Amor físico

 

Por Cristina Fallarás

 

Escribe Mario Vargas Llosa hoy en El País:

«La desaparición de frenos y censuras, la permisividad total en el campo amoroso, en lugar de enriquecer el amor físico y elevarlo a planos superiores de elegancia, exquisitez y creatividad, lo banaliza, vulgariza y, en cierto modo, lo regresa a aquellos remotos tiempos de los primeros ancestros, cuando consistía apenas en el desfogue de un instinto animal.»

Me pregunto qué es para este hombre eso que llama «el amor físico».

El encuentro sexual entre dos personas se enriquece, por supuesto, viviendo en un entorno donde la censura, el freno y el espeso silencio de los rancios han bajado de intensidad. Que no se engañe, no han desaparecido, y gran parte de lo que llama banalización, y del embrutecimiento sexual, tienen sus raíces en las censuras y la incultura.

Ah, pero el encuentro sexual depende del diálogo de dos intimidades puestas en el límite. De la violación de ese límite, y del pudor. Del descubrimiento, de la búsqueda y el hallazgo, en uno y en el otro. De la entrega de una memoria y la entrega de un deseo y la elaboración de una narración mutua, tan sorprendente a menudo.

De cuánto eliges mostrar, entregar, recibir, y cuánto eliges morir y matar.

A eso no hay quien le ponga freno. Y quien añore el freno, quede seco.

Luego, además, el encuentro sexual debería conmover. Sí, como una buena obra de arte. Pero no todos tienen capacidad para eso, don Mario.

 

1 de noviembre de 2009
e-mail:cfallaras@diarioadn.com
cristinafallaras.blogspot

 

 

Página de origen de la imagen:
elmundoesletra.blogspot.com/2009/06/amor-k-no-solo-son-cuatro-letras.html