s abuela pero nunca acunó en brazos a su nieto, no celebró con él su cumpleaños , ni lo vio crecer hasta convertirse en un adulto.
Su físico recuerda al de una abuela, aunque ella no puede presumir ante los demás de su nieto con una foto.
En 1976, los militares argentinos secuestraron a su hija Laura, cuyo nombre de militante era Rita, nos lo cuenta con ojos vivaces y vidriosos.
La mataron justo después de dar a luz, se enteró al cabo de un tiempo, por el relato de un oficial. Aún así se considera una privilegiada, por que ella pudo velar el cadáver de su hija, a cajón cerrado.
Otras no lo pudieron hacer.
Envejeció luchando por encontrar a su hija, "sin parar un día ", dentro de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, que ahora preside.
Ha visitado Barcelona, donde se conmemoró el 27 aniversario del golpe militar. Acudió a la Universidad Pompeu Fabra, para seguir difundiendo la lucha que no cesa y presentar el documental 48671212 ABUELAS, dirigido por Alex Tosseberg y producido por Sudamérica Cine. El título del filme alude al número de teléfono de la Asociación.
Se recordó esa fecha, como nefasta para el pueblo argentino, un pueblo al que le eliminaron toda una generación, dijo ante un centenar de asistentes al acto.
La Asociación ABUELAS ha conseguido identificar a lo largo de sus años de historia hasta 73 niños entre los más de 500 menores desaparecidos durante la dictadura.
Su lucha terminará "cuando faltemos de este mundo porque no podemos olvidar que nuestros nietos crecen junto a los asesinos de sus padres".
Por otra parte buscan conseguir que la Corte Suprema declare inconstitucional Las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida aprobadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín y con las que los militares quedaron impunes.
Las abuelas no conciben que una democracia pueda sustentarse sobre el olvido de todas las atrocidades cometidas durante la dictadura. "No nos van a borrar la memoria por decreto”. Nuestro compromiso es rescatar la historia y a nuestros chicos de las bestias, pero no queremos venganza, lo nuestro no es el odio, dijo Carloto.
En Argentina siguen sin conocer dónde acabaron los cadáveres de los desaparecidos y asesinados por la dictadura militar.
Las heridas siguen sin cerrarse y prueba de ello es que en setiembre del 2002 un grupo tiroteó la casa de Estela, la presidenta de ABUELAS. Ellas reciben diariamente la llamada de muchas personas que dudan sobre su pasado y de los que consideran sus padres, personas que quieren saber la verdad.
"NO HAY AMOR CUANDO TE ROBAN , ESO NO ES QUERER A UN HIJO"
Estas mujeres han decidido su vida, una eterna búsqueda, se han internado en psiquiátricos, han trabajado como asistentas, han investigado para lograr recuperar a sus niños de las manos del apropiador. "Y buscan en otros países la justicia que no tienen en su tierra , no cesarán hasta el final de sus dias".
Nora Nicotera
Licenciada en Comunicación Social
e-mail: noranicotera@39ymas.com