Ley de Autonomía del Paciente

 







Se


cumplen  ahora cuatro años de la entrada en vigor de la llamada Ley de Autonomía del Paciente (formalmente Ley básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica). Para asegurar el respeto a la autonomía del paciente, la Ley dispuso dos mecanismos que actúan en paralelo: el consentimiento informado y las instrucciones previas, también conocidas como “voluntades anticipadas”.


Las Comunidades Autónomas españolas han ido elaborando las normas que permiten la puesta en práctica de este derecho. Y así todas ellas –salvo de momento el Principado de Asturias (España)– han desarrollado tanto el contenido detallado del documento de instrucciones previas como la creación de los registros autonómicos en los que deba ser depositado.


El documento, aunque con ligeras diferencias de una Comunidad Autónoma a otra, contiene en esencia la siguiente información:


Ö Datos personales del paciente.


Ö Situaciones en las que en general se esté incapacitado para tomar o manifestar decisiones. Se pueden detallar circunstancias en las que se quiera precisar más; por ejemplo, daño cerebral severo e irreversible, demencia severa debida a cualquier causa, etc.


Ö La expresión de la voluntad concreta; por ejemplo: “Mi voluntad es que no sean aplicadas –o bien que se retiren si ya han empezado a aplicarse– medidas de soporte vital o cualquier otra que intenten prolongar mi supervivencia a cualquier precio”. Asimismo es la oportunidad de precisar que se desean cuidados paliativos y en general lenitivos enérgicos del dolor.


Ö Otras instrucciones: donación de órganos, lugar donde quiere ser atendido, asistencia espiritual en su caso, etc.


En el documento puede constar el nombramiento de un representante del paciente y se puede formalizar bien ante tres testigos –conforme a una serie de requisitos que establece la normativa–, o bien ante notario.


Una vez que el documento de instrucciones previas se ha formalizado lo habitual será trasladarlo a nuestro médico para que lo incorpore a la historia clínica. Pero también cabe la posibilidad de incorporarlo al registro de instrucciones previas de nuestra Comunidad Autónoma.


Aunque no es obligatorio registrarlo para que tenga validez entendemos que es muy recomendable. No tiene coste y sin embargo al depositar el documento en el registro autonómico se hace accesible telemáticamente a los responsables sanitarios que nos estén atendiendo en cada momento. De este modo – y manteniendo en todo momento un escrupuloso control de confidencialidad –, si un médico necesita conocer si hemos otorgado o no instrucciones previas, puede saberlo rápidamente accediendo al registro de su Comunidad.
Esto permite además que no sea precisa la intervención de nuestro representante o de otra persona para hacerle llegar al médico nuestras voluntades anticipadas. Evidentemente ésta puede ser una gran ventaja si tenemos en cuenta las situaciones de emergencia médica que pueden producirse.


Y por último, y además de facilitar la puesta en conocimiento del médico (de cualquier médico) de nuestras voluntades, la inscripción del documento en el registro va a permitir su acceso desde cualquier lugar de España. Gracias al Registro Nacional de instrucciones previas –que estará en funcionamiento a partir de mediados de noviembre– será posible que desde cualquier Comunidad Autónoma pueda accederse al registro de aquella en la que el paciente depositó sus voluntades anticipadas y por tanto hacer posible a nivel estatal el cumplimiento de éstas.


En manos de los ciudadanos va a estar pues la posibilidad de dejar dicho de antemano cómo quieren ser atendidos, mediante qué tipo de tratamientos y en qué límites debe moverse esa atención. Podrán dejar establecida también su voluntad en relación con los cuidados paliativos a recibir si ese fuera el caso.


Márgenes todos ellos de información y de libertad que favorecen sin duda la autonomía de los pacientes y el respeto de sus derechos y que deben por tanto ser conocidos por ellos.



Artículo publicado en el nº 207 de junio – agosto 2007 de la Revista muf@ce.  www.map.es/muface/


Fotografías:
hepatitis2000.com.ar
lukor.com
hospitalitaliano.org.ar