
emos que cuanto más alzamos la voz para que se acabe de una vez con la prepotencia masculina, más casos de abusos salen a la luz.
Este último ha sido en grupo y, la mayoría, habían bebido demasiado. El grupo estaba integrado por futbolistas del Leicester City.
Teniendo en cuenta que los futbolistas son un referente muy importante para muchos niños y jóvenes, esperamos que este caso se aclare y se castigue sin ningún tipo de condescendencia a los culpables sean quienes sean.
Llegan a España los jugadores del Leicester City para un stage en la Manga del Mar Menor y después de “duros” entrenamientos se “permiten” una “fiestecita" .
Las fiestas sin alcohol no son consideradas fiestas así que, primero, se “ponen” de alcohol hasta que no saben por donde van. Una vez “colocados” y como, se supone, son famosos, tienen que organizar una orgía a la que cualquier chica estaría “encantada” de asistir (según creen ellos). Al grupo se van uniendo otros jugadores hasta un total de nueve.
En principio no encuentran a ninguna chica disponible. Dentro de la ebriedad, y después de molestar a unos y a otros, llegan a la conclusión de que las chicas de la habitación “X” estarán “muy contentas” con su visita. Se dirigen todos a dicha habitación. Puerta cerrada. No importa, usan la fuerza para abrirla. Hay tres mujeres.
Estas mujeres les estaban esperando “encantadas”, según se imaginan tres de ellos. Tan “encantadas” que dos de ellas logran escapar de la habitación, con lesiones en los ojos, y una de ellas con un fuerte golpe en la rodilla.
La tercera, fue violada.
Tenemos a un grupo de tres jugadores, unos energúmenos (por llamarles de algún modo), que intentaron violar a las mujeres, y uno lo consiguió.
¿Qué hacían mientras tanto los otros seis integrantes del grupo? Suponemos que mirar. Nos preguntamos si oían. Porque ¿no vieron que las mujeres no estaban “contentas” de recibirles? ¿no oyeron los gritos de socorro?
Así pues el grupo de seis jugadores “no oían ni veían” y omitieron su deber de socorro.
Hasta aquí los presuntos hechos.
Los jugadores ingresados en prisión son Keith Guillespie, Frank Sinclair y Paul Dickov bajo las acusaciones de agresión sexual, allanamiento de morada y omisión del deber de socorro.
James Scowcroft ha sido puesto en libertad tras pagar una fianza de 20.000 euros. Matt Elliot y Lilian Nalis están en libertad sin fianza. Los tres deben responder de los cargos de allanamiento de morada y omisión del deber de socorro si se abre vista oral.
Danny Coiné, Nikos Dabizas y Steffen Freund están en libertad sin cargos.
El portavoz del Leicester City, Paul Mace, indica que los detenidos “quieren que se subraye su inocencia”, que “rebatirán todos los cargos”... sí, sí, está muy bien pero, ¿se ha preocupado alguien del equipo de cómo están las presuntas víctimas? Que se sepa ni se han planteado que sean víctimas.
Por lo que intuimos muchos de los clientes de este complejo turístico beben demasiado. ¿Por qué en este magnífico lugar donde estaban alojados, y que suelen frecuentar muchos turistas ingleses, se sirven las bebidas que se piden cerca de la enorme piscina en vasos de plástico? Por la sencilla razón de que, generalmente, muchos de estos turistas no tienen límite a la hora de beber y acaban lanzando los vasos donde les parece. La dirección tuvo que tomar esta medida después de muchos vasos rotos, de curar muchas heridas en manos y pies producidas por los cristales, tanto a los participantes de esta estúpida sinrazón como a personas que no tenían nada que ver.
Sería interesante conocer el “currículum vitae festivo” de estos jugadores. ¿Han protagonizado otros incidentes parecidos? ¿Se creen con derecho a molestar a los demás porque se “imaginan” (ya que otra cosa no) “intocables”? ¿Qué derecho se otorgan a usar y tirar a las mujeres?
Las mujeres estamos cansadas de ser motivo de uso y abuso. Cuando decimos “no” no quiere decir “sí”. Y no queremos que se haga uso de la fuerza con nosotras. Son cosas sencillas de entender. Tres frases que no necesitan mucho esfuerzo para ser leídas ni mucho tiempo para ser entendidas.
Esperamos que, si estos hombres son culpables, se los juzgue en España, que cumplan la condena en España y que una vez cumplida se les niegue la entrada a nuestro país mientras vivan.
Equipo Torrese
© Leonor Sedó
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