Home  
El negocio de montar eventos
Cuando la música acabe ¿Fin del mundo?
Carmen en el infierno
El ubicuo ojo de Dios
¡Al pan, pan y a la crisis, pollo!
Decadencia del cinismo
Obama, Powell, Marcet y los chinos…
Los Reyes Magos de Oriente ¿van en bicicleta?
El progreso y el lujo conviven sin vergüenza
Tierra quemada
Momentos LINDT
Crack en el sistema: Precio y problema
Cosas que acaban pasando
Algo
Surkana, etnia y universo multicultural
Creación y Reivindicación
¿Qué son los Freegans?
d'Avenza, estilo de vida
Las apariencias engañan
Las orejas de Oriana - I
Angelus
Vivir separados estando juntos
“El pensamiento secuestrado” de Susan George
Una verdad incómoda
El sujetador y su trayectoria
El Feng Shui. El arte de tirar los “trastos”
Infierno
¿Cuerpo de mujer?
Ecología emocional
Directorio webs tendencias
I - Sola (y callada) ante el peligro:

 Buscar
en 39ymas.com
Google


Temas Compras Empresa Comunidad
  belleza | cultura | familia | ocio | salud | mujeres y entorno | tendencias | sexo
  06/01/2009
 

 Decadencia del cinismo

 

Tan actual y tan antiguo. Así me sonó el discurso del Obama ya presidente electo. Claro, a mí me lo dicen hace nada, y me troncho.

Si hace un tiempo -ahora mismo, como quien dice- algún político se hubiera atrevido a decir lo que él soltó, con toda su flema y sin sonrojo -"en que cada uno echa una mano y trabaja más y se preocupa no sólo de sí mismo sino el uno del otro"-, le habrían tachado de utópico, alejado de la realidad e incluso peligroso. La política, desde hace años, es y sólo es posibilista. El tiempo de los grandes discursos, de las grandes esperanzas, del we can, parecía haber terminado en los setenta.

Pero hete aquí que un señor negro, un candidato inverosímil, en Estados Unidos se larga con una soflama dedicada a los inocentes, a los que creen que se puede cambiar el mundo, uf, a los libres (o hartos) de cinismo, y prende. Vaya si prende.

Más allá de si será capaz de cumplirlo o si se lo van a permitir, el discurso de Obama es profundamente actual y por ello interesante, muy inteligente. Porque para que prenda como ha hecho, hace falta no sólo que exista una población famélica, con un hambre de esperanzas que no veíamos, ya digo, desde los setenta, el hambre que mata la reticencia y el desengaño al que estamos acostumbrados. Hace falta además que el orador se lo crea. Ésa es la principal diferencia entre, por ejemplo, la anciana Ann Nixon Cooper de Atlanta y la niña de Rajoy.

Decadencia del cinismo. No es momento para cenizos. Not yet.

 

Cristina Fallarás
Publicado en ADN, 06-11-2008

e-mail: cfallaras@diarioadn.com
cristinafallaras.blogspot

 

Fotografías:
momentumradical.blogspot.com
cristinafallaras.blogspot.com  

 

 

 

 

 
Últimas noticias
Servicios
jurídicos
Recursos Humanos
Coaching
Multimedia
Foro 39ymás
Regístrate
Contacta
Recomienda

RSS
¡No te pierdas nada!
¡Suscríbete!

Regístrate para recibir los nuevos artículos mensualmente



© Creactivitat 2002
quiénes somos - políticas de uso - políticas de privacidad - publicidad