El vaginismo o la imposibilidad de penetración – Hay más mujeres afectadas de lo que nos imaginamos

17 julio 2017 | Sin comentarios | Publicado en salud, sexo, Temas
vaginismo
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    [Sexo - Salud

     

    Por Pilar Pons*

     

    Desde hace algunos años, las mujeres, se atreven a consultar sobre un problema que muchas padecen y del cual, hasta ahora, se ha hablado poco. ¿Se sabe lo que es un vaginismo y lo que comporta?

    Se considera un vaginismo a la imposibilidad de penetración vaginal.  Esto significa no poder usar tampones durante la menstruación, no poder hacerse una citología en las revisiones ginecológicas y no poder tener relaciones sexuales con penetración. La vagina está tan contracturada y por lo tanto, tan cerrada,  que ésto impide el acceso a su interior. Esta afectación la sufren muchas mujeres, unas en silencio pensando que es algo inherente a su personalidad y otras buscan solución en las terapias psicológicas.

    El vaginismo puede ser primario o secundario. Las causas del vaginismo primario son bastante desconocidas y la única explicación que hasta ahora se había encontrado era el trauma  psicológico: una primera relación nefasta, una violación, recuerdos obscuros de la infancia, rechazo al propio cuerpo, miedo al embarazo y una lista más o menos similar, basada siempre en problemas psíquicos no resueltos. Algunas de las afectadas de vaginismo primario, han visitado terapeutas y algunas también, han podido entender los motivos que las han podido llevar a sufrir esta frustrante afectación, pero muy pocas han conseguido solucionar el problema práctico, o sea la penetración vaginal.

    El vaginismo secundario puede aparecer después de algunas enfermedades, partos o intervenciones quirúrgicas.

    Los ginecólogos, generalmente, cuando se encuentran con estos casos,  actúan de tres maneras diferentes: o bien las derivan al psicólogo, o les aconsejan que se introduzcan unas pequeña varitas en la vagina , incrementando su grosor a medida que puedan, o les proponen una intervención quirúrgica que consiste en “abrir” la vagina.

    Pocas veces la paciente ha podido resolver sola su problema, el apoyo que da la presencia del terapeuta, en los intentos de avanzar en el programa, es una ayuda casi imprescindible.  Es decir, que sóla en casa, es mucho más difícil.

    La edad de las pacientes que consultan por vaginismo está comprendida entre los 25 y 40 años. Las más jóvenes buscan ayuda porque se dan cuenta pronto de su limitación y quieren solucionar el problema y las más mayores, o porque quieren mejorar la relación de pareja o, generalmente, porque desean tener un hijo. Son muchas las mujeres que se han hecho inseminaciones, debido a la imposibilidad de tener relaciones sexuales con penetración.

    Parece una afectación demasiado puntual para pensar que valga la pena insistir en una difusión más exhaustiva, pero la aparición de consultas en las que se pronuncia el problema y además arrastrado durante muchos años, sugiere pensar que no ha sido bien tratado y la constante aparición de casos nuevos, demuestra que hay  más gente afectada de lo que nos imaginamos.

    Pueden ser chicas jóvenes que no usan tampones (los padres no le dan ninguna importancia) a parejas que no tienen hijos (lo cual tampoco hace pensar a nadie a priori, que sea por esta causa)  Evidentemente, ninguna pareja lo explica a los amigos o como mucho alguna mujer lo confiese a su madre, a su hermana, o a una amiga íntima.

    Nos podemos preguntar, cómo estas mujeres que tienen pareja estable y algunas desde hace muchos años, pueden mantener una relación con una sexualidad tan “diferente” al resto de la gente.  Viven su sexualidad como si hicieran siempre petting y terminan acostumbrándose a sus rituales sexuales, pues los fallidos intentos de penetración, durante años, les han hecho buscar otras vías de actuación.

    Pero las hay que en algún momento de su vida, piden ayuda, cansadas de ser diferentes y si tienen la suerte de encontrar a los profesionales adecuados, generalmente terminan solucionando, en poco tiempo su problema.

    En la consulta, escuchamos frases como éstas:

    “hace doce años que vivo con mi marido y nunca hemos tenido relaciones con penetración…”

    “fuimos novios cinco años y ahora llevamos dos de casados y nunca…”

    “he tenido dos relaciones estables en mi vida,  pero fracasaron.. Ahora he empezado a vivir con un chico, pero me da miedo que se canse”

    “hace diez años que me casé y quiero tener un hijo ¿qué puedo hacer?”

    ¿Cómo puede ser que haya tanta gente afectada y no se comente?

    La fisioterapia especializada soluciona los casos de vaginismo primario y secundario, tratando el problema, casi de la misma manera que si se tratara de una contractura muscular.  Evidentemente, la experiencia del terapeuta, y la manera de aproximarse,  tiene mucho que ver con los resultados. Crear una buena relación de confianza es básico siempre, pero más aún en estos casos.

    Hay que tener en cuenta que la paciente no tiene la costumbre de visitarse ginecológicamente, con lo cual el pudor es mayor de lo normal y se agrava con el miedo al dolor y al fracaso. Piensa que su caso es único, porque nunca nadie le ha hablado de este tema.

    Cuentan algunas pacientes, que en ocasiones,  han sentido el deseo de hacerse una revisión ginecológica, pero llegado el momento, al no dejarse visitar completamente, han sido tratadas mal por parte de su médico, el cual o la cual las han remitido al departamento de psiquiatría. Experiencias como ésta son las que han retrasado otro intento de petición de ayuda.

    Una vez iniciada la terapia, la penetración vaginal se va consiguiendo de un modo gradual y en poco tiempo se puede llegar a una la penetración total y exenta de dolor. Cuando llega este momento, la mujer siente que ha solucionado un problema arrastrado durante demasiados años y experimenta también una sensación de éxito personal. Llanto, alegría y orgullo se mezclan para dar paso a una nueva manera de vivir.

    Pero, ¿qué sucede con las respectivas parejas, con estos novios y maridos que han sido testigos, acompañantes y también víctimas del problema? Tenemos algunas declaraciones llenas de sentimientos de culpabilidad,  frustraciones, otras que confiesan haberlo soportado simplemente por amor y que esperando un cambio, han dejado pasar el tiempo, con la confianza de que un día se arreglaría su problema.

    Su sexualidad adaptada, les ha obligado a buscar recursos personales para sobrevivir al problema, pero la respuesta no es la misma en todo el mundo. En alguna ocasión, cuando se ha solucionado el problema de la mujer, aparece una impotencia masculina. Ironías de la vida ¿no? De todas maneras, esta afectación es, sin duda pasajera y de fácil solución, sobretodo si se busca ayuda.

    La conclusión es:

    Si crees que padeces vaginismo, solicita terapia lo más pronto posible. Esta ayuda puede ser física (fisioterapia especializada) y/o psicológica.

    Si alguna amiga te confiesa su problema, dale información.

     

     

    *Fisioterapeuta

    pilarlllc@yahoo.com

     

    Experiencia profesional


    Ver:
    Vaginitis atrófica – Con la menopausia, tres de cada diez mujeres padecen molestias severas en la vagina   

     

    Páginas de origen de las imágenes:
    jardimdepoesia.blogs.sapo.pt
    demujeramujer.com.ar
    sawebsos.com

     

     

     

     

     

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