
[Crónicas desde mi azotea]
Hoy es sábado, desde mi Azotea, Barcelona se ve tanquila. Muchos se han ido de fin de semana, otros ultiman los detalles para irse ahora mismo a la playa o aún duermen y pasarán el fin de semana consumiendo la abundante oferta lúdico-cultural de la ciudad o simplemente apoltronados frente al televisor.
Luce un sol de escándalo y yo me voy a ir a disfrutar del Mediterráneo, así que en lugar de escribir me voy a limitar a trasladaros una invitación de Casa Asia que también habla de lo que ocurre, los fines de semana, a muy pocos kilómetros de aquí aunque muy lejos de nuestra Sociedad del Bienestar y del Conocimiento y muy cerca de la Sociedad del Fundamentalismo y del Fanatismo.
El próximo martes 16 de junio, por la tarde, podéis ir (gratuitamente) a Casa Asia a ver un documental, que en tres cuartos de hora, os mostrará lo que sucede los fines de semana (jueves y viernes) en un cementerio de Teherán mientras nosotros subimos nuestra última foto a Face Book o tomamos una Coca-Cola con hielo, en una terraza de Barcelona o de New York.
El documental (versión original, subtitulada en inglés) titulado «Las madres de los mártires» se sitúa en un cementerio de Teherán, en el que hay 33.000 tumbas de caídos en la guerra Irán-Irak (1980-1988) y nos presenta a madres que viven gracias a que mantienen su fe en la rectitud y la necesidad de lo que hicieron sus hijos como soldados de Dios y del islam, no defensores de unas fronteras terrenales. De no haber sido por la defensa de la patria, el resultado absurdo de la guerra, sin pérdida ni ganancia de territorio tras ocho años de guerra y cientos de miles de muertos, las habría hundido en la desesperanza.
Mujeres por lo tanto fundamentalmente religiosas, de clase media-baja y baja. Las clases altas o no creían en el islam, o mandaron a sus hijos al extranjero, o pagaron por ex imirlos del servicio militar.
Durante estos veintiún años, se ha establecido así el ritual de peregrinaje de estas mujeres, que todos los jueves y viernes se desplazan hasta el cementerio para visitar a sus familiares caídos.
Este ritual transforma un lugar de muerte en espacio de vida. Allí estas mujeres se encuentran, charlan, cocinan, rezan, lloran y descansan, con una soltura y una libertad de movimientos que no experimentan en ningún otro lugar público. La película de Mehran Tamaddon retrata a mujeres capaces de mantenerse en vida por sus hijos, aún después de la muerte de éstos. (Texto Casa Asia).
No quiero ser demagógico, ni facilón pero creo que de vez en cuando hemos de abandonar nuestra confortable Crisis y echar una mirada a otras realidades que conviven en el planeta tierra con nuestra sociedad del bienestar.
Tomás Cascante
Barcelona 13 junio 2009
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