Consumo colaborativo – Economía P2P – La sociedad que alquila

 

[Empresa – Recursos / Familia – Sociedad]  

 

La economía colaborativa ofrece nuevos y significativos modelos para el desarrollo de las regiones: nuevos patrones de consumo que favorecen el uso frente a la propiedad, nuevas formas de producción peer-to-peer o entre iguales, nuevas relaciones de confianza basadas en el uso común, las redes sociales y la proximidad, y nuevas fórmulas de participación para financiar proyectos.

Esta economía naciente reúne en estos momentos a numerosos actores de distintos status: abarca desde cooperativas a empresas emergentes, pasando por emprendedores independientes, asociaciones e incluso algunas grandes empresas. Propone una amplia gama de soluciones y servicios con los que satisfacer expectativas concretas para usos secundarios específicos. Hay plataformas de alquiler entre particulares (plataformas generales como, por ejemplo, Zilok; especializadas en el automóvil como Drivy, o en apartamentos como AirBnB …); dispositivos de financiación participativa (Ulule, KissKissBankBank o HelloMerci, Prêt de Chez Moi), y también nuevas áreas de fabricación (FabLabs) o de trabajo en modo colaborativo (Coworking); personas que se organizan para compartir desplazamientos y coche (con el apoyo de plataformas globales como Blablacar, Amovens, Carpooling y locales como Covoiturage Grand Lyon) e incluso canales de distribución que se están reorganizando para aproximar a productores y consumidores (como La Ruche Qui Dit Oui en el sector alimentario).

La estadounidense Rachel Botsman plantea un cambio cultural en su libro “What’s Mine Is Yours: The Rise of Collaborative Consumption”. En el libro sustituye el consumismo sin freno por el alquiler o trueque.

Ron J. Williams, fundador de SnapGoods, dice que lo más acertado que se puede hacer cuando hay recesión económica es sacar provecho de lo que se tiene a través de las redes sociales.

En España existe también la llamada economía del regalo, lo podemos ver en Nolotiro o Segundamanita.

Las diferentes plataformas cuentan con servicios de garantías e identificación, además algunas están ligadas a Facebook para proporcionar más confianza.

SocialCar, en España, se dedica a alquilar coches particulares. El Join Up Taxi, es una aplicación que permite ubicar y compartir taxi dentro de España. Se está dejando de consumir sin control y se está comprendiendo que hay que compartir los recursos.

Taskrabbit, en EE UU, conecta a personas para resolver diferentes tareas a cambio de dinero: arreglar enchufes, grifos, montar muebles. En España Etece tiene una cartera de 200 profesionales autónomos y ofrece realizar pequeños trabajos domésticos a través de su portal.

 

Hay diversas razones sociales que han empujado en este sentido:

> El aumento de población conectada con la que compartir, multiplica el potencial de “colaboradores”.

> Una mayor conciencia sobre el impacto ambiental de nuestros hábitos de consumo. La reutilización, el mantenimiento y la maximización del uso y la vida útil de los bienes para reducir el impacto de los desechos, de la demanda de más materias primas, energía para su producción, etc.

> El deseo global y manifiesto de conectar con la gente y las comunidades. Se empieza a conocer lo que se ha denominado como Sharing Economy (Economía del compartir). Está ocurriendo un cambio cultural en el que la gente quiere confiar en la gente.

> Altruismo Generacional: Una encuesta reciente de UCLA encontró que más del 75 % de los estudiantes de primer año cree que es “esencial o muy importante” “para ayudar a otros en dificultades”.

 

En las razones económicas encontramos:

> Monetizar el exceso o la inactividad de inventario: los recursos ociosos ahora pueden ser compartidos y, a menudo, monetizados: un taladro, el coche, la bicicleta…

> Aumentar la flexibilidad financiera: Como propietarios comenzamos a encontrar usos para lo que no utilizamos, surge la posibilidad de generación de ingresos y la obtención de una mayor independencia económica. Estamos en un mundo de freenlance perpetuos o simplemente profesionales que complementan su actividad principal con otras por vocación u obligación, compartiendo sus conocimientos y experiencia.

> La Era del Acceso vs la Era de la Propiedad: la gente seguirá comprando bienes, pero los ciudadanos ni pueden ni quieren acumular bienes (ver Acceder antes que poseer). No es casual que decenas de empresas propongan “productos” para compartir.
 
> La financiación de Capital Riesgo: un fenómeno que todavía nos queda un poco lejos pero que acabará llegando a nuestras latitudes. Hay un efecto de atracción hacia los proyectos de la economía colaborativa. Existe un número muy importante de proyectos colaborativos que están acelerando su crecimiento gracias a la inversión de capital riesgo.
 
> La incorporación de grandes corporaciones y marcas: Son muchas las que se están subiendo a esta ola. Un hecho que se intensificará en los próximos años, especialmente en algunos sectores. El del automóvil se lo está tomando en serio: GeneralMotors ha integrado la tecnología ‘OnStar’ de RelayRides que permite p2p -como opción- en sus modelos, Citroën con Multicity, ‘Comparte tu Chevrolet’ o Drive-Now de BMW/Mini. Otras con el talonario (Zipcar con Avis ó Carpoling y Daimler).

 

Estamos ya en la «sociedad que alquila» (The Wall Street Journal) y la «economía del intercambio» (Fast Company): una vanguardia crítica con el consumo desaforado y la compra a crédito, una sociedad que cree que, para vivir la buena vida, no hace falta poseer, sino usar.

 

 

Equipo Torrese

Fuentes:
http://faircompanies.com/news/view/economia-p2p-nicho-marginal-a-fuerza-economica-urbanita/   
http://www.qtorb.com/2013/10/12-razones-que-impulsan-la-economia-colaborativa.html 

 

Página de origen de la imagen:
bloguismo.com

 

 

 

 

3 – 26-03-2016
2 – 07-01-2015
1 – 26-01-2013