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  06/01/2009
 

 El progreso y el lujo conviven sin vergüenza

ni remordimiento con la pobreza más salvaje


Crónicas de la China III (3)
Escritas en el Tercer Puente Tecnológico de la Cámara de Comercio de Barcelona a la China.

 


Frente a mi hotel de 5 estrellas orientales. El mismo en el que ayer estaba aparcado el Lamborghini amarillo, gateaba ayer un niño de apenas un año. Gateaba por la acera de una amplia avenida infestada de automóviles de lujo y bicicletas de la primera guerra púnica. El bebé gateaba solo y no era atropellado porque una valla metálica en el borde de la acera le impedía caer al tráfico rodado.
 
Su madre, una flacucha mujer de unos veintipocos años estaba echada en el suelo, a pocos metros del bebé, con la cabeza introducida en una papelera, que la hábil mujer había conseguido descolgar de su soporte original y, retenida solamente por una bisagra posterior, se balanceaba hacia adelante permitiendo a la mujer echada introducir en ella la cabeza. Decenas de peatones, igual que yo, presenciábamos impertérritos la escena y ninguno se detenía siquiera a mirar.
 
Con la mano izquierda la mujer sostenía la papelera en la posición idónea, y con la derecha iba arrastrando cuidadosamente porciones de un arroz hediondo y hervido, que alguien había arrojado a la papelera. Y deslizando grumos de arroz por la pared de la papelera lo hacía llegar hasta la boca donde unos hábiles labios lo succionaban y lo enviaban al interior de la boca de la mujer echada, donde desaparecía.
 
¡Estaba comiendo!

La mujer delgada de veintitantos años estaba comiendo arroz hervido de una papelera mientras su niño jugaba a su lado y pisaba con sus manitas los escupitajos que tanto gustan los chinos expeler aquí y allá en medio de sonoras exclamaciones de sus laringes y esófagos. No saqué ninguna foto pues me pareció inhumana la escena, inhumana la actitud de los transeúntes e inhumana la sola idea de fotografiar tanto horror.
 
Pero el horror no acabó ahí. Seguí mi camino. Fui a comprarme una webcam que necesitaba para comunicarme esa misma noche con mi Buenos Aires querido. Una cámara que por cierto nunca llegó a funcionar. Pues bien al regresar a mi hotel volví a pasar junto a la mujer comedora de arroz y su niño.

Esta vez estaban juntos. Muy unidos. Él comiendo. Ella tranquilamente sentada en el suelo,  apoyada en la misma valla metálica que había impedido el atropello de su hijo. Ahora miraba al crío satisfecha al tiempo que le dada el pecho.

Este salvaje relato urbano es absolutamente cierto y tal como lo he contado fue.
 
China despierta pero lo hace en medio de un caos en el que el progreso y el lujo conviven sin vergüenza ni remordimiento con la pobreza más salvaje, la incultura, la capacidad de conducir motos sin casco, fumar en el interior de los ascensores, escupir hasta en las moquetas, comer con la cabeza casi dentro del plato, no hacer ni caso de los semáforos.


Esto fue ayer.

Hoy, a las 5 de la mañana, con el sueño pegado en cada mueca de la cara, desayunábamos un curioso breakfast-picnic en el lobby del hotel frente a la avenida donde ocurrió lo que acabo de relatar.

Del hotel en autocar al aeropuerto, para tras una hora y poco de vuelo aterrizar en la populosa Shanghai, una ciudad de casi veinte millones de habitantes donde todo es posible y en la que convive la más osada arquitectura y los más esplendorosos negocios internacionales con un salario medio de 300? al mes.
 
El día -bien organizado- ha sido próspero en emociones y en negocio.

Pasado ya el ecuador de este viaje hoy nos hemos dedicado a los encuentros personales, a los face to face.

Ha sido un fecundo día, plagado de entrevistas en el que -según declaraciones de nuestros empresarios- se ha aprendido mucho, se han establecido interesantes contactos y se ha amagado más de una posible colaboración.
 
Por hoy esto es todo. Que no es poco. 
 
 

Tomás Cascante
interior de la Room 3103 del  JIN JIANG TOWER HOTEL

Shanghai - China
Miércoles 15 octubre 2008

 

Ver todas las Crónicas: www.tomascascante.com 

 

Fotografías:
lagranepoca.com
dw-wordl.de
quehotelreservo.es
city-photo.org   

 

 

 

 
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