
¿Quien se aprieta el cinturón?
Leemos en el País del 4 de agosto que la Generalitat de Catalunya dio una subvención (el 03-08-2010) de 495.000 euros a Acció Cultural del País Valencià (ACPV), entidad presidida por el editor Eliseu Climent, para “fomentar la lengua y la cultura catalana”. Un detalle importante: la concesión se ha hecho sin concurso público. En la misma reunión se dio otra de 1,2 millones de euros para un festival de teatro en Perpiñán por “cosmopolitismo transfronterizo”.
Cuando nuestra deuda es mayor que nunca y tenemos que pagar cantidades ingentes de dinero por los intereses de la misma, cuando no se tienen suficientes recursos para dar servicios a las personas dependientes, cuando los comedores sociales tienen cola de personas que esperan un plato de comida; nuestros “queridos” dirigentes, antes de marcharse de vacaciones, “tiran” 1.695.000 euros sin encomendarse a nadie.
Estas dos subvenciones porque han salido a la luz, pero, nos preguntamos escandalizados, ¿cuántas más habrán dado que no se sepa? ¿a qué “tonterías” más dan dinero a espuertas?
El dinero que administran es de todos, no porque no sea suyo “particular” han de despilfarrar. Se han acostumbrado a no dar valor al dinero administrado y continúan en la misma línea. ¿Qué tenemos que hacer los ciudadanos para tener unos políticos que defiendan nuestros intereses? No pedimos la “luna”, sólo que las personas que nos representan tengan “sentido común”, ¿tan difícil es esto?
Si no saben cómo administrar que lo consulten con nosotros, los de siempre, los de a pie, los que estamos recortando de aquí y de allí cada día, los que sabemos lo que es prioritario. Seguro que el “cosmopolitismo transfronterizo” no tiene ninguna prioridad y tampoco la tiene el “fomentar la lengua y la cultura catalana en Valencia”.
Otros gastos
Nos gustaría saber, por curiosidad simplemente, ¿cuánto se gastó en la campaña que se hizo en Barcelona para que la ciudadanía supiera cómo reciclar? Recordamos que, hace unos meses, había que ir a unos puntos concretos (centros cívicos, puntos verdes) a recoger un contenedor (de plástico) para los desperdicios orgánicos (según los residentes en cada piso era grande o pequeño). También daban unas bolsas ecológicas y una serie de folletos explicativos y se colocaron unos grandes contenedores con tapa de color marrón en las calles para la basura orgánica. ¿Ha sido satisfactorio el resultado o ha sido un fracaso? ¿Era necesario hacerlo precisamente en plena época de crisis? ¿De quién fue la “brillante” idea?
Y no contentos con esto, a finales de agosto, principios de septiembre, los ciudadanos hemos recibido en nuestras casas un sobre con este eslogan "Reciclar recompensa. És a les teves mans." con una carta firmada por la inefable Imma Mayol, Tenienta de alcalde de Medio Ambiente (con fecha de junio de 2010), recordándonos cómo reciclar y una "nueva guía" a todo color volviendo sobre lo mismo del reciclaje (creo que es la misma guía que nos dieron con los contenedores que he comentado anteriormente). ¿Qué habrá costado sobre, carta, guía, colores, poner la carta y la guía en el sobre y cerrarlo, el envío...?
Otra campaña que "se las trae" (de gasto, quiero decir) con un título parecido a "En Barcelona no todo vale" es la referente a que, los turistas principalmente, no se hagan "pipi" en medio de las calles. Primero y durante años, se les dejaba hacer lo que les viniera en gana (¡no fuera cuestión que no volvieran a visitarnos!) y, en vista de que la "guarrería" ha ido in crescendo y, después de innumerables críticas de los ciudadanos, han decidido llenar de carteles la ciudad de Barcelona indicando que no se puede hacer "pis" donde apetezca.
Una cosa obvia: no hacer las necesidades en la calle y, si se hacen, se pone multa. Esto no tiene costes adicionales para los ciudadanos. El municipal, cuando ve la infracción, pone la multa y la cobra. Pero no, hay que hacer una campaña masiva, y mejor si es con un cierto diseño, que cuesta lo que cuesta (aún no se ha publicado que sepamos), porque nos sobra el dinero y no nos viene de unos miles de euros.
Pedimos por favor a nuestras administraciones que intenten ahorrar por todos los medios posibles. Se ha acabado la época del “usar y tirar”, de comprar por vicio o por aburrimiento, de encargar informes (que nadie lee ni a nadie le interesan) a amigos o conocidos, de duplicar cargos (para colocar a algún familiar o devolver un favor). Hay que recortar gastos en inauguraciones y actos sociales, en duplicidad de servicios, en enviar revistas a todos los ciudadanos que casi nadie lee y van directas a la basura (quien quiera leerlas que use Internet), no queremos que nos envíen publicidad de “lo bien que lo han hecho y lo mejor que lo harán” (queremos verlo directamente en el día a día), y, por lo que más quieran, ¡no gasten más en publicidad! (Según datos del Gobierno municipal (Revista iBarcelona, marzo, 2009), hasta el 30 de noviembre de 2008, el Ayuntamiento de Barcelona y las empresas municipales gastaron en este año 14,6 millones de euros en publicidad. Lo que significa que diariamente se gastaron 43.650 euros. (No sabemos el gasto publicitario de la Generalitat de Catalunya).
Equipo Torrese
Ver: Catalunya, cosas que crispan
Imágenes tal como aparecen en las webs:
mundofotos.net
fotolog.com
psm-music.com
1ª Pub. 24-08-2010