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| 24/05/2012 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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La unión de las mujeres europeas ![]()
oy, una persona puede comprar el cuerpo de una mujer en cualquier parte del mundo, en la calle o a través de Internet. La conexión a la red de los traficantes internacionales se ha extendido dramáticamente. Millones de mujeres y niñas provenientes de países del Este o del Tercer Mundo son enviadas a Europa occidental. La “industria del sexo” se está desarrollando y el mercado demanda nuevas reclutas. Se estima que entre 300.000 y 400.000 mujeres han sido traficadas a través de la Unión Europea en los últimos dos años. Aunque existe un acuerdo general de que tales prácticas deben ser condenadas, no hay todavía una respuesta unificada sobre cómo debería tratarse el problema del tráfico y encontrar soluciones. Es concretamente el vínculo entre el tráfico y la prostitución el hecho que más inquieta. Aunque hay un reconocimiento universal de que el tráfico es intolerable, la prostitución de mujeres es una cuestión que continúa dividiendo no sólo a quienes hacen política en Europa, sino también a la opinión pública y, a veces, a las asociaciones locales que trabajan con mujeres. En algunos estados miembros (sobre todo en Holanda y Alemania), la prostitución está reconocida como una forma de trabajo, dentro de un marco jurídico. Este acercamiento pragmático, que ignora la violación de los derechos humanos de las mujeres, implica la venta y la compra de cuerpos, contribuye a la explotación de los mismos y utiliza la excusa de que se trata del “trabajo más viejo del mundo” para refugiarse en la idea de que la mayoría de mujeres eligen este camino en el ejercicio libre de su voluntad. Y no reconocen que la prostitución es el producto de la violencia, del abuso, amenazas, deudas, dificultad financiera y, a menudo, el resultado final de un proceso destructivo de la infancia y la juventud [1]. Violación de los derechos humanos de las mujeres
Para hacer frente a esta situación, el Lobby Europeo de Mujeres inició un debate entre los miembros de sus federaciones, y en su Asamblea General de 1998, representantes de miles de ONG’s de mujeres de la UE de todas las esferas defendieron la inviolabilidad de los derechos humanos de las mujeres y adoptaron una fuerte moción de condena al tráfico y la prostitución. La relación entre ambos, el rechazo de la diferencia entre prostitución “libre” y “forzada”, así como la lucha contra todas las formas de explotación sexual y violencia quedaron recogidos en dicha moción. En ella se demanda también estrategias para hacer frente a este problema, que debe ser tratado desde la necesidad de que los derechos humanos de las mujeres no sean violados, y al mismo tiempo tener en cuenta al cliente y a otras personas que se benefician de la industria del sexo. En la Asamblea General del Lobby celebrada en el año 2001 se adoptó una nueva moción que pedía la criminalización de los clientes (que son quienes compran los cuerpos de las mujeres), siguiendo en este sentido el llamado modelo sueco[2]. Estas mociones han demostrado ser herramientas políticas importantes en todas las acciones del Lobby realizadas tanto en la Unión Europea como a nivel internacional. Las causas del tráfico de mujeres
El Lobby Europeo de Mujeres está convencido de que las estrategias que tienen por objeto prevenir el tráfico deberían incidir en el origen de las causas. Éstas radican, en parte, en la persistencia de las desigualdades de género, en la feminización de la pobreza y en las consecuentes limitaciones de opciones de vida que tienen las mujeres, pero también en la expansión de la demanda, especialmente en la industria del sexo de los países receptores, y particularmente de la Unión Europea. Por lo tanto, el tráfico de mujeres y niñas no puede disociarse de la prostitución, y viceversa. Una de las raíces más importantes de la explotación sexual de las mujeres es la persistencia de estructuras e ideologías patriarcales en nuestra sociedad, y en particular, el desigual reparto de poder y recursos sociales. ¿Por qué oponerse a la legalización?
Mientras que a los traficantes, proxenetas, dueños de burdeles y demás implicados en la “industria del sexo” les mueve el crecimiento de mercados, el aumento de compradores, los grandes negocios y beneficios, algunas asociaciones de mujeres también demandan que la prostitución sea un “trabajo” legal que podría proporcionar beneficios sociales (seguridad social, pensiones), mejores condiciones de trabajo y más protección. Pero lo que está absolutamente claro es que los países que han decidido legalizarla han visto crecer la industria del sexo: se ha incrementado el número de burdeles, de mujeres que se dedican a ello y de víctimas del tráfico. Un buen ejemplo de esto lo constituye el Estado de Victoria (Australia), donde la prostitución es legal desde 1980. A partir de entonces, ha experimentado no sólo la proliferación de burdeles legales, sino también de ilegales (se han triplicado), el tráfico ha crecido más que en ningún otro lugar en Australia y aún hay mucha violencia e inseguridad para las mujeres. Observamos el peligro de adoptar un nuevo lenguaje, el cual llama a las mujeres que se dedican a la prostitución “trabajadoras del sexo” y a las víctimas del tráfico “inmigrantes ilegales dedicadas al trabajos del sexo”, ignorando a los “empleadores” (proxenetas) y a los compradores –los clientes de este “mercado”-. La prostitución no se puede desasociar de otras formas de violencias perpetradas por el varón contra las mujeres, ni tampoco de la demanda: las mujeres víctimas del tráfico pagan un alto precio por las fantasías sexuales y el dominio de los hombres. El tráfico y la prostitución representan desequilibrios llamativos: entre los hombres y las mujeres, entre el Norte y el Sur. Representan no sólo la cara oculta de la globalización, sino que también es la muestra más visible todavía presente en nuestras sociedades, donde la igualdad entre sexos permanece en los tratados, pero no ha llegado aún a ser una realidad. El Lobby Europeo de mujeres cree que la prostitución está en completa oposición con el empoderamieto de las mujeres, tanto social, económico, sexual como políticamente. Todas las medidas a favor de la legalización proporcionan una mayor influencia a la industria del sexo y perpetúan la explotación sexual y el dominio de los hombres sobre las mujeres. Legalizándola se destroza el progreso alcanzado en algunos aspectos de la igualdad en los últimos 50 años, y por lo tanto, se da a entender que esta forma de explotación y violencia contra las mujeres es aceptable. ¿Qué hacer después?
El Lobby Europeo de Mujeres cree que el trabajo debe llevarse a cabo en diferentes niveles. Protección y respecto a las víctimas
Por una parte, las mujeres víctimas del tráfico deben tener el derecho a acceder a todos los servicios disponibles para las mujeres, así como a una protección efectiva y toda la ayuda necesaria para salir de la prostitución. En segundo lugar, las mujeres víctimas del tráfico debería tener garantizados permisos de residencia en el país de destino, sobre la base de que sus derechos humanos fundamentales han sido violados. Prevención
La eficaz protección de los derechos humanos de las mujeres depende del estatus que posean en todas las áreas de la vida. El Lobby insiste en que la prostitución y el tráfico están ligados firmemente a la independencia económica de las mujeres y que las medidas que luchan contra la pobreza y contribuyen al empoderamiento de las mujeres tienen un impacto decisivo en el combate del tráfico y de todas las formas de explotación femenina. Esto es especialmente cierto con la entrada de nuevos países a la Unión Europea, con lo cual se debería incluir esta dimensión en todas las negociaciones. Para combatir el tráfico con fines de explotación sexual, la demanda debe ser abordada, es decir, no se puede pasar por alto a los compradores. Debería adoptarse una legislación que ponga fin a los derechos de los hombres a comprar el cuerpo de las mujeres y criminalice estas acciones. En paralelo, hay que establecerse un conjunto de programas para promocionar alternativas a las mujeres. La ley no debe criminalizarlas en ningún sentido, pues ellas son realmente las víctimas de una cínica industria. Los gobiernos deberían trabajar por aumentar las políticas contra los proxenetas y traficantes. Combatir la tendencia a legalizar/regular la prostitución como trabajo
El Lobby Europeo de Mujeres cree fuertemente que más que nunca es necesario construir alianzas para contrarrestar el poder y las acciones de la industria del sexo. El tráfico de mujeres y la explotación sexual es una cuestión de violaciones de los derechos humanos, pero es también un asunto de dinero y actividades criminales. Al igual que las ONG’s, nosotras no disponemos de recursos de gran alcance, pero tenemos que unir nuestras fuerzas y, juntos, mostrar que nos oponemos fuertemente a la comercialización del cuerpo humano. Nosotras hemos comenzado ya, y vamos a continuar y ampliar nuestra acción y nuestra red para luchar a favor de los derechos humanos y la igualdad. Colette De Troy Coordinadora del Observatorio de Violencia del Lobby Europeo de Mujeres Artículo publicado en el nº 27 (cuarto trimestre Año 2002) de la revista meridiam del Instituto Andaluz de la Mujer. www.juntadeandalucia.es/institutodelamujer/
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