que luego se comprobará en la edad adulta.
 
“Asimismo, y además de los cuidados ya especificados, resulta indispensable buscar los tratamientos que mejor funcionen para el paciente. Entre los tratamientos más frecuentes para reducir los brotes se encuentran los corticoides tópicos, los antihistamínicos orales para combatir el picor y los inhibidores tópicos de la calcineurina para el tratamiento de la dermatitis atópica, como pimecrolimus, indicado para la dermatitis atópica de leve a moderada en niños mayores de 2 años” concluye la Dra. Arana.

 

Décalogo para combatir la dermatitis atópica:

1. Evitar que los niños se bañen con agua demasiado caliente y que el baño dure más de 10 ó 20 minutos. Usar un gel limpiador suave y no usar esponjas.

2. Secar la piel del niño cuidadosamente con toallas de algodón y sin frotar.

3. Utilizar crema hidratante para la piel 2 veces al día, después del baño.

4. No utilizar ningún tipo de colonia para no afectar a su piel.

5. Vestir al niño con ropa de algodón, lino o hilo.

6. Ponerle calzado de piel/cuero en invierno y de tela en verano.

7. El niño debe utilizar calzado deportivo sólo cuando haga deporte.

8. Limpiarle y cortarle bien las uñas.

9. Ponerle siempre protección solar cuando se bañe al sol.

10. Aplicarle cada día la crema o el tratamiento contra el eccema.

 

 

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